domingo, 20 de febrero de 2011

Razones para no votar (II)

Tras escribir el pasado domingo la primera de mis argumentaciones para no votar en los próximos comicios –y posiblemente en ninguno mientras que siga la actual partitocracia-, recibía, vía Facebook (Agustín, gracias), una respuesta razonada en contra, animando al voto, ya que las elecciones municipales son las más cercanas al ciudadano, con personas “que son conocidas por sus capacidades, virtudes y defectos y que por tanto pueden dar más credibilidad a su labor local”.

Totalmente de acuerdo: de ahí que los resultados en las municipales tiendan a ser muy diferentes a los que se producen en las generales, dando primacía a esa imagen personal que a la del partido –aunque muchas veces son candidaturas independientes-. Incluso en municipios de tamaño medio y grandes ciudades se puede llegar a producir este fenómeno, aunque en este caso es más la persona que encabeza que la lista completa, de la que muchas veces desconocemos a una buena parte de los integrantes.

Por ello digo yo que el sistema de listas debe suprimirse, ya que junto a personas presuntamente valiosas, encontramos toda una serie de personajillos indignos de representarnos: desde pelotas a oportunistas, pasando por profesionales del escaño y terminando por muchísimo mediocre. Es más, algunas opciones que podrían ser interesantes –por las ideas o por las personas que las encabezan- se ven en grandes apuros para completar una lista, a lo que están obligados por ley… aunque sólo aspiren a una mínima representación. De ahí que aparezcan tíos, abuelas, concuñados e incluso primos terceros en las listas de algunos partidos que concurren a estos u otros comicios. Algunos de ellos meramente anecdóticos y trasnochados, pero otros que merecerían dejarse oír.

Mucho se habla de las listas abiertas como panacea para estos males y no creo que sea la solución, ya que posiblemente perjudicaría a los más conocidos –que no tienen por qué ser los peores-, y beneficiaría a mucho mediocre. Y seguiría produciéndose ese perjuicio para las formaciones menores.

Pienso que la solución, al menos a nivel municipal, es la representación única, la división del municipio en barrios o distritos en los que se presente un único candidato –independiente o apoyado por un partido-, que tenga que ganarse el voto persona a persona, casa a casa, calle a calle, y que por ello tenga que ser conocido por sus electores. Y al cual se le pueda exigir durante su mandato porque sabemos quien es y le tenemos como nuestro representante. Y al que, naturalmente, se le pueda juzgar –con un voto de castigo efectivo si es necesario- en las siguientes elecciones.

Alguno dirá que este sistema claramente mayoritario es injusto puesto que no representa la proporcionalidad de la sociedad. Claro que un partido que cambia de opinión cuantas veces sea necesario en una legislatura es menos representativo aún.

Todo ello completado por una serie de medidas que posibiliten la participación directa de los ciudadanos en los asuntos de su municipio, algo que la tecnología posibilita, pero las clases políticas dominantes impiden.

Participando el 22 de mayo sólo contribuimos a que la situación se mantenga y no se busque un cambio que beneficia a los ciudadanos, aunque perjudique a los partidos. Una segunda razón para no votar.

2 comentarios:

  1. hola,
    a mí lo que me gusta es el ciclismo y lo que más odio son los políticos profesionales de este país, del color que sean, no entiendo como para representar y gestionar los recursos de los ciudadanos no se exige una justificada acreditación y experiencia contrastable, es decir, ser digno de ello.
    En cualquier caso, no votar no creo que sea la mejor opción puesto que nuestro parecer se mezcla con otras razonas para no hacerlo como pereza, desidia, incultura...
    no sería mejor para mostrar nuestra disconformidad votar en blanco?
    saludos
    Un abrazo
    Antonio

    ResponderEliminar
  2. Lo peor de todo es la escasa formación, por no decir ninguna. Antes se los enchufaba, pero como cada vez es mas dfificil, buscan salida en los propios partidos. Y si no salen en un Ayuntamiento, van a otras elecciones y, si todo falla, como asesores. Esto tiene que cambiar de alguna forma, pero veo difícil que se acepten tus ideas.

    ResponderEliminar