La sagacidad de los compañeros de la prensa, en ese ritual de publicar el recorrido completo antes de la presentación -y sobre todo antes de la competencia-, favorecida por la indiscreción de muchos políticos, que prefieren el protagonismo local en sus actos antes que diluirse en una presentación colectiva, supone que no haya mucho –al menos nuevo- que decir respecto a la Vuelta a España 2012. O a la media Vuelta, dado el recorrido totalmente septentrional, algo que no deja de ser anecdótico, en un país tan extenso como el nuestro… y con la perspectivas de una ronda meridional –Canarias incluidas- el próximo año. Eso sí, visto lo visto, lo que se ha presentado se podría haber hecho de una forma más original y amena.
Mi modesta valoración es simplemente remitirme a lo escrito en enero pasado, y comprobar que, evidente y afortunadamente, esta ronda entronca con la tradición de los dos últimos años. Por ejemplo, se inicia la Vuelta con un golpe de efecto en ese prólogo-encierro, espero que no encerrona, de Pamplona; se insiste en una única contrarreloj individual, no excesivamente larga, y a mitad de recorrido; y se vuelve a buscar finales explosivos como Ezaro o Rapitán, aunque sean más puertos por su longitud que Valdepeñas o San Lorenzo, que realmente eran rampas más cortas pero muy pronunciadas. Hasta ahí todo bien.
La pena es el abuso de los finales en alto: ocho coles, más, como Arrate, Valdezcaray, La Gallina, Los Ancares, Lagos de Covadonga, Cuitu Negro, Fuente De y Bola del Mundo- pueden ser espectaculares, pero claramente excesivos y quien sabe si hasta saturantes si la carrera no mantiene la emoción hasta el final de los dos últimos años, como podría ser el caso si participa un Contador a tope. Pero lo peor es que algunos de ellos llegan demasiado pronto y otros se colocan en etapas monopuertos. Y no es que me oponga a la montaña, sino que hay otras fórmulas como los ‘tappone’ –que los hay- o los finales tras descenso –los echo en falta- que tácticamente presentan más opciones que una simple llegada en alto, donde lo que verdaderamente influye son las fuerzas. Y hablando de fuerzas, también se atisba, como en 2011, un exceso de traslados, de esos ‘robadescansos’ que tanto molestan a los ciclistas. Y no me refiero al hasta cierto punto comprensible Barcelona-Pontevedra, sino a los pequeños o no tan cortos ajustes diarios.
En todo caso, es obligado despedirse remitiéndonos al tópico ciclista “los recorridos los hacen duros los corredores” y al torero “que Dios reparta suerte”. ¡Nos vemos en Pamplona!

Sobran claramente las llegadas de Valdezcaray y Fuente De. ¿Y porqué no una cronoscalada, por ejemplo a Fuente De?
ResponderSuprimir¿Por qué ni un solo periodista habeis osado criticar el derroche que supone asfaltar casi tres kilómetros en una carretera que es innecesaria y un atentado ecológico?
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