martes, 28 de febrero de 2012

Castilla y León vs. Euskadi: las comparaciones son odiosas

Las alarmas ciclistas volvían a encenderse esta mañana cuando El Norte de Castilla publicaba en su edición de hoy la posibilidad de que la Vuelta a Castilla y León pudiera ser suspendida ya que, pese a la reducción a tres etapas para recortar el presupuesto, seguía teniendo problemas económicos, cifrados en 30.000 euros.

Afortunadamente, unas horas después, el máximo responsable de Cadalsa Sport José Luis López Cerrón, confirmaba el compromiso de la consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León para ampliar su aportación en el caso de que no se materialicen algunos patrocinios privados que la organización intenta ultimar para completar el presupuesto de la carrera. Sinceramente me alegro porque esta sangría no puede continuar… y por los vínculos emocionales que tengo con esta prueba.

Una buena noticia que contrasta, desgraciadamente, con las procedentes del Norte peninsular, de la hasta hace poco Meca del ciclismo, donde las posturas entre el Gobierno Vasco y OCE –organizadora de la Vuelta al País Vasco y la Clásica de San Sebastián- cada vez están más enquistadas: con el tiempo apremiando, no sólo no se ven visos de solución, sino que los ataques son cada vez más directos, al menos por la parte política: la consejera de Cultura anunciaba que los organizadores habían rechazado la colaboración de "un socio estratégico muy potente" que "garantizaba la viabilidad" económica de esta prueba deportiva. OCE no entraba en juicios, aunque publicaba esta misma tarde un comunicado en el que decían estar "agotados, desanimados, sin ilusión, sin fuerzas para seguir esta lucha de declaraciones y comunicados, que no es lo nuestro”. Por cierto, a esa misma hora se oficializaba la suspensión de otra prueba vasca, el Gran Premio de Llodio, por razones muy similares.

No voy a entrar en dirimir o en alentar polémicas, pero en este momento de zozobra no se necesitan enfrentamientos en Euskadi, sino soluciones que competen casi en exclusividad a ambas partes. Y a muy corto plazo –aunque pudieran ir vinculadas con otras a más largo-, que llegan con el diálogo y no con el fuego cruzado. Y es que no estamos hablando de dos carreras de pueblo, sino de dos de las cuatro WorldTour que hay en España. La credibilidad de nuestro ciclismo, incluso de la marca Euskadi –ahora que está tan de moda este concepto- está en juego.

Y cuando una situación muy similar se ha resuelto en Castilla y León, no veo por qué no puede hacerse en el País Vasco. Las comparaciones son odiosas.

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