sábado, 24 de marzo de 2012

Divide (distrae, difiere, descalifica) y vencerás

Hay distintas interpretaciones sobre el sentido de la frase ‘Divide y vencerás’, comenzando por que originariamente la frase podría haber sido ‘Divide et impera’ y no ‘Divide et vinces’; siguiendo porque tampoco queda muy claro a qué se refiere el autor con ese dividir, y terminando porque no hay certeza de que fuera realmente una frase de Julio César, ya que no aparece en ninguno de sus escritos.

Sea como fuere, está muy claro el sentido con el que ha llegado a estos tiempos la sentencia de marras: Cuanto menos unido esté el enemigo –el rival, el otro- más fácil será de derrotar. Y es que en la España de 2012 es perfectamente aplicable. Desgraciadamente.

Hemos llegado a una época en la que la división de clases marxista entre capitalistas y proletarios se ha transformado en un enfrentamiento, cada vez más declarado y descarado, entre trabajadores y parados. Quienes no tienen trabajo no acusan ya a sus empleadores (o ex empleadores), y centran sus críticas a los que sí lo tienen, pero no ‘consienten’ en rebajar hasta la indecencia sus condiciones laborales para que haya trabajado, perdón infratrabajo, para todos. Quizás es momento de que todos nos demos cuenta de que la verdadera división en este siglo XXI, y contra la que hay que luchar, es entre productores –sean empresarios, autónomos o trabajadores- y especuladores, que no aportan ningún valor, salvo para sus bolsillos.

Pero esta primera ‘de’ se complementa con otras tres ‘des’ hábilmente manejadas para impedir todo atisbo de reacción. En primer lugar, distrayendo, lo cual se puede conseguir ocultando información, manteniendo a la gente en la ignorancia; distribuyéndola en exceso, intoxicando, o simplemente por el ‘Pan y toros’. O ‘Pan y circo’, si volvemos a la época de los romanos.

La segunda herramienta es la clásica herramienta de diferir, creando un caldo de cultivo en la sociedad de que habrá que aplicar medidas dolorosas como absolutamente necesarias, haciendo mención a ese sacrificio futuro, que llegará en el momento en que sea menos doloroso… para el que lo aplica.

Y finalmente, hemos de referirnos a la descalificación. Por muy responsables que sean determinados partidos y sindicatos de la situación actual –sobre todo por omisión, y por inacción-, no son los culpables de la misma, por mucho que se les descalifique: ya tienen bastante con sus verdaderas miserias, que no son pocas, precisamente. Y ante los que verdaderamente están reaccionando valientemente en el único foro que nos queda –la calle-, la acción de grupúsculos violentos hábilmente diseminados, y dirigidos, es el perfecto argumento para una nueva e injusta difamación que distrae nuevamente al ignorante y solo beneficia al poderoso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario