viernes, 30 de marzo de 2012

‘India, mon amour’, más que un libro, una cruzada de humanidad

Anda estos días por España Dominique Lapierre, uno de mis escritores favoritos al que todavía no he dedicado ningún post, aunque le mencioné por encima en un reciente artículo que escribí sobre su sobrino, el también escritor Javier Moro y con el que ya participó en la memorable ‘Era medianoche en Bophal’.

Y es que Lapierre –en compañía de su inseparable Larry Collins- nos trajo libros inolvidables e imprescindibles para entender el siglo XX, como ‘O llevarás luto por mí’, una narración perfecta para conocer la España de la Guerra Civil y la Posguerra ambientada en la historia de ‘El Cordobés’; ‘Oh Jerusalén”, sobre los difíciles momentos del nacimiento del Estrado de Israel, y 'Esta noche la libertad', sobre la independencia la India.

Esta obra marcó su idilio con la India, ratificado en la excelente 'La ciudad de la alegría', ya escrita en solitario, y continuado no sólo en su obra, sino sobre todo en su vida, que se puede sintetizar en una cruzada de humanidad en favor de los más necesitados de aquel paradójico país.

Podría extenderme muchos párrafos sobre la vida y la obra de este filántropo, pero creo que es mucho mejor para conocer su labor escuchar las palabras entusiastas del octogenario 'Dada Dominique', para intentar asimilar esa filosofía que se plasma en el proverbio hindú de "todo lo que no se da, se pierde". Y la entrevista realizada por Gemma Nierga en ‘La ventana’ hace un par de días nos da la mejor oportunidad.


'India, mon amour' nos es sólo el recuerdo del ya lejano descubrimiento de Lapierre, es la forma de devolver a la India lo mucho que le da, esa "vitamina vital que recarga las baterías". Y que la compra de este libro es la mejor forma de financiar su cadena solidaria plasmada en una quincena de instituciones laicas que actúan en la India, pero también en África, Europa o América.

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