lunes, 19 de marzo de 2012

Promesas electorales ante Notario

Se está poniendo de moda entre los políticos el avalar sus programas y promesas electorales ante Notario, como si la presentación documentada ante esos fedatarios públicos –que, por cierto, me parecen innecesarios, aunque de eso quizás escriba otro día- fuera una garantía mayor de un futuro cumplimiento que el simple y democrático compromiso ante sus votantes.

Claro está que nos hemos acostumbrado a que los partidos presenten programas electorales incompletos, ambiguos, maquillados o simplemente de cara a la galería que parece necesario un grado de exigencia mayor. Y han escogido a los Notarios que están de capa caída por aquello del final del ‘ladillazo’ para que se ganen unos euros extra… aunque en el fondo no valga esta teatralización para absolutamente nada.

Hoy por hoy, el sistema electoral es una burla que da un cheque en blanco a una formación política para que haga y deshaga a su antojo durante cuatro años –o menos, recurriendo a unas costosísimas elecciones anticipadas, si el reparto democrático minoritario les impide aplicar su absolutista santa voluntad-, sin que los ciudadanos, incluso sus propios electores, puedan mostrar siquiera su oposición ante los incumplimientos de lo que prometieron u ocultaron. La única solución es votar a otra opción cuatro años más tarde que va a seguir con esa misma filosofía del ‘ande yo caliente y ríase (de) la gente’. Con o sin Notario.

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