lunes, 7 de mayo de 2012

Apuntes de fauna social (XI): El Padefo

Aunque hace algunos meses ya escribí sobre esta actitud -Ojalá proteste alguien por ti cuando vengan a buscarte-, quiero retomar el tema porque, triste y desgraciadamente, está de rabiosa actualidad. Pero sobre todo porque he encontrado, de casualidad, una denominación que define perfectamente a estos individuos, los padefos, a los que se puede incorporar a esta serie referida a la fauna social.

Según el blog Laboro, inventor del término, “dícese del trabajador cuya máxima en la vida es "PAso DE FOllones". Y aunque las descripciones y ejemplos de su comportamiento que se dan en esta web son estrictamente laborales, pienso que es un personaje muy común en cualquier tipo de organización. Y sobre todo en una sociedad tan apática, abúlica y conformista como la nuestra.

Hay al menos tres características que definen al Padefo.  La primera de ellas es que este individuo ha renunciado a tener el más mínimo sentido crítico. Para “pasar de follones”, ni se plantea las causas de los problemas que le rodean creyéndose a pie juntillas lo que le dicen, en aras siempre a esa absurda e incomprensible comodidad. Políticos y medios de comunicación –o incluso sus superiores, claro está- se convierten en sus referentes, tocados de una absoluta, intachable e ‘inviolable’ infalibilidad.

La segunda característica es que, como en el caso del poema de Martin Niemöller, está convencido de que nunca vendrán a por él, que todas las ‘desgracias’ que le suceden o las ‘putadas’ que sufre son, bien fruto de la casualidad, bien del destino inexorable. Su estoicismo –está convencido el Padefo- tendrá una recompensa futura. Eso sí, nunca la que espera y desea: tarde o temprano también vendrán a buscarle.

Y la tercera, y más peligrosa, es que el Padefo no sabe o no quiere saber que lo es. Por lo tanto descalificará a cualquiera que intente concienciarle, sacarle de ese letargo mortal. No puede estar equivocado, no quiere sacrificar con ello su triste mediocridad.

Con todo mi respecto y admiración al gran maestro, Forges.

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