miércoles, 30 de mayo de 2012

CPRM, malditas siglas (I)

Todos aquellos que me seguís habitualmente habréis visto que, desde hace varias semanas, ando enfrascado en una batalla –hasta ahora desigual- contra una monstruosa aberración que se conoce por sus siglas CPRM (Content Protection for Recordable Media), cuyo significado desconocía, aunque cuanto termine esta ‘guerra’ posiblemente hasta pueda impartir un master.

Cada año, grabo o hago grabar en un DVD Recorder HDD las emisiones correspondientes a distintos eventos ciclistas de mi interés, desde Eurosport y Teledeporte, como puede ser –ciñéndonos a la casuística actual- el Campeonato del Mundo de pista celebrado en Melbourne a principios de abril. Esto me permite editarlas –recortando lo que no me interesa- y lo que queda lo grabo en un par de DVDs que guardo en mi videoteca. Nunca había tenido problemas y alguna vez incluso he proporcionado alguna copia a algún amigo o compañero que me la ha pedido.

En esta ocasión hice lo mismo, pero cuando fui a pasarlo me salía un mensaje de error: “No se puede grabar material protegido copy-once a disco”, lo que me causó una monumental sorpresa. Tras informarme al respecto, me enteraba de que ello es debido a una protección anticopia –el mencionado sistema CPRM- que han comenzado a utilizar determinados canales televisivos.

También descubrí que dicho material sí se puede ‘mover’ a un DVD, pero borrándose del disco duro original. Eso sí, me exigía que el disco de destino fuera un DVD –RW, formateado en VR mode (no en Vídeo mode, que es lo que habitualmente se usa para una mayor compatibilidad). Y solo posibilitaba una copia... cuando este año, además, necesitaba dos, ya que el seleccionador me había pedido imágenes de determinadas actuaciones españolas.

Pero antes de llegar a ese problema, otro obstáculo mayor: no todas los tipos de DVD eran válidos como disco de destino, incluso de los modelos antes reseñados y con el formateado indicado. Al parecer –y ahora lo digo por experiencia- muchas marcas no permiten esta grabación, pero en ningún caso se muestra en el etiquetado; la oferta en los distintos centros comerciales es escandalosamente reducida… y los dependientes no tenían ni repajolera idea de lo que les planteaba. Candidatos a alumnos de mi curso de formación.

Tras mucho ‘internetear’, doy con una marca que sí informa de esta compatibilidad… pero que no se comercializa en España. Gracias a las amabilidades de mi hermana yankee –que también podría contar una bonita historia de la aventura que vivió hasta que los consiguió- me hago con el pack de JVC, la bendita marca que, esta tarde, me ha permitido dar el primer paso: volcar el contenido de Melbourne a tres DVDs. Ya tengo la primera copia, pero la segunda, ¿podré conseguir hacerla algún día?

En ello estamos, en algo que se ha convertido en algo más que un reto para mí. Eso sí, podría llegar a entender que una película esté protegida con CRPM, aunque se vulnere el derecho a la copia privada. ¿Pero una retransmisión deportiva, y encima de ciclismo? ¿Qué razón existe para esta protección a todas luces excesiva?

Luego se mete en el saco del pirateo a cualquier acción de este tipo, por mucho que la lógica no tenga más que un camino en casos como éste… y que no sea precisamente el más ortodoxo.

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