domingo, 6 de mayo de 2012

Si habla bien de Francia, es francés


Aunque la frase original dice:

Si alaba Inglaterra, será inglés
Si os habla mal de Prusia, es un francés
y si habla mal de España... es español

después de varios días de asueto y turismo por el sur de Francia no tengo más remedio que felicitar a los franceses, que podrían hablar perfectamente bien –y lo hacen, con palabras, con gestos, pero sobre todo con acciones- de sus ‘puntos fuertes’, de esas pequeñas o grandes cosas que poseen, pero que son capaces de magnificar hasta límites increíbles.

Sin ir más lejos, me ha sorprendido cómo venden Nîmes como un santuario de la tauromaquia, que enlazan sin rubor con sus orígenes romanos, con su pasado de espectáculos de gladiadores en su anfiteatro. O como promocionan el aceite de oliva y otros productos agrícolas. O su sol. Y podría seguir con muchos ejemplos más. El francés ya no necesita hablar mal de Prusia, puesto que le basta con hablar bien de Francia. Eso sí, el gesto electoral de hoy anti-Sarkozy habla a las claras lo que opinan de la política germanófila seguida en los últimos años.

Mientras tanto, en España, apenas sabemos vender otros eventos culturales de mucha mayor magnitud –San Fermines, por ejemplo, por seguir en la línea taurina-; del aceite, mejor ni hablar, ya que todos sabemos que acaba en Italia. O de la agricultura, cada vez más marginal. Y por supuesto de la energía solar, arrinconada incomprensiblemente, cuando puede ser el foco más importante para que este país se recupere. Los españoles no hablamos mal de España porque sí, sino simplemente porque no nos merecemos estar dirigidos por otros españoles con una nula capacidad y una escasa iniciativa de promocionar y de vender España fuera de los tópicos y de los corsés establecidos.

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