jueves, 7 de junio de 2012

Dos marchas muy distintas pero con un gran futuro por delante

Falta justo un mes para que se celebren dos marchas ciclistas muy diferentes en su génesis pero que tendrán un amplio protagonismo, no sólo ese 7 de julio, sino en los años venideros.

Me estoy refiriendo –lo habréis imaginado- al Gran Premio Canal de Castilla, que ese primer sábado de julio soltará amarras, aunque ya llevamos tanto tiempo oyendo hablar de la ‘Roubaix’ castellana que podemos olvidar que se trata de su primera edición… aunque la evolución de esta prueba será imparable en pocos años y ojalá se alcance ese objetivo de crear una gran clásica ciclista a medio plazo..
La prueba principal, una marcha de 228 kilómetros de los que 55 transcurren por caminos no asfaltados, se inspira en grandes clásicas como la mencionada París-Roubaix o la ‘Strade Bianche’ italiana, pero con la peculiaridad de que transcurre por los caminos de sirga, tramos de tierra paralelos al Canal, el único navegable en la historia de nuestro país. Quizás por ese carácter, Pedro Horrillo será el ‘padrino’ idóneo para esta puesta de largo.

Todos los detalles podéis encontrarlos en www.gpcanaldecastilla.com, aunque me gustaría destacar que habrá una prueba retro de 66 kilómetros, reservada a las bicis anteriores a 1987, así como un encuentro de bicis por las calles de Medina de Rioseco, y otras actividades deportivas y culturales.
De Castilla a los Pirineos

La segunda prueba es más desconocida a nivel popular. Se trata de la Val d'Aran Cycling Tour, que también celebra su primera edición, pero que nace con todas las bendiciones, integrada en el prestigioso calendario mundial UCI World Cycling Tour, un selecto grupo de quince pruebas por todo el orbe y que tendrá una final en Sudáfrica, el próximo mes de agosto.
Tengo que reconocer que esta iniciativa me parece muy interesante, ya que no estamos hablando de una marcha cicloturista, sino de una prueba competitiva destinada a ‘especialistas en gran fondo’, tanto élites como masters, aunque con un carácter popular. Lo que algunos gustan llamar una marcha ciclodeportiva.
Y es que el pasado lunes me quejaba de que, leyendo la crónica de ‘Los 10.000 del Soplao’, parecía encontrarme más ante una etapa reina de la Vuelta que una marcha. Pues bien, pruebas de este tipo son más que necesarias para fomentar ese carácter de ‘desafío’ –contra otros o contra uno mismo-, y así se dejaría la mera práctica cicloturista como lo que siempre debería haber sido, una actividad fundamentalmente de ocio. Sin tiempos, sin dorsales, sin prisas.
En fin, los detalles de la Val d’Arán podréis encontrarlos en www.valdarancyclingtour.com

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