miércoles, 1 de agosto de 2012

¿Por qué las bicicletas no pueden ir por las aceras?

La próxima reforma del Reglamento General de Circulación –que podría estar vigente en el segundo semestre de 2013- ha originado un relativamente amplio eco social en algunos temas, entre los que se destaca la oposición al uso obligatorio del casco en las vías urbanas, que debería quedar –según los distintos colectivos de ciclistas urbanos- como ahora, es decir, un uso potestativo. Esta decisión se argumenta en que a bajas velocidades, como las que, en teoría, se alcanzan en estas calzadas, el casco no es un elemento de seguridad decisivo, es incómodo de llevar cuando no se está montado… y que la prioridad es fomentar el uso de la bicicleta por lo que esta ‘incomodidad’ puede ser un elemento decisorio y decisivo.

Hasta ahí, lo entiendo. Lo que se me escapa es que este mismo argumento –el fomento del uso- no se aplique a otra medida que tiene una oposición casi unánime, tanto por parte del ministro como de dichos grupos: la circulación de las bicicletas por las aceras. En este caso la justificación se basa en dos razones, tan simples y comprensibles como incompletas: la bicicleta es un vehículo y por lo tanto debe ir por la calzada y no por las aceras, y que para los peatones los ciclistas se ven como agresivos, incluso peligrosos.



Gracias a ese ‘hecho diferencial’ que tanto gusta a los políticos y que tantas incongruencias provoca en Españistán, hasta el momento era competencia municipal decidir que en las aceras de Villatripas de Abajo se podía ir por la acera, pero no en las de Madrid. Ahora, merced a las ansias salvadoras del nuevo ppoder central, se va a regular de forma única y unívoca. Pues bien, ni una cosa ni otra: en determinadas circunstancias y lugares –y no como hecho excepcional, como ahora se pretende- las bicicletas deberían poder ir por las aceras, sin que se perciban como una amenaza para el peatón, de la misma forma que pretenden que las calles sean compatibles entre bicicletas y coches, aunque el exceso de velocidad de éstos, incluso dentro del límite permitido por la Ley, es el mayor riesgo para los ciclistas.

La solución ideal es que la creación de carriles-bici, separados del tráfico y los peatones –que los suelen invadir y con bastante prepotencia e impunidad en algunos casos-, aunque para ciclistas deportivos se permita la circulación por las vías, algo previsto en la nueva legislación. ¿Pero donde no hay carriles? Un usuario experimentado rodará, sin problemas, por las vías. Pero un usuario menos avezado, o incluso un chavalín, renunciará a ir por ellas… y consecuentemente a la bici, si no tiene alternativa. ¿Y no se trata de fomentar su uso como alternativa?

Mientras que llega esa educación vial, esa utópica –a corto plazo- convivencia entre vehículos, al menos en una jungla como es Madrid, determinadas aceras deberían ser habilitadas para ese uso ciclable, evitando las molestias que pueden causar a los verdaderos usuarios de las mismas, los peatones (sin llegar a ser como en estas imágenes). Y con cuatro medidas o alguna más que se me pueda escapar- tan sencillas como efectivas:


- Solamente se permitiría en aquellas con anchura suficiente y debidamente señalizadas. Por ejemplo, con una línea en la misma.

- La velocidad de los ciclistas en las mismas estaría limitada al paso humano (o poco más) y sancionada en caso de exceso peligroso.

- La circulación sería exclusivamente individual, prohibiéndose estrictamente los grupos o congregaciones de ciclistas.

- En caso de congestión peatonal, el ciclista debería desmontar y continuar a pie.

¿Es tan complicado lograr también a esta convivencia?

5 comentarios:

  1. De acuerdo, hasta cierto punto. Si se permite ir a las bicis por la acera, muchos creerán que es su espacio y seguirán creyendo que las calles y carreteras son para los coches nada más. Puede ser un paso atrás.

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  2. No es para nada complicado, no digo que sea fácil. La convivencia es "solo" un problema de voluntad y tolerancia. Posturas contrapuestas con la intransigencia y la lucha de poderes que se genera habitualmente en nuestro país cuando tocamos los asuntos del tráfico.

    Está claro que algún grupo tendrá que ceder parte de sus privilegios para dejar hueco a las bicis, pero queramos o no al final lo racional se impone y para muestra los ejemplos de los vídeos sobre sociedades un poquito más desarrolladas que la nuestra.

    Tan solo es un problema de tiempo: A más congestión en el transporte más fluido es el transito ciclista. ¿Que pasaría si circulasen por Madrid, Barcelona , Valencia, Sevilla, o cualquiera de nuestras ciudades un 20% de su población en bici a diario? Muy sencillo, lo que pasa en Tokyo y que he tenido oportunidad de vivirlo: "La colaboración y el respeto se imponen por fuerza".

    Un saludo.

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  3. En 2010 67 ciclistas fueron atropellados en España, prohibir la circulación de bicicletas por la acera solo va a incrementar esa cifra, pero al gobierno evidentemente no le importa las vidas de los ciclistas, a mi la mía si, así que seguiré circulando por la acera y pagaré las multas, que es pagar mi seguridad.

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    1. Estoy totalmente de acuerdo contigo... no encuentro datos de muertes por atropello de un peatón por un ciclista, ni por la acera, ni por la calzada. Un ciclista se parece mas a un peatón que a un coche por mucho vehículo que sea.

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  4. Una pregunta de lógica, a ver si alguien me la responde con la misma lógica: Si las bicis pueden ir por calles peatonales, ¿por qué no pueden hacerlo por aceras, lo suficientemente anchas?

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