domingo, 21 de octubre de 2012

Ciclismo en naranja, blanco y negro


Aunque algunos compañeros hayan apuntado la posible existencia de razones extradeportivas para el ‘forfait’ de Rabobank, lo cierto es que en los Países Bajos todo el mundo entiende, y asume –que el matiz es importante- la decisión tomada por el banco de decir adiós al ciclismo profesional. Contaba muy bien Fran Reyes en ‘The High Road’ la sucesión de hechos polémicos que colmaron la paciencia de Rabobank. Y el hecho de que el último no sea el más importante es la confirmación de que las chispas desencadenantes de los grandes incendios son siempre minúsculas. Eso si, me comentan un hecho que puede haber pasado desapercibido en España como factor coadyuvante: la falta de grandes resultados deportivos, que podrían haber paliado esta publicidad negativa, o…

Lo único que no entiendo es el ‘punto de corte’ del patrocinio ciclista. Por qué ha metido en el mismo saco a las féminas que a los pros, aunque dejando fuera a Marianne Vos –aunque ésta es un cheque en blanco, publicitariamente hablando-. Por qué ‘salva’ al equipo continental cuando dice que “la perspectiva que tenemos es que no se va a producir una gran recuperación”, y al ‘off road’. Y, desde luego, por qué sigue con la Federación Holandesa hasta 2016 cuando va a tener que vestir –aunque sólo sea en el Mundial- a buena parte de los ciclistas a los que ahora ha abandonado. En todo caso, tiene que ser una decisión muy dura para Rabobank renunciar a la que ha sido su identidad de marketing en casi dos décadas. Si deportivamente puede parecer una decisión precipitada, está claro que en otros departamentos del banco han tenido que sopesarlo más detenidamente.

Del naranja Rabobank Team pasaremos, pues, a un equipo ‘marca blanca’. Eso si, que nadie se llame a engaño y agradezca el ‘gesto’ de la empresa patrocinadora de asumir durante un año más el coste de la escuadra: está claro que mantener unos contratos firmados –aunque sea sin publicidad- es más rentable en términos económicos y de imagen que arriesgarse a una más que probable sentencia contraria en los Tribunales.

Dicen que este 'White team' puede posibilitar la entrada de Giant como primer espónsor, lo cual algunos magnifican. Desde mi punto de vista, la presencia de fabricantes como patrocinadores principales no es la panacea, ni mucho menos. Por un lado, pueden (y deben) contribuir a que la UCI cambie su obsoleta postura sobre material. Pero, por otro, el ciclismo creció con la llegada de las marcas ajenas al ciclismo. Volver a este tipo de patrocinios es retroceder muchos años.

Otro naranja también ha sido protagonista de estas últimas jornadas, y lo será más mañana cuando Euskaltel presente su nuevo proyecto, aunque su estructura es ya un secreto a voces. Sinceramente tengo que romper una lanza a favor de Igor González de Galdeano, que ha comprendido que el único camino posible para mantener a Euskadi en la élite mundial es seguir en el World Tour, y eso conlleva un camino distinto al que se ha seguido en años anteriores.

No entro –ni él tampoco, supongo- en cuestionar a un sistema tan injusto, como ilógico. Sencillamente es lo que hay. Y si para ello tiene que fichar a un determinado tipo de corredores foráneos… De momento son sólo ciclistas con puntos –aunque algunos son muy válidos, no nos engañemos-, pero quien sabe si en el futuro se optará por otro tipo de especialistas. El modelo de GreenEdge –o del ya extinto Rabobank- es perfectamente equiparable y los jóvenes corredores vascos podrán tener las puertas abiertas si hay un cauce de comunicación fluido… y la suficiente clase para militar en un ProTour, que es algo que a veces se ha olvidado.

Y para terminar con los colores ciclistas, el negro, referido a esa decisión que mañana va a anunciar la UCI en relación al dosier de la USADA contra Lance Armstrong. Pero no lo digo por el porvenir del ex corredor americano, sino por el del máximo organismo ciclista y el de nuestro deporte. De las sanciones por dopaje con pruebas –controles-, se pasó a las interpretaciones –pasaporte ciclista- y ahora se puede dar un paso trascendental si se aceptan las acusaciones como base del hecho sancionador. No entro ni salgo en juzgar al heptaganador del Tour, simplemente en que se puede crear una dinámica ‘distinta’, pero que muy ‘distinta’ para el ciclismo.

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