domingo, 14 de octubre de 2012

Sugerencias para ‘Salvados’, aunque no hagan falta en Españistán


Hace mucho tiempo que no veo asiduamente la televisión ya que, cuando me interesa algo, no me marco horarios, lo grabo o lo busco a posteriori en internet. Pero todos los domingos que me es posible me siento después de cenar ante la pantalla a ver ‘Salvados’, uno de los pocos programas actuales que puede llevar dignamente el nombre de periodismo, entre la sobredosis de mediocridad, compadreo, manipulación o desinformación en que se ha convertido la televisión.

Cada semana me encuentro con temas manidos –todos interrelacionados y con el denominador común de esa marca España, perdón, Españistán, que tan interesados están nuestros políticos en promocionar-, pero tratados de forma novedosa, interesante y esclarecedora, en un formato hábilmente conducido por un Jordi Evole, tan notable profesional en las formas que utiliza como en el fondo de lo que trata.

Y aunque hay mucho aún por afrontar, desgraciadamente, quiero aportar mi granito de arena y sugerir un puñado de temas que podrían tener no uno, sino varios programas, antes de que la presión político-empresarial pueda poner en peligro la supervivencia del mismo, como parece que va a sucederle a ‘El intermedio’.

Hace algunos meses advertía del peligro que supone no hacer demasiado caso a esas Normativas que se vienen publicando a nivel municipal, que, bajo el argumento de fomentar la relación ciudadana, no son sino otra forma de recortes de libertades, bastante peligrosos en algunos casos, y justificados por un ya manido y falso “la actuación de unos pocos no puede empañar la convivencia de todos”. Por no hablar de las consecuencias económicas, digo recaudatorias, de dichas infracciones. Primera propuesta.

Otro tema interesante de tratar sería el ‘tasazo judicial’, ese conjunto de tasas que van a llevarnos a tener una Justicia para ricos y otra –o falta de ella- para pobres. Y es que 500 euros por presentar una demanda contra una sentencia de despido, 200 por recurrir una multa de Tráfico o 350 por reclamar una negligencia médica no están al alcance de muchos. Y más cuando la Justicia, de ciega, tiene muy poquito. En este caso, prevenir sería mejor que curar.

La Sanidad –uno de los pilares del Estado del Bienestar que más se está tambaleando- también daría para otro ‘Salvados’, pero desde muchos enfoques: el negocio de las empresas que soterradamente la están privatizando, el calvario de los ‘sin papeles’ para resistir asistencia –y que tan acertadamente mostró hace unos días ‘El intermedio’-, las personas que han fallecido por no haber sido atendidas a tiempo a causa de los cierres de centros sanitarios, el repago (copago es un eufemismo, no se nos olvide)… La lista, desgraciadamente, es interminable. Y el empeoramiento de la Sanidad es el mayor atentado al Derecho a la Vida, aunque algunos entiendan este concepto de forma muy distinta.

Y por no extenderme demasiado –si me hacéis caso, prometo una segunda relación-, no estaría nada mal que dierais un ‘repasito’ a los sindicatos, esos que tan bien han vivido en años anteriores y que ahora quieren capitalizar las protestas sociales pero desmarcándose de la lucha laboral que deben tener en el día a día en todos los frentes, sobre todo en las propias empresas y organismos públicos, donde se han diluido desde que comenzaron a perder privilegios como el dejar de estar liberados. 

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