miércoles, 24 de octubre de 2012

Tour del centenario: ni guiños al futuro ni recuerdos del pasado


Tengo que reconocer que, en líneas generales, me gusta el diseño del Tour de Francia 2013, ya que me parece más equilibrado que los de anteriores ediciones y debe tener como protagonistas a los ciclistas que están en la mente de todos. Sin embargo, ni las cronos son tan largas como habría que desear –una treintena de kilómetros cada una-, ni la montaña tan selectiva -aunque variada, justo es decirlo- como podríamos pensar tras ese primer 'titular' que habla de cinco llegadas en alto. El equilibrio, desgraciadamente, ha sido a la baja.

Reconozco que debo realizar un análisis más detallado, pero en principio me encuentro con un recorrido, ‘clásico’, sin ningún guiño al futuro, a la innovación, a la renovación. Tan sólo aporta como novedad ese final vespertino en los Campos Elíseos, pero desde la vertiente del espectáculo, no la meramente deportiva, aunque llevo ya mucho tiempo pensando que determinadas etapas en ese horario de tarde serían muy positivas para el ciclismo.

Y si el Tour no hace un guiño hacia el futuro, tampoco se recrea en el pasado, a pesar de que en esta edición podría haber recuperado algunos de los mitos de esos cien años de grandeza y de leyenda. Reconoce el olvido imperdonable que ha tenido con Córcega en este siglo de existencia, pero poco más. Y acierta plenamente en dar un carácter exclusivamente francés a esa señalada edición.

Me hubiera gustado ver –aunque fuera en la primera semana de carrera- una gran etapa de montaña por los Pirineos, acabando en alguno de sus puertos históricos. O una contrarreloj de las de antaño, desde luego por encima de los cincuenta kilómetros. O una jornada que transcurriera por el pavés, como sucedía hasta los años ochenta, sin que fuera necesaria la dureza de la París-Roubaix. Y, por supuesto, una cronoescalada, que podría haber tenido como escenario el mítico Puy de Dome, la cima clásica últimamente más olvidada de la ronda gala.

Y es que la ‘grande boucle’ mira ante todo hacia el presente. Que no es poco.

2 comentarios:

  1. Ahora mismo leo que el Tour se plantea la posibilidad de reducir a ocho el número de corredores por equipos. Eso si que sería una revolución...aunque para ello se tendría que cambiar el Reglamento UCI, que fija en nueve el número de ciclistas por escuadra

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  2. Sobre lo de la rebaja a 8 que pretende el Tour, me parece absolutamente genial, espero que lo logren, y que la cosa no se quede ahí. Para mí los equipos deberían estar formados por no mas de 6 corredores, aunque ello conlleve una rebaja de la dureza en los recorridos, rebaja que por otra parte ya se está dando. Son todo ventajas: si cuentas de salida con 22 equipos, que con 9 corredores cada uno suman un pelotón de 198 corredores, si tuvieran 6 hablaríamos de un pelotón de 132, lo que implica varias cosas. Primera, menor riesgo de caídas los primeros días. Segunda, reducción del coste de la carrera, que en una época de crisis y de impopularidad del ciclismo por temas de dopaje y tal, facilitaría la financiación de las carreras. Tercera, al ser menor la caravana de la carrera, mayor flexibilidad a la hora de meter el pelotón por ciertos sitios, carreteras estrechas, llegadas en lugares con poco espacio, etc. Cuarta, menor control de los equipos, mayor posibilidad de que fructifiquen ataques lejanos, de que se rompa la carrera, mayor incertidumbre, mayor imprevisibilidad, en 2 palabras, mayor espectáculo. Y sexto y último, posibilidad de poder invitar a dos o tres equipos mas dejando un pelotón aún poco numeroso, y lo que esto implica de haber mas actores con intención de atacar y dinamitar una carrera, y en definitiva de dar mas oportunidad a equipos pequeños de participar en carreras grandes y lo que eso les implica en su supervivencia. En lo negativo, mayor dificultad a la hora de hacer tácticas de equipo de ataque, para formar abanicos, etc. Pero no nos engañemos, desgraciadamente en la mayoría de los casos el equipo se utiliza para controlar las carreras, no para dinamitarlas, con lo cual no perderíamos mucho. En fin, que si el ciclismo quiere recuperar parte del esplendor perdido, debe ser un deporte mucho mas caótico, impredecible, divertido. Y para eso rebajar el número de corredores por equipo me parece fundamental.

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