jueves, 15 de noviembre de 2012

El día después: las manifestaciones son las que canalizan las protestas


Tal y como era de esperar, el 14-N se muestra en la prensa del día después como un enfrentamiento partidista de la sinrazón, entre los que hablan del éxito absoluto por justificar sus intereses hasta los que manipulan cifras –incluso incrementando artificial e innecesariamente el consumo eléctrico- para demoler argumentos, y cuyo único recurso final es asociar la protesta de una mayoría con la violencia, aunque sea de unos pocos. De un lado y de otro.

La lectura más interesante que encuentro en estas primeras horas es la de Soledad Gallego-Díaz en El País, titulada “las manifestaciones, más que las huelgas, son las que canalizan las protestas”, una aseveración que comparto hasta el punto de pensar que la huelga es inútil, pero que el estado de protesta debería ser permanente ante un Gobierno que hace oídos sordos a la sociedad, sin que le importe lo más mínimo. Pero al que le preocupa ‘modular’ cuanto antes este único camino abierto hacia la disidencia.

Más imaginación y menos servilismo hacia unos sindicatos tan culpables o más que los partidos tradicionales en esta crisis social, que siguen anclados en el pasado, sin reconocer culpas y errores, y cuyo presente contrasta entre esa critica global y las componendas del día a día. Tampoco nos representan.

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