martes, 27 de noviembre de 2012

Militantes del PSOE piden perdón, ¿y el partido, qué?


Llevaba mucho tiempo intentando escribir algo sobre la preocupante falta de rumbo del PSOE, el partido que un día –en aquel lejano 1982- significó la ilusión, el progreso, el futuro. No he querido hacerlo después de los continuos y repetidos batacazos electorales de los últimos tiempos, por intentar ser un poco original. Pero tampoco me han entrado muchas ganas en los periodos de ‘calma chicha’, sinceramente más frustrado y aburrido que por falta de ideas.

Lo cierto es que este partido se merecía un buen ‘repaso’ porque su actitud resulta incomprensible e injustificable para muchos millones de españoles, sobre todo para los que alguna vez le dimos nuestra confianza en forma de voto. O de militancia. La táctica de sentarte a la puerta para ver el cadáver de tu enemigo pasar podría ser muy válida en esta época de tremendo desgaste para el partido en el Gobierno –que, ojo, aunque falle en lo económico, esta cumpliendo fielmente su programa oculto, el desmantelamiento del Estado del Bienestar, que es su principal objetivo-, pero no lo es si el observador es un enfermo terminal de sus propios y gravísimos errores.

Afortunadamente un grupo de militantes de base me han redimido de mi pereza y de mi obligación con este polémico vídeo. No sé hasta que punto son representativos de un partido que necesita algo más que pedir perdón, pero transmiten una ilusión y unas ganas de cambio que son necesarias, aunque sólo sea para la mera supervivencia de un partido abúlico y diluido. Es cierto, como dice el propio Rubalcaba, la confianza se pierde rápidamente y se tarda mucho en recuperar, pero hay que dar un primer paso. Decidido y claro. Aunque aún quede bastante por cambiar, por redimir, por organizar. Por ilusionar.



Y mientras que deciden qué papel jugar sólo les pediría que no tarden mucho, que no se les olvide que, en el fondo, los políticos son intermediarios. Y que esta sociedad 2.0 ha sido capaz de acabar con todos aquellos que no aportan ningún valor añadido en un buen número de sectores.

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