lunes, 31 de diciembre de 2012

El camino hacia la felicidad en 2013


Aunque ya sabéis que poco va conmigo esa hipocresía navideña de caras felices y felicitaciones forzadas que contrastan con el gesto adusto y los peores deseos de aquellos que nos castigan los trescientos y pico días restantes, no quiero olvidarme de todos los que, sinceramente, sí deseáis lo mejor. Y lo más importante, estaréis siempre ahí, dispuestos a echar una mano.

Por ello, en estos prolegómenos del 2013 –pero exactamente igual que en cualquiera de los 365 días del año que está a punto de empezar-, quiero desear lo mejor a todos aquellos que podéis, queréis y sabéis ser felices con lo que tenéis, pero sin renunciar nunca a luchar por todo lo que se desea. No esos pseudobudistas que prefieren no aspirar a nada, a conformarse con lo que les llega, para no sentir la frustración que les podría suponer el no lograrlo. Ni, naturalmente, a aquellos que confunden riqueza, éxito o gloria con la verdadera felicidad.

Y que al mismo tiempo, por mucha rabia, cabreo o indignación que nos pueda producir una situación como la actual, sepamos que hay más felicidad en luchar contra ella, en las pequeñas victorias cotidianas que podamos lograr con nuestra dignidad, que en el falso sentimiento ilusorio de mirar hacia el otro lado o de esconder la cabeza.

En fin, mis deseos para que busquéis -y halléis- vuestro camino hacia la felicidad, y la disfrutéis, todos y cada uno de los días de 2013… y que ayudéis a alguno más en su camino.

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