martes, 18 de diciembre de 2012

Si el PSOE hundió a España, el PP está hundiendo a los españoles


Aunque la conmemoración (¿?) será el próximo 21, el PP está ‘celebrando’ (¿?) estos días en Toledo su primer año de Gobierno. Y como no hay nada que festejar –y los datos económicos son la más clara y triste realidad de su fracaso-, no han encontrado otro argumento que el mismo que les llevó al triunfo electoral, seguir echándole la culpa al PSOE de todo lo que pasa. Algo que, por otro lado, no debería sorprender a nadie, y más aún vista la pasividad tan resignada como insólita del jefe de la mal llamada opsición.

El PPresidente es capaz incluso de manifestar que “los españoles no nos eligieron para que todo siga igual sino para impulsar un profundo camino de cambio que ya hemos empezado”. Se calla, claro está, que no le votaron para hacer ese cambio sino otro radicalmente distinto, algo que llamaron programa electoral y que han incumplido sistemáticamente argumentando esa ‘crisshissh’ que tan bien les viene como excusa. En política –española- todo vale. Y hoy más que nunca.

En estos doce meses tan sólo le han sido fieles a su Divinidad –Una, Merkel, o Trina, Troika- y a sus adláteres que han comenzado ya –y no pararán- a hacer negocio en ese desmantelamiento del Estado del Bienestar. Porque los recortes en Educación, en Sanidad, en Infraestructuras, en Servicios Sociales… –que no en Defensa o Casa Real, por ejemplo- no son sino un caldo de cultivo para negocios rápidos, presentes o futuros, de unos pocos. Y el camino hacia la miseria de bastantes (y por muchos años).

Todo ello con la falsa esperanza de un horizonte esperanzador a medio plazo. Para los optimistas o los crédulos, un hecho irrefutable: echen un vistazo a Grecia o Portugal, con los que llevamos un par de años de retraso en ese camino hacia la catástrofe, hacia el subdesarrollo. Si realmente quieren resultados diferentes –es decir, la recuperación-, ¿por qué están haciendo lo mismo?

Y no protestes. El control de los medios tradicionales –y el intento de silenciar los nuevos en Internet- se complementa con una represión policial que no tiene que envidiar a la del franquismo, con unas selectivas pero efectivas sanciones administrativas. Y todo ello rematado con el ‘tasazo’ judicial, cuyas causas y consecuencias ‘amordazadoras’ deberían estar fuera de toda duda.

Mientras tanto, la verdadera renovación de España, la que deseamos casi todos –no generalicemos-, sigue pendiente. La que ataje el fraude fiscal –que sería una solución bastante más lógica y razonable-, la que termine con los enchufismos. La que aligere la Administración de políticos innecesarios, no de trabajadores. La que no nos haga estar a los niveles de Botswana en índices de corrupción. Y sin medidas kafkianas como las que se adoptaban antaño en el Ejército, de arrestar a la piscina porque se había ahogado un recluta… que no sabía nadar.

Y como guinda, esa prepotencia que sobrepasa los extremos de cualquier mayoría absoluta y absolutista jamás conocida. Con ministros encargados de distraer a la opinión pública con sus juegos de palabras provocadores, de otros especialistas en aquello de ‘donde dije digo, digo Diego’, de fanfarrones crecidos y autorizados para crear dolor, y de otros que prefieren rezar que acudir a los foros donde deben preocuparse por el presente y el futuro de nuestro país.

Puede ser cierto, como dicen, que el PSOE hundió a España. Pero es el PP el que está hundiendo a los españoles.

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