jueves, 31 de enero de 2013

Pague con tarjeta (pero lleve efectivo, por si acaso)


Hace algunos años, una avería en el Área de Servicio de una autopista española inutilizó el sistema de pago con tarjeta. Como no tenía dinero en efectivo, la consumición –una comida de cuatro personas- me salió gratis. La persona encargada del establecimiento no me planteó ninguna alternativa imposible para efectuar dicho pago, como dejar a uno de mis hijos en prenda mientras iba al cajero más próximo: simplemente, con la mejor de sus sonrisas, asumió las circunstancias de una situación en la que el cliente no tenía la culpa. Luego ya ‘depuraría responsablidades’.

Es la única vez que me ha sucedido algo parecido. Cuando hay problemas, se los come el consumidor, faltaría más.

Hoy, cuando he ido a pagar el bonotren, en ninguna de las seis máquinas habilitadas funcionaba el pago por tarjeta. Y como no llevaba dinero en efectivo (¿no es eso lo que se busca, en teoría?), el ‘simpático’ cajero de RENFE, de Adif o de lo que sea, me ha dicho que me buscara un cajero. O que me buscara la vida, vamos. Como no me daba tiempo y tengo la alternativa del autobús, no me he complicado. ¿Pero si hubiera dependido de ese mismo tren? ¿Por qué tengo que asumir, en tiempo –que es dinero- un fallo ajeno a mí y a mis circunstancias?

Por cierto, cuando le he comentado que en circunstancias así lo más lógico sería permitir el acceso libre, ha sacado la excusa del manual: “Sin billete no se puede viajar porque si hay un accidente no le cubre el seguro”. Claro, si perezco calcinado van a buscar entre mis brasas si tengo el billetito o no.

Volviendo al tema tarjetero, en Españistán los medios electrónicos de pago no están muy bien vistos, aunque muchas veces sea por aquello del dinero negro, que no es el caso de este post. El importe mínimo de pago –por ejemplo, en el Metro no se puede comprar un billete sencillo por este motivo- o los descuentos que te ofrecen en algunos comercios por pagar en ‘cash’ –y ahorrarse el pago de la comisión al banco- evidencian este rechazo. O el cargo que te hacen, sí o sí, al pagar un billete a ‘bandas’ como Ryanair. Y ya no hablo del futuro: tarjetas monedero, pago por proximidad… Con lo cómodo que debería ser ir sin pesadas monedas en el bolsillo o insanos billetes en la cartera.

Por lo tanto, por comodidad, intente pagar con tarjeta. Pero lleve efectivo, por si acaso.

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