jueves, 24 de enero de 2013

‘Un futuro brillante para el ciclismo’ (III): Del cielo al infierno


No deja de ser curioso que ayer, cuando se dieron a conocer las invitaciones para las primeras pruebas organizadas por ASO, y que estaban caracterizadas por la ausencia de Katusha, todo el mundo aventuraba ya una más que probable ausencia del equipo ruso en el próximo Tour de Francia.

Haciendo cábalas sobre las posibles elecciones de la ronda francesa, se argumentaban razones tan aplastantes como la pertenencia al MPCC, la nacionalidad –por aquello de los mercados publicitarios- o simplemente la afinidad con los patrones de la ‘grande bouclé’. Todos los organizadores están en su derecho de elegir a quien quieran, ya que sobre las cuatro ‘wild card’ no hay ningún requisito, aunque no deja de ser curioso ese componente geográfico a la hora de elegir en unos eventos que están en lo más alto de lo más alto. ¿Os imagináis que Soria organizara la ‘final four’ de baloncesto y quisiera incluir a su equipo junto a Panathinaikos, Maccabi y Real Madrid, por ejemplo?

Luego alguien dejó caer lo de los méritos deportivos, pero solamente entre los posibles candidatos más deseados, olvidándonos de que hoy por hoy ni uno sólo de los equipos de la categoría profesional supera el poderío deportivo del equipo ruso. Incluso cuando se queden sin ‘Purito’ Rodríguez. Porque si el TAS les da la razón… ni me imagino lo que puede suceder.

Katusha es uno de esos equipos caídos en desgracia, por razones no deportivas, como les pasó en su día a Astana o al RadioShack. Es una pena porque se trata de un proyecto sólido y de futuro… hasta que se cansen de tanta incomprensión.

Lo verdaderamente grave del caso es que el segundo equipo del mundo –según la última clasificación de mérito deportivo- haya pasado a tener presencia en todas las carreras a estar muy mal visto –vetado de facto- simplemente por su exclusión del ProTour. Por una simple decisión de dos organismos –primero la UCI y luego su Comisión de Licencias, independiente… hasta cierto punto- todo su proyecto deportivo está en el aire. Y eso no lo puede soportar ninguna estructura empresarial en el mundo. Ni siquiera en este deporte.

Puede haber razones éticas, económicas, e incluso un trasfondo político de lucha por el poder que no tardará en aflorar. Pero esas razones deben ser conocidas y precisadas tanto cuando se reglamenta como cuando se aplican. Si no, este deporte cada vez más incomprendido e in comprensible va hacia el caos.

Por este motivo, aunque la UCI no haya incluido el proceso de selección de equipos WorldTour dentro de la temática de la conferencia ‘Un futuro brillante para el ciclismo’, debe ser una de  las prioridades definir unos conceptos claros de selección y de exclusión, combinando la estabilidad de los proyectos consolidados con la posibilidad de promoción de nuevas estructuras con futuro.

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