jueves, 14 de febrero de 2013

Explicaciones sobre ‘lo español’ para un observador holandés


Philip Van der Ploeg es un periodista holandés con el que trabé conocimiento a causa del expediente por dopaje a Patxi Vila y con el que posteriormente he ido relacionándome más, principalmente a través de redes sociales y correos electrónicos, hasta tener una buena amistad. Hemos tenido dos ocasiones de conocernos personalmente –la última en el pasado Mundial de Limburgo-, aunque desgraciadamente aún no ha llegado ese momento. Espero que a la tercera sea la vencida.

De vez en cuando me pregunta por algunos aspectos de ‘lo español’ que no logra entender desde su mentalidad. No me extraña, pues muchas de sus cuestiones también se me escapan a mí. En todo caso, intento explicárselo de una forma lo más precisa que puedo, muchas veces recorriendo a anécdotas.

Alguna vez ya le conté ese espíritu español que entronca con la tradición medieval de la picaresca y sobre lo que ya escribí en este blog hace menos de un año. Pero hace unos días recurrí a una historia que los más veteranos conozcáis –directamente o por referencias-, pero que seguro no os extrañará a los más jóvenes, aunque afortunadamente no lo habéis padecido, ni lo padeceréis.

Recojo la misma versionada en el libro ‘El soldado alto’, autobiografía de Manuel Álvarez, una persona que pasó 40 años buscando al hombre que salvó su vida:

“Repito –subrayó el sargento-, no hay ladrones en la gloriosa Marina española. Los jefes y oficiales no admitirán queja alguna de nadie que alegue haber sido víctima de un hurto. Por la sencilla razón, y vuelvo a repetirlo, de que no hay ladrones en la gloriosa Marina española (…) Si alguien se lamentase, a uno de los jefes u oficiales, de haber sido objeto de un robo, se le tomará por mentiroso (…). Si alguien notifica que le ha sido robada una prenda, consideraremos o que él la ha vendido  o que ha dispuesto de ella de otro modo, y que está tratando de ocultar este hecho. Consideraremos que el que viene con una queja de este tipo está mintiendo, y recibirá el correctivo correspondiente”.

Dicho de otra forma, ¿merece la pena denunciar unos hechos cuando menos inmorales cuando lo ‘recomendable’ es mirar para otro lado o hacer simplemente lo mismo? Como diría otro compañero de tuiterío, Antonio Alix, 'Ejpaña es asín'.

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