martes, 26 de febrero de 2013

¿Italia ingobernable? No, si se escucha lo que el pueblo ha dicho


Independientemente del absurdo que significa elegir a la vez dos cámaras y que cada una de ellas tenga una proporción distinta, el resultado electoral de Italia tiene una lectura clarísima, a pesar de que los medios políticos e informativos –conservadores y tradicionales- sólo hablen de ingobernabilidad. Y que ya estén sugiriendo unas nuevas elecciones como forma de hacer borrar un resultado que habla por sí solo y que no dice otra cosa que el pueblo no quiere imposiciones –Monti, el tecnócrata de Bruselas, o de Bonn, solo ha tenido un 10% de los votos- y sí democracia.
Esa democracia directa se plasma en que el Movimiento Cinco Estrellas, de Beppe Grillo, ha sido el partido más votado, con un 25,55 por ciento de los votos. Pero el sistema no lo quiere traducir en mayoría y ésta queda, de forma absoluta, en el Partido Democrático de Pierluigi Bersani por una serie de coaliciones y ese ‘bonus’ -¿en base a qué?- de diputados que se da al ganador.
En el Senado es donde se complica todo, donde no hay una mayoría absoluta, ni de la izquierda ni de la derecha, porque no hay regalos, lo que obliga a los partidos al diálogo, esa costumbre que han perdido a base de mayorías absolutas dictatoriales, por la que no se les piden responsabilidades, o al menos eso se creen ellos. Y el ejemplo lo tenemos muy cerquita.
Pero la matemática electoral es simple y está muy clara: si Bersani (o Berlusconi, aunque en este caso caso es impensable por mero egolatría) pactan con Grillo obtendrán el respaldo para gobernar. ¿Y tanto miedo les da ‘dialogar’ con un partido cuya principal ambición es renovar y ‘limpiar’ un sistema podrido y obsoleto? Claro, es mucho mejor convocar nuevas elecciones, seguir gastando y gastando, y que luego el pueblo pague. Ese pueblo que ha hablado de forma muy clarita en estos comicios.

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