domingo, 10 de febrero de 2013

Más controles (de alcoholemia) ya


Hace unos días, me contaban que en Mallorca ningún cicloturista quiere ya madrugar los domingos para salir a montar en bicicleta. Prefieren esperar unas horas, aunque ello suponga reducir la salida. Pero lo que pierden de paseo lo ganan en seguridad. Al menos en la teoría.

Creo que no ha sido la circunstancia del atropello esta mañana del profesional holandés Bram Tankink, pero desgraciadamente sí la ocurrida varios centenares de kilómetros más abajo, en Málaga, a las 11,15, cuando dos cicloturistas de 34 y 55 años eran mortalmente arrollados en una carretera secundaria, con buena visibilidad ni complicaciones, según consta en el atestado.

El conductor doblaba la tasa permitida de alcohol.

Reconozco que es hacer cábalas, quizás incluso hablar de más, pero a esas horas no parece lo más probable una cañita de más en el aperitivo –lo cual es igual de reprochable-, sino el final de una noche de alcohol, juerga y cansancio. Justo lo que temen los ciclistas mallorquines.

Mucho hablamos de que habría que incidir en la formación vial desde las escuelas. No lo dudo. Pero mientras que la educación hace su trabajo a largo plazo, no debemos olvidarnos de la importancia del elemento represivo, y más en las actuales circunstancias. Con la urgencia que requiere parar una sangría como ésta.

No veo tan complicado incrementar los controles a los conductores: quien más, quien menos, sabe los ‘puntos calientes’ de la noche. Y haciendo una comparación quizá un poco desafortunada, lo mismo que sucede con el dopaje, más controles por sorpresa. E incluso un seguimiento personalizado a determinados individuos.

Porque este tipo de ‘dopaje’ es el que nos debería preocupar a todos.

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