martes, 5 de marzo de 2013

Españoles malos y tontos: tenéis suerte de que haya algún español listo



Tengo que reconocer que no hace mucho tiempo defendí unas manifestaciones de Juan Rosell en la que criticaba algunos comportamientos, sin caer en la trampa y en la demagogia de la generalización. Y sigo pensando lo mismo.

Sin embargo, el pasado domingo el presidente de la CEOE no tuvo reparos en mostrar su verdadera fachada, con generalizaciones que se podrían resumir en el título de este post, y que desde luego no hacen sino sentir vergüenza ajena. Y es que todavía no entiendo que tiene que ver el representante de los grandes grandes empresarios hablando de una realidad tan distinta –e incluso opuesta- como son los emprendedores: "La falta de crédito es terrible, tremenda, pero probablemente yo tampoco daría ese crédito", ya que "el índice de morosidad en España en estos momentos es del 11%". ¿A quien está defendiendo, a la banca o a los emprendedores?



Rosell tuvo un arranque verdaderamente memorable al culpar de todo a la ‘tecnoestructura’, a esos funcionarios que paralizan cualquier proyecto, cualquier reforma en profundidad por mero afán de autoperpetuación. “Cualquier ministro lo explica cuando se va del Ministerio”, apostillaba, crecido en la suerte. Dicho de otra forma, son esos españoles malos que son capaces de tumbar cualquier intento de ‘modernización’, como han hecho fácilmente –me imagino- con sus propios derechos como funcionarios cuando están de baja o con la simple reforma laboral, ¿o no?

Y aunque es tan difícil cambiar la legislación, advierte que "Schröder en Alemania no acertó a la primera reforma laboral, tampoco a la segunda, a medias a la tercera y por fin en la cuarta. Nosotros estamos aún en P1". Sin comentarios.

Peor aún es que quiera considerar a los españoles como tontos, aunque eso va tan en la línea de actuación de los políticos actuales que no debe sorprender a nadie. Por ello no sorprendió oírle decir que "el empresario no quiere despedir", porque "cada despido de una empresa es un fracaso". Y cuando hay beneficios, ¿se reparten para que sea un éxito?

Y un paso más, al defender que "las empresas se localicen donde haya nuevos mercados. Si el mercado español baja un 80% y el de otro país sube el 80%, hay que irse a otro país. Para la economía española es un desastre, pero hay que aceptarlo". ¡Y considera que eso es bueno para la marca España!, que no es sino “hacer las cosas más competitivas allá donde den más beneficios". Claro que sí, sobre todo si la empresa se va a ‘vender’ en mercados tan florecientes –y con tanta demanda-  como las Islas Vírgenes o Jersey.

Afortunadamente los españoles debemos felicitarnos de tener compatriotas tan listos como él –y no como su predecesor, “que ha hecho mucho daño a la imagen de la CEOE"- ya que propone soluciones para que esto se arregle: "Hagamos las leyes más claras y entonces no habrá ingeniería fiscal, porque tenemos una ley complicadísima, que beneficia a los mejor preparados, que son los que más tienen", para terminar diciendo que "hay mecanismos fiscales que las empresas utilizan, ya que la legislación permite tributar según qué cosas en distintos países”. Eso sí, me imagino que en este caso, estará rezando para que esa malísima casta de la tecnoestructura boicotee cualquier iniciativa reformista, sobre todo estas que evidencian su verdadera naturaleza.  

PD: A veces la mejor forma de saltarse la 'tecnoestructura' es tener un amigo político, convenientemente 'motivado', por encima. ¿Es eso lo que buscamos?

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