martes, 16 de julio de 2013

De la negación del escándalo a la negociación social... pasando por la hipocresía política

Dicen que las malas noticias tienen cinco fases, desde el momento de la negación, pasando por la rabia, siguiendo por la negociación, para terminar con la depresión y la definitiva aceptación.

Pues bien, mientras que la mayoría de los implicados en un escándalo que supone la mayor vergüenza internacional de este país en los últimos años siguen negándolo, y algunos ya en la fase de rabia intensa, hoy nos encontramos con estas curiosas declaraciones que demuestran que determinados políticos ya van un paso por delante e intentan ‘negociar’ para que su situación sea comprensible. Y perdonable.


Pero, como siempre, lo hacen rematadamente mal, ya que por un lado, aceptan tácitamente los hechos, y por otro, vuelven a poner a los ciudadanos a caldo, esos ciudadanos a quienes se deben… pero que solo les importan una vez cada cuatro años.

Independientemente de lo que comentaba ayer –lo verdaderamente grave es la procedencia de los sobresueldos-, solamente me gustaría recordar que no pedimos a los políticos excelentes mítines o fabulosas entrevistas, porque la política no es un show. Simplemente que gobernéis o que hagáis oposición constructiva, no por sistema. Y nadie os pide que sepais de todo –aunque hay algunos perfectamente “capaces” de ser sucesivamente ministro de Administraciones Públicas, Cultura y Educación e Interior-, sino que tracéis unas líneas maestras contando con unas personas que se llaman expertos y que normalmente son los denostados funcionarios de carrera. Y que incluso dejéis de una vez de tener la prebenda de contar con asesores, pagados por todos, pero elegidos entre los allegados política o familiarmente, y que, en definitiva, tampoco saben de nada.

¿Quiénes son los hipócritas, señor Rodríguez? 

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