lunes, 9 de septiembre de 2013

Tafalla 2013


Más de una persona me ha preguntado por qué no he escrito ni una sola línea sobre la debacle de Madrid 2020. Y la verdad es que estuve bastante ocupado con el Campeonato de España de pista de Tafalla, una muestra palpable y realista del día a día del deporte, del ciclismo. Y porque creo que no es necesario alargarme mucho más que lo que resumí en un tuit cuando me enteré: “Triste por la gente del deporte (los ciudadanos); decepcionado, por la mentira (los de siempre). Y muy cabreado porque van a seguir así”.

Dos días después, creo que ya es hora de trocar esa pena por lucha, sin urgar en la herida, porque el futuro de nuestro deporte –de nuestra educación, de nuestra sanidad, de nuestra educación… de nuestra sociedad, en definitiva, de nuestro país- depende de que digamos basta ya a esos engaños, a esas mentiras, a esos mentirosos, que habituados a las lisonjas en territorio nacional no se dan ni cuenta de su ridículo allende nuestras fronteras. Eso sí, el cabreo no cesará mientras que siga oyendo a una sola persona siquiera pensar que “la culpa es de los corruptos del COI”, es decir la paja en el ojo ajeno, “nos tienen manía”, la excusa de los malos estudiantes, o “menos mal que nos queda Eurovegas”… otro ‘pufo’ en ciernes.

Pero, como os decía, me quedo con lo vivido en el velódromo Miguel Indurain, con tres días de ciclismo en pista, del auténtico y verdadero deporte, y la fuente de cualquier esperanza futura. La fecha, obligada por los requerimientos de la nueva reglamentación UCI, no es la mejor, pero salvo tres excepciones –dos justificadas, una no lo sé-, todas las estrellas de la pista española brillaron en el evento. Desde nuestra pléyade de jóvenes velocistas pugnando por abrirse un porvenir internacional –y ojalá no les sea más difícil de lo que les vaticinaban si no había Juegos Olímpicos en Madrid-, hasta la seriedad del trabajo de cada uno de nuestros fondistas… y la esperanza de que cuaje la igualdad entre sexos también en el velódromo, con la ilusión depositada por algunas jóvenes pistards.

No quiero olvidarme, claro está, del espectacular apoyo brindado por los amigos de Juan Peralta en las gradas del velódromo. Gente sana, que vibró con el deporte y con los deportistas, con la verdadera realidad que vivimos en Tafalla 2013, sin necesidad de aspirar a eventos más grandilocuentes.

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