miércoles, 9 de octubre de 2013

Elecciones Europeas: Ahora más que nunca, hay que votar

Aprovechando la cercanía de las Elecciones Europeas –el próximo 25 de mayo en España- el Parlamento Europeo ha lanzado una campaña de información y concienciación ciudadana, en el sentido de que "el Parlamento Europeo es la Cámara de todos los ciudadanos de la UE. Nosotros somos su voz en el proceso de toma de decisiones en la Unión”.

Con todos mis respectos, y por mucha campaña de información, de concienciación o de mera propaganda, el Parlamento Europeo es una absoluta inutilidad en los tiempos que corren, con una Europa que dista mucho de ser una realidad, una unidad, en la que las Estados –algunos- son los que realmente siguen cortando el bacalao a costa de otros. Y en el que las decisiones políticas, además, vuelven a estar en manos de las corporaciones, no de los ciudadanos. Por no hablar de temas mayores –Alemania, Grecia, España…- un simple ejemplo como botón de muestra: la absurda y artificial discusión sobre el roaming, que parece que seguirá existiendo por la presión de las compañías telefónicas.

Además, incluso suponiendo que este organismo funcionara, ¿por qué hay que gastarse un pastizal , más de 100 millones de euros, en convocar unas elecciones que no son sino un simple plebiscito a las listas cerradas de los partidos? No creo que sean muchos los ciudadanos que conozcan a ‘sus’ parlamentarios, los integrantes de esas listas que en muchos casos son cementerios de elefantes, premios extraordinarios de jubilación o simples destierros muy bien remunerados a espera de tiempos mejores para regresar. Que sean pues, los Parlamentos Nacionales los que eligen a esos representantes, en consonancia con los resultados de las últimas elecciones –plebiscitos, perdón- estatales. El resultado será el mismo, pero el ahorro de tiempo y dinero, considerable.

Sin embargo, a pesar de este panorama desolador, apoyo la finalidad de la campaña del Parlamento Europeo: el 25 de mayo hay que votar. A los partidos convencionales les da lo mismo que haya una alta o baja participación, ya que los elegidos serán los mismos de siempre… salvo que todos hagamos oír nuestras propuestas alternativas –sean las que sean-, aunque solo sea porque nuestros gobernantes tengan que cambiar su concepción de lo que entienden por democracia con un modelo parlamentario que no es al que están acostumbrados… y que podría extrapolarse unos meses después a las cámaras españolas.  

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