martes, 22 de octubre de 2013

¿Existe la lucha de clases en el siglo XXI?

Ayer por la noche, en una conversación inesperada, salió el tema sobre si seguía existiendo la lucha de clases. Tengo muy clara cuál es la respuesta, aunque no ha sido hasta esta mañana cuando me he dado cuenta que la mejor comparativa no es esa dialéctica que propugnaba Karl Marx a finales del siglo XIX, sino que hay que remontarse cien años atrás, al periodo anterior a la Revolución Francesa, con unas similitudes que pueden resultar tan sorprendentes como desconocidas. No sé si preocupantes o esperanzadoras.

La revolución tuvo una completa base ideológico-político-filosófica en la Ilustración –algo que puede echarse en falta en estos tiempos como elemento sustentador-, pero sus desencadenantes fueron fundamentalmente económicos. Por un lado, la extrema desigualdad social entre las clases privilegiadas –nobles y clero- y las oprimidas, en una situación de deuda estatal y altos impuestos. ¿Os suena? Consideremos a los especuladores y a los políticos –junto a la Iglesia, que sigue en su pedestal- como esas nuevas clases dominantes, y al resto de la sociedad cada vez más oprimida, y veremos como apenas nada ha cambiado.

Por otro lado, la clase burguesa tras alcanzar el poder económico luchaba por conseguir el poder político. Doscientos años después, esa burguesía convertida en clase media está perdiendo su importancia social por causas económicas, que pueden llevarla a su desaparición. En este caso no se trata de exigir unos derechos, sino de luchar por no perderlos.

Quizás esa sea la gran diferencia, por el momento, la falta de conciencia sobre la situación, aunque la Historia nos enseña que esa chispa desencadenante puede surgir de la forma más inesperada, por mucho que la gente este narcotizada y falsamente engañada sobre una crisis que, de pasajera, tiene muy poco, y cuya recuperación -mas falsa que un euro de madera- no es ni mucho menos la que nos están mostrando.

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