lunes, 7 de octubre de 2013

La bicicleta, una buena alternativa al transporte… público

No nos engañemos. Las políticas que se están poniendo en marcha –es un decir- para fomentar el uso de la bicicleta no pretenden reducir el uso del transporte privado. El coche es –y debe seguir siendo en este país, en el que solo importa recaudar para pagar la deuda, la injusta e injustificable deuda producida por nuestros políticos- una excelente fuente de ingresos: por los impuestos a la compra, incomprensiblemente similares entre utilitarios y vehículos de lujo; por la gasolina, imparable en sus subidas en algo tan cotidiano que ya damos como normal; por las multas, cada vez más frecuentes en cualquier tiempo o lugar; o por esa absurda ITV que se merecería un ‘post’ ella sola.

Lo que se pretende reducir es el transporte público, porque no sólo no ingresa en las arcas del Estado sino que además cuesta a las administraciones públicas, en forma de subvenciones para proporcionar un servicio acorde con las necesidades ciudadanas, aunque sea deficitario, en eso que un día se llamó Estado del Bienestar. Ya lo hemos comenzado a ver tímidamente este año, primero con un ‘tarifazo’ injustificable que tendrá nuevas reediciones en 2014. Posteriormente con el eufemístico término de ‘ajuste’ que en román paladino significa supresión de líneas y reducción de servicios, algunas veces de forma clara y otras de una manera más maquiavélica o sibilina, como pasa ya con esos aviones que solamente se averían cuando no se han llenado de pasajeros, lo que obliga a cancelar el vuelo.

Incluso este invierno tendremos que acostumbrarnos a pasar frío –con la excusa de que la calefacción está averiada-, lo mismo que en verano he cogido más de un autobús con el aire acondicionado sin funcionar. O a la suciedad ¡Y no les digas nada a los empleados, que ellos no tienen la culpa! Todo sea por el ahorro, y porque las empresas puedan sobrevivir sin un apoyo desde el sector público que está más que justificado, pero que ya no está de moda.

¿Y los usuarios, qué? Pues que se compren una bicicleta y elijan cuando tienen que usarla y cuando montar en el coche. Pero al autobús o al tren, que ni se acerquen.

Dedicado al Consorcio de Transportes de Madrid con todo mi ‘cariño’

2 comentarios:

  1. No digo todo lo que pienso porque no quiero resultar grosero. Pero sí, estoy totalmente de acuerdo contigo, Román.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya me lo imaginaba a tenor de tu 'apoyo' a mis quejas matinales en Facebook. Lo peor es que el retraso de media hora -injustificado e injustificable- que he sufrido se ha traducido en: 80% de gente callada y resignada; un 10% de voceras de cara a la galería, que no resuelven nada; y solo un 5% de gente que ha protestado y ha reclamado. ¿Y el 5% restante? Dando la razón a la empresa, al sistema (aunque no supieran las causas). ASI NOS VA Y ASI VAMOS. Un saludo Jason

      Eliminar