jueves, 14 de noviembre de 2013

El coche sigue siendo la referencia a la hora de amedrentar a ciclistas y peatones

Creo que todos los que leímos la noticia el pasado domingo gracias a un tuit de David de la Cruz  –aunque la infracción es de agosto- nos quedamos estupefactos: Un ciclista multado con 100 euros por comer un cruasán –castellanización de croissant- mientras conducía. El agente que le puso la multa indicó que era por ‘conducción temeraria’.

Una vez más, el manejo del coche es la referencia para aplicar multas similares a otros vehículos, sobre todo la denostada bicicleta, cuando la comparación no sólo es injusta sino absurda, ya que no es lo mismo ir distraído por comer o beber cuando circulas con un coche a cien por hora que cuando vas tranquilamente paseando en tu bici. Eso sí, puedes ir fumando un puro en tu coche que en ese caso nadie te va a multar, aunque la brasa del cigarro que posiblemente pudiera terminar cayendo sobre tu entrepierna originase el mayor de los males propios y ajenos.

Llegado el caso de que la sanción fuera aplicable también a un ciclista –y pare ello debería estar bien regulado, no a la interpretación de los agentes ‘odiabicicletas’ que hay desgraciadamente en demasía por nuestras ciudades-, la cuantía no puede ni debe ser la misma. Y desde luego la aplicación del descuento de puntos debe quedar ceñido exclusivamente para casos extremos y no con los agravios comparativos que se producen ahora. Por no hablar de los casos de sanciones a menores, que solo buscan el componente económico y que deberían preverse con la educación vial en los colegios y reprimirse con medidas correctivas, nunca monetarias.

Pero aún hay más: según leo, las infracciones –siempre según desde el punto de vista de los agentes- de los peatones pueden conllevar un control de drogas o alcoholemia, según figura en la nueva Ley de Tráfico, actualmente en tramitación. Puede ser lógico, incluso recomendable, en determinados casos, sobre todo de aquellos ‘chantajeadores’ que intentan sacar tajada del seguro de un conductor incauto y que casi siempre se van de rositas. Pero no en otras posibles infracciones que se citan, como no atravesar la calzada por el paso de peatones más cercano, cruzar sin mirar o no respetar los semáforos, así como no marchar correctamente por las calzadas y arcenes o esperar en la calzada a otras personas y al autobús. Ahora está por ver si las multas son de la misma cuantía, si conllevan la retirada de puntos del carné de conducir o en los casos más graves, la retirada definitiva del carné… de peatón.

¡Madre mía como se nos está yendo la olla!

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