jueves, 20 de febrero de 2014

Correr es de cobardes. Y de ricos


Uno de los aspectos que ha pasado más desapercibido –no por su importancia, sino por su menor relevancia ante las grandes ‘joyas’ de la inminente Ley Mordaza que criminalizan la protesta ciudadana- es la prohibición, bajo amenaza de sanción pecuniaria, de la práctica de juegos o de actividades deportivas en espacios públicos no habilitados para ello, cuando exista un riesgo de que se ocasionen daños a las personas o a los bienes, o se impida o dificulte la estancia y el paso de las personas o la circulación de los vehículos”.

En realidad, no se trata de nuevas normas, sino de una ‘reordenación’ y ‘reagrupación’ legislativa de algo que figura en las ordenanzas de Convivencia Ciudadana de muchos municipios, que suelen prohibir actuaciones que puedan ser molestas para los demás. Algo comprensible… hasta cierto punto. Lo malo es que correr, montar en bicicleta, patinar o ‘jugar a la pelota’ en parques u otros espacios públicos puede ser considerado molesto (y denunciable) siempre que así lo considere algún cascarrabias en ejercicio. Y, por lo tanto, sancionable cuando un agente policial –más centrado en la ley que en la justicia- lo estime conveniente. Y claro, las multas no son precisamente simbólicas, aunque sea una infracción considerada leve: de 100 a 1.000 euros.

Con todo lo más grave no es que esté al arbitrio de la autoridad competente, sino que en este reino de Taifas que hemos convertido Españistán, la normativa puede cambiar completamente de un lugar a otro, sin que lo sepamos, ya que no van a ir poniendo señales de todo lo que se prohíbe, y en qué sitios, y como bien te enseñan desde jovenzuelo: la ignorancia de la Ley no exime de su cumplimiento.

Así pues, al paso que vamos, solo podrás hacer correr en el polideportivo privatizado, en el que se está cayendo a cachos… o detrás de la policía si protestas por ello. Y en cuanto a montar en bici, o te dedicas al ciclismo en pista –que no es una mala escuela y además muy necesitada de practicantes-, te vas al monte –si los cazadores no tienen ese día ‘fiesta’-, o a pelearte en la jungla del asfalto con esos coches que siguen campando a sus anchas ante la pasividad y el desinterés administrativo. O para imitar a nuestros gobernantes, te pasas al rodillo.

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