martes, 1 de abril de 2014

Voceras y voceros

Parece mentira que un país que haya dado tan grandes oradores –aunque sea en tiempos muy pretéritos- solamente nos muestre en estos días a personas cuyo único mérito en sus parlamentos se pueda definir con el término voceras (*).

Por ejemplo José Ángel Crego, líder de la patronal leonesa, que la semana pasada pedía que fueran los trabajadores los que indemnizasen a las empresas en caso de despido. Evidentemente se trata de una baladronada al estilo de su jefe, Juan Rosell, por lo que no hay sino que entender sus palabras en términos de llamar la atención, de ganar notoriedad. Es más preocupante el hecho de que hable de ser imaginativos, cuando la mayoría de las personas o entidades a las que representa solo saben aumentar la competitividad ‘empeorando’ las condiciones laborales (menos salario, más horas de trabajo).

O como el ministro Montoro, un claro ejemplo de ese Gobierno que vive de espaldas, por no decir en contra, de los ciudadanos, y que arremetía contra Cáritas por denunciar la situación de pobreza que va adueñándose de nuestro país. “Son solo estadísticas”, fue su calificación descalificatoria. ¿Y todos los baremos, índices y ratios que usan para demostrarnos que salimos de la crisis, que son? Menos números y más personas.

Por no extenderme, paso por alto los continuos atentados a la inteligencia provocados por el obispo de Alcalá de Henares, que ahora la ha tomado con las mujeres, para terminar con su jefe, Rouco Varela -¿no le había defenestrado el Papa Francisco?- que se permite decir con inoportunidad y alevosía que los “hechos y actitudes que causaron la Guerra Civil la pueden volver a causar”. Inaudito.

El problema no es que sean unos voceras, que solamente es algo estético: lo verdaderamente grave es que se conviertan en voceros (*) de una sociedad cada vez más falsa e injusta.

Según el diccionario de la RAE, vocero, ra es la persona que habla en nombre de otra, o de un grupo, institución, entidad, etc., llevando su voz y representación, mientras que voceras remite a boceras, con dos acepciones: bocaza, hablador, jactancioso, en la primera, y persona despreciable, en la segunda.

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