domingo, 8 de junio de 2014

El mountain bike ya no se mueve tanto, dos años y medio después

“Mientras que el ciclismo de carretera se encuentra en un preocupante estado de inmovilismo, incluso de involución tecnológica, y de férreo control soberano, el BTT goza de una salud envidiable en lo que atañe a nuevas iniciativas, tanto de competiciones como de disciplinas. Los últimos meses han sido un bullir constante de ideas, incluso enfrentamientos que, lejos de ser perjudiciales, deben ser considerados como beneficiosos para este deporte, aunque algunas decisiones concretas no lo sean”.

Con este párrafo iniciaba un post hace un par de años y medio en el que alababa el que entonces me parecía un interesante dinamismo del mountain bike. Sin embargo, quizá tenga que rectificar y pensar que, hoy por hoy y en lo referido al control de la UCI, el ciclismo de carretera es el que apunta hacia las reformas, aunque estén por confirmar, mientras que el de montaña es el que vive un ‘impasse’, incluso un retroceso, en esas disciplinas que vaticinaban el cambio.

A pesar de la creación de del 4X ProTour, esta disciplina ha perdido bastante del interés que tenía, especialmente para los pilotos, desde que salió la Copa y de los Campeonatos del Mundo. Hasta cierto punto era lógica la decisión de la UCI por el alto impacto medioambiental del four cross, pero confiaba en que pudiera incluso reforzarse sin tener ese paraguas del máximo organismo mundial.

El enduro, en cambio, sí está bien posicionado a nivel mundial, gracias a las World Series, con un buen elenco de participantes, provenientes de todas las disciplinas del BTT, y con un gran interés mediático. Sin embargo, la UCI, a pesar de lo que se vislumbraba hace dos años largos, no sólo mantiene a la competición mundial fuera de su ‘tutela’ sino que ni siquiera se plantea un Mundial de enduro. Al parecer, las dificultades logísticas de esta disciplina, sobre todo de cara a su difusión televisiva, han contribuido a que decrezca el interés.

Como alternativa al 4X, aunque con otros protagonistas distintos –procedentes más del XC que del DH- se pensó en el eliminator, una disciplina realmente espectacular que entró en el programa de la Copa del Mundo en 2011 y de los Mundiales en 2012. Aquel primer año se programó como fin de fiesta del Mundial de Saafalden (Austria) y buena parte de los ‘bikers’ se sumaron a la fiesta, incluidos los cinco españoles que participaron en el XCO: Hermida, Coloma, Mantecón, Lejarreta y Alvarez.

Pero la programación habitual del eliminator antes de la prueba de cross country hace que muchos pilotos no quieran correr riesgos y desde entonces es complicado ver a los corredores punteros en esta disciplina. El carácter urbano de buena parte de los circuitos también retrae a muchos tradicionales ‘ciclistas de montaña’, aunque a la UCI lo que no le termina de convencer que haya tanta diversidad de circuitos, tanta diferencia entre los recorridos naturales y los artificiales.


Y aunque el antiguo presidente de la UCI, Pat McQuaid, lanzó la posibilidad de ampliar el programa olímpico del ciclismo con varias pruebas más, entre ellas el XCE como segunda oportunidad para los participantes en XCO, lo que me pareció una excelente idea, a día de hoy esta hipótesis parece totalmente descartada… e incluso el máximo organismo ciclista podría sacar el eliminator de la Copa del Mundo, con el fin de bajar costes para los organizadores, aunque sí piensa mantenerlo en el Mundial. ¿Hasta cuando? En este caso, vemos complicado la creación de un circuito paralelo como sucedió con el 4X.

No quiero terminar sin recordar las vicisitudes del XCM, el BTT-maratón, que no termina de encontrar su sitio, a pesar de contar también con una amplia base de participantes y de ser perfectamente compatible con el XCO.

Como podemos ver, el BTT vive un momento de reflexión, de replanteamiento. Eso sí, como decía entonces no quiero terminar de otra forma, volviendo a aludir a la frase histórica de mi amigo Jeromo FullGas. “Viva el mountain bike”.

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