miércoles, 6 de agosto de 2014

Menos miedo que vergüenza

Aunque el discurso oficialista del PSOE es que la encuesta del CIS –esa que situaba esta semana la estimación de voto de Podemos por encima de los socialistas- está desfasada porque se ha producido antes de la elección de Pedro Sánchez como secretario general y la celebración del congreso extraordinario, el resultado preocupa, y mucho, en Ferraz.

"Políticamente, el barómetro del CIS está desfasado", afirmaba el número dos de los socialistas y acto seguido la manifestación se convertía en una letanía de todos los mandos, en esa ‘práctica democrática’ de los partidos tradicionales: repetid conmigo esto, que de tanto decirlo, todo el mundo terminará creyéndoselo.

Sin embargo, la preocupación es evidente y se muestra en frases como “el ascenso de Podemos no es mérito suyo, es demérito nuestro. No logramos recoger el descontento ciudadano", y en soluciones como “debemos lanzar mensajes de izquierda muy claros”. Y son precisamente estas actitudes las que deberían hacerles entender de una vez por todas el por qué del ‘sorpasso’ que les ha dado Podemos: ahora, virtualmente en una encuesta; dentro de unos meses, electoralmente en las urnas.

Y es que al PSOE no se le debe olvidar que está gobernando en numerosos organismos, en los que su política dista mucho de ser socialmente comprometida y económicamente necesaria para salir de este fraude de crisis. O en otros en los que está ejerciendo una oposición tan ‘light’ que cuesta mucho distinguirla de la del gobierno PP, porque en el fondo no son tan diferentes. Y en todos ellos con una ética de lo que un político es o debe ser bastante reprobable. La estrategia no es vender cambio con una cara bonita y distinta, que lance esos mensajes pretendidamente izquierdistas, sobre todo en campaña electoral; el mensaje se entenderá con hechos… que desgraciadamente no se están produciendo, ni se van a producir.

En parecidos términos se expresaba Susana Díaz –que no se equivoque nadie, la líder virtual y real del establishment socialista, ese que se ha cargado el partido de los militantes- quien avisaba a Podemos diciendo que "se equivoca de adversario si se empeña en dar la batalla contra el PSOE" porque estará "abriendo la puerta a la derecha".

No se entera la andaluza de que la ‘batalla’ política en la España del siglo XXI no es derecha contra izquierdas, es la búsqueda de un nuevo sistema que genere ilusión y prime a los ciudadanos y que se oponga a la ‘casta’, ese término que tan poco gusta a los partidos tradicionales, pero que tan bien los define.

También en este caso, el PSOE debe demostrar que el movimiento se demuestra andando y que cuando limpie sus filas no de corrupción, simplemente de sospechas, incluso de actitudes, y entienda la vida política como un servicio no como una promoción, quizá cambie la sangría de votos. Y digo quizás porque por mucho que Podemos refleje el descontento y el malestar, también representa, por encima de todo, el cambio deseado y necesario. Un cambio que, según el CIS, no entiende de clases sociales ni de edades.

No hay comentarios:

Publicar un comentario