lunes, 27 de octubre de 2014

Mejor un ‘Gran’ Rubén que mucho ‘Pequeño’ Nicolás

A la espera de que algún día sepamos todos estos aspectos oscuros que rodean la vida y milagros del ‘Pequeño’ Francisco Nicolás, y que desde luego es algo más que “un caradura, un sobrado, un crío un poco friqui, un espontáneo que se arrimaba y se hacía fotos con gente muy importante”, como hoy le definían en ‘Territorio Negro’ Luis Rendueles y Manu Marlasca, me gustaría compartir con vosotros este párrafo que aparecía sobre él en ‘El Mundo’ el pasado sábado:

Francisco Nicolás era, como muchos jóvenes de su quinta, un admirador de El Lobo de Wall Street. El niño se sentía completamente identificado con el alocado broker Jordan Belfort y trató de emular su ritmo de vida cuando sus negociados con empresarios y constructores comenzaron a llenarle la billetera de bin ladens (billetes de 500 euros).

Pues no, ‘Pequeño’ Nicolás no es la imagen del lamentable protagonista de la película de Scorsese, un ‘triunfador’ de Wall Street, sino el paradigma de la sociedad española de la post-transición, en la que se mezcla arribismo, mamoneo y mediación (en lenguaje políticamente correcto) como secretos del cóctel del éxito. Que asco.

Retrocedamos dos años, septiembre de 2012, con una historia que no tiene que ver nada salvo en la cercanía de la localidad de nacimiento de nuestro segundo protagonista con el antro de desenfreno del anterior. Uno de los mejores especialistas nacionales de BTT, Rubén Ruzafa, anunciaba su decisión de cambiar el mountain bike por el triatlón. “Ha llegado la oportunidad de mostrar hasta donde puedo llegar”.

Con trabajo, superación y sacrificio, el malagueño ha demostrado que muy lejos, ya que anoche lograba su tercer título mundial en XTerra. Y se convertía en uno de los pocos deportistas españoles –no sé si habrá otro- en ser campeón del mundo en dos disciplinas distintas como el mountain bike y el triatlón de montaña.

¡Que paradoja! Arribismo, mamoneo y corrupción (en román paladino), frente a trabajo, superación y sacrificio. Triatlón de componendas, frente a deporte de competición. Gracias Rubén, en España necesitamos a grandes como tú, no a pequeños oportunistas vividores, por mucho que le rían las gracias.

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