domingo, 21 de diciembre de 2014

Árboles, bosque, árbitros y ciclismo

Siempre que llegas a un número ‘redondo’ como puede ser este post número mil de Uluru, te crees en la obligación de escribir algo especial, algo que justifique esa ‘cifra mágica’. Y se te ocurren mil temas… o simplemente ninguno a la altura del momento.

Después de reflexionar, he preferido por hacer algo especial en este aniversario: no escribir nada nuevo y redifundir un artículo que escribí recientemente para la revista digital del Comité Técnico de Árbitros de la RFEC, Ex Aequo, con el que quería agradecer la labor que realiza este colectivo a la hora de poder informar sobre numerosas pruebas ciclistas en carretera. Nada mejor que refrendar ese agradecimiento para conocer y difundir el ciclismo.

En un deporte de tópicos como es el ciclismo, uno de los más repetidos es que el mejor sitio para verlo es la televisión. Posiblemente, con la salvedad de que cada día son menos las carreras televisadas –y prácticamente ninguna en las categorías no profesionales-, que una mala realización puede ‘descolocarte’ completamente, y que no es nada extraño que las etapas de montaña puedan quedarse sin imágenes por culpa de las condiciones meteorológicas -niebla, lluvia intensa…- que originen que los helicópteros encargados de redifundir la señal no puedan volar.

Por ello, suelo responder que mejor que la televisión, un coche en carrera, aunque es algo que no está al alcance de muchos aficionados. Pero ni siquiera todos valen. Los vehículos de los directores deportivos suelen estar muy limitados por el desarrollo de las pruebas o simplemente por su colocación en la fila de coches, aunque ellos lolimitan a base de experiencia… incluso de picaresca. Los de invitados
tienen más movilidad, pero no en todas las circunstancias ni momentos de carrera. Entonces, ¿cuáles son los idóneos para ver la prueba? El del presidente del colegio de comisarios y el del adjunto que va por delante.

He tenido la suerte de hacer radio-vuelta en numerosas carreras y por ello puedo hablar con propiedad de esta situación privilegiada de ocupar un asiento en el coche de dirección. Sin embargo, no todas las personas que viajan en este auto están en la misma situación que yo que, lógicamente por mi función, tengo que estar pendiente de lo que sucede para retransmitirlo, tanto por la radio interna como, últimamente, por Twitter. El conductor tiene que preocuparse, sobre todo, por ‘ver’ a los ciclistas, de que puedan moverse cómodamente y sin peligro en carrera, tanto en situaciones deportivas de tranquilidad –rodando en pelotón y bajando al coche de equipo- como de más tensión, en un descenso de un puerto, cuando intentan cazar a un grupo… Es decir, los árboles pueden no dejarle ver el bosque de lo que realmente está sucediendo en carrera.

La tercera persona es, como podéis imaginar, el propio comisario, del que poco tengo que escribir en una revista especializada como ésta. Solamente me gustaría decir que su función es básicamente controlar los distintos grupos de corredores, sin que ninguna circunstancia ajena pueda alterar el desarrollo de la prueba. En este sentido, no recuerdo que ningún comisario ciclista haya tenido que salir escoltado de una carrera como sucede a veces en fútbol o incluso en baloncesto. Quizá sea porque nuestras hinchadas sean menos apasionadas, pero también porque los árbitros desempeñan perfectamente la labor. Claro está que, siguiendo con la comparación anterior, el hecho de que se preocupen por el bosque, por la situación general de la carrera, hace que estén menos atentos a los árboles, a los protagonistas individuales en un momento dado.

Desde el gabinete de prensa de la RFEC, una de las prioridades es publicar en nuestros medios una información completa y lo más rápida posible de las principales carreras de las distintas categorías, en especial de las incluidas en las Copas de España. Desgraciadamente la situación económica actual impide que muchas veces se pueda contar ex profeso con una persona dedicada a esta labor, o incluso una persona que, aparte de su función principal, pueda estar pendiente de esos datos. Algunas organizaciones ya tienen asumida la importancia de difundir en tiempo y forma por todos los canales posibles esa información, pero otras veces esta labor es absolutamente secundaria y es algo que merecería también una reflexión por parte de todos… aunque este no es el foro.

Por todo ello, tenemos –tengo- que apoyarme en esos magníficos profesionales que sois los comisarios para que junto a vuestra labor de controlar la carrera –el bosque- os multipliquéis para facilitarme esa información necesaria para la información –los árboles-, aunque en algunos momentos sea bastante complicado simultanear ambas labores, motivo por el cual mi agradecimiento es infinito.

Algunos, rizando el rizo, mandándome fotos de sus propias notas manuscritas para poder incluso tuitear el desarrollo de las pruebas como si estuviera en carrera, pero todos con una excelente disposición, incluso en esos momentos en que, con la carrera acabada y pensando en volver a casa, todavía queda mandarle la clasificación al ‘pesado’ de Román.

En fin, muchas gracias por vuestro trabajo y por posibilitar el mío que, en definitiva, todo redunda en pro del ciclismo. Ah, y que espero seguir contando con todos vosotros en 2015.

1 comentario:

  1. Felicidades por la cifra, Luis. Muchos sabemos que no es fácil confeccionar un blog tan actualizado. Impecable en contenidos y conocimientos, Uluru nos mantiene muy bien informados.Gracias.

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