jueves, 4 de diciembre de 2014

¿Tolerancia cero o tolerancia dos?

Hace algún tiempo me dijeron que el mundo se dividía en dos tipos de personas: las que utilizaban el lenguaje para comunicarse y las que lo hacían para aprovecharse. Entonces me pareció tan artificial como radical esta diferenciación, aunque últimamente me parece que voy a tener que empezar a hacer algo de caso a esta teoría.

Dentro de ese segundo grupo podríamos encuadrar, por un lado, a los que se valen de las jergas, ese argot que tienen determinadas profesiones para darse un toque de exclusividad, de primacía, incluso de indispensabilidad, en relación a lo que es la gente de la calle, el vulgo. Y el lenguaje jurídico es la mayor muestra de ello. No obstante, éste es, en esencia, correcto y puede ser ‘traducible’ con una mínima formación. Por otro, y muy diferente, tenemos el argot político que en esencia pretende no decir nada, o por lo menos nada comprometido, y, rizando el rizo, que sea del agrado del respetable, que provoque un aplauso fácil. Y, desgraciadamente, en este apartado no hay excepciones ni por derechas e izquierdas, ni por viejos o nuevos.

Ya hablé en su momento de la tontería de la @, que algunos han modernizado en una ilegible x que indica los dos géneros gramaticales, aunque no me gustaría pasar por alto ese “estamos/as comprometidos/as” que asaltó burlonamente las redes hace un mes. Tampoco me olvido de ese término tan absurdo como violencia de género: tantas veces he repetido eso de que “las personas tenemos sexo, son las palabras las que tienen género” que ya estoy cansado, aunque la absurda y estéril discusión cobraba recientemente un nuevo matiz al justificarme el concepto en base a la acepción sexta de la definición del RAE, y a argumentos de Linneo. ¡Madre mía, a donde vamos a llegar!

Hoy, sin embargo, sí me gustaría recordar esa absurdez e incorrección de ‘Tolerancia cero’ que en su momento pudo tener su presunta originalidad, su falsa sonoridad, pero que ahora resulta terrible y repetidamente manido. Vale que el término correcto de ‘intolerancia’ suena muy intolerante para los próceres de la libertad y los ases de la comunicación. Pero ‘ninguna tolerancia’ es bastante más correcto y casi igual de corto y contundente para ser utilizado.

Además, se me plantea una duda, en la escala lingüística de la tolerancia en la que el cero es el mínimo, ¿cuál es el máximo, tolerancia diez, tolerancia cien? Más aún, si digo ‘tolerancia dos’ ¿qué estoy diciendo? Pues una absoluta gilipollez. Como el término de ‘tolerancia cero’.

No hay comentarios:

Publicar un comentario