sábado, 28 de febrero de 2015

¿Irse de putas o pasarlas putas?

Todavía sigo dándole vueltas a las palabras de ayer de un concejal –del PP, tenía que ser, aunque tampoco me hubiera sorprendido que fuera de alguna otra formación de esas que se creen tocadas por una varita divina para justificar todo lo injustificable- diciendo que las familias ya pueden "ahorrar", e incluso "comprarse un piso", porque no se van "de putas".

El mencionado individuo no ha tardado en excusar sus palabras diciendo que el comentario fue realizado en "un sitio en el que hemos hecho muchos comentarios y nunca ha pasado nada, no han tenido trascendencia". Es lo de menos, por mucho que diga o haya dejado de decir, el pensamiento de personas como él seguirá siendo el mismo: estoy por encima de vosotros, plebe, y digo y hago lo que me da la gana.

Sé que no conviene generalizar si los políticos van de putas o no, pero no son infrecuentes los casos de gastos extraños y de difícil justificación en cualquier administración o incluso en cualquier entidad en la que llegan como consejeros... del dividiendo y los gastos ópacos o simplemente oscuros. También sabemos todos es que viven de puta madre, y más en estos tiempos de embudo estrecho para tí ciudadano, ancho para mi, gobernante-, con unos sueldos, unas prebendas personales y familiares. y unas salidas laborales –léase puertas giratorias- que no las tienen los ciudadanos normales y que defienden con uñas y dientes ante cualquier intento de lógica y deseada racionalización.

Quizá este señor político haya confundido el sinónimo de prostituta con el intensificador adjetivo de iguales cuatro letras. Porque los ciudadanos en estos últimos años sí se han acostumbrado a ir a la puta calle, cuando les han echado de sus casas, de sus trabajos, de sus estudios. A pasarlas putas, a vivir de puta pena. A lo mejor van por ahí los tiros. Y es esa puta suerte, la puta mierda de vida que quieren desterrar.

Pero sobre todo, convendría recordar el doble significado de ese compuesto tan malsonante como habitual en castellano. Y es que cuando un amigo te dice “vaya hijoputa que estás hecho” se desprende un deje de admiración, de envidia, que no está presente ni por asomo en frases como "vamos a acabar con esos hijos de puta”.

1 comentario:

  1. Que se puede esperar de estos elementos, sin añadir más adjetivos a los ya formulados, que a lo largo de estos años han venido realizando lo que les ha dado la gana sin medida alguna.
    Suerte tienen de estar en el país donde están, porque de haber estado en otro lugar hubieran durado lo mismo que en rectificar sus argumentos. Lamentable y poco ético de un político que recibe sus honorarios de todo un pueblo que demasiado aguanta y demuestra más respecto con su silencio.
    Es lo que tenemos amigos…espero que por poco tiempo.

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