sábado, 7 de marzo de 2015

El más fuerte, el más listo… el mejor

Son las carreras más competidas, las más emocionantes pero sobre todo las que han planteado muchas alternativas hasta casi el final y permiten un ¿qué hubiera pasado si…? las que originan ese debate en el que se suele decir Fulanito ha sido el más fuerte, pero Menganito, el más listo.

Decir que uno ha sido el más fuerte suele conllevar una crítica más o menos explícita, más o menos hiriente, más o menos justa, o mejor dicho, injusta, que despedazar siempre se nos da mejor que analizar. El más fuerte lo ha demostrado durante muchos momentos de la prueba… pero no en el definitivo. Y claro, volviendo la vista atrás, a ese ¿qué hubiera pasado si…?, nos lleva a cambiar la calificación inicial de aciertos, incluso de exhibiciones, por la de errores o de precipitaciones. “Nada que objetar, pero…”

En ese momento surge el antagonista, el más listo, el que menos balas ha gastado, y la ha disparado con pleno acierto en ese momento decisivo. Con él todo son parabienes… sin recordar que gran parte de su éxito puede haberse debido a la valentía de ese más fuerte que se quedó por el camino. El listo suele tener una consideración mucho más positiva… salvo que se haya pasado de listo, o que haya ido de listillo.

¿Y quien es el mejor? Difícil cuestión, porque para la posteridad quedará sencillamente el nombre del ganador, pero la implicación emocional del ciclismo hará que muchos recuerden al más fuerte… o al más listo.

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