sábado, 21 de marzo de 2015

La Vuelta, a remolque de las otras dos ‘grandes’ en dar oportunidad a los ‘escarabajos’

A pesar de los indudables lazos de hermandad entre Colombia y España, nuestro país nunca ha sido el pionero en dar una oportunidad a los ‘escarabajos’ en su conquista del Viejo Continente. Al menos en lo referido en la presencia en la Vuelta a España de escuadras colombianas, donde siempre se ha ido a remolque de las otras dos ‘grandes’.

El Tour de Francia de 1983 fue quien dio la oportunidad a una selección amateur colombiana tras las excelentes actuaciones en años anteriores en el Tour del Porvenir, patrocinada por Varta y dirigida por Luis Ocaña, que contó en su ‘diez’ con corredores como Alfonso Flores –símbolo máximo de una generación anterior-, Samuel Cabrera, Edgar ‘Condorito’ Corredor o Patrocinio Jiménez, que posteriormente competirían con equipos españoles.

Pero fue en 1984 cuando comenzaron a mostrar su potencial, con la llegada de ‘Lucho’ Herrera al frente del Varta –primer ganador sudamericano de una etapa en la ronda gala, concretamente en L’Alpe d’Huez- con la presencia de Martín ‘El Negro’ Ramírez en las filas del Système U –tras haber ganado a lo campeón el Dauphiné Liberé pocas semanas antes-, y de los mencionados Corredor y Jiménez ya con Teka, donde no brillaron nunca al nivel de sus mejores días.

Café de Colombia cogió el relevo en 1985, en una cuestión ya de orgullo nacional, con la presencia de Fabio Parra como lugarteniente de Hererra, aunque tres años más tarde se convertiría en el primer colombiano en el podio de la ‘grande bouclé´, ‘Lucho’ se llevaba por primera vez para Colombia el maillot ‘a pois’ de rey de la montaña en ese ya lejano 1985.

Fue precisamente ese año cuando se produjo el debut de dicha escuadra en la Vuelta a España, con los mencionados Herrera y Parra, si bien el protagonismo colombiano lo tendrían José Antonio Agudelo, el primer ‘escarabajo’ en llevarse una etapa de la ronda española, en Alto Campoo, y ‘Pacho’ Rodríguez, con los colores del Zor, que estuvo luchando por el triunfo hasta Madrid, acabando tercero tras la ‘emboscada’ de Perico Delgado a Robert Millar camino de Segovia.

Eso sí, la ronda española marcó un hito en 1986 al alinear a dos escuadras colombianas (Café de Colombia y Ryalcao-Postobón), invitación que se repitió en 1987, año en el que ‘Jardinerito de Fusagasugá’ se llevaba el triunfo final, algo que no había sucedido en una grande hasta el año pasado con Nairo Quintana en el Giro de Italia.

No obstante, se llegaba al máximo un año más tarde, con tres escuadras sudamericanas –Pony Malta se unía a las dos anteriores- lo que se repetiría en 1991, aunque sería más propio hablar de hasta cuatro dada la amplia presencia de ‘escarabajos’ en las filas del Kelme. Fue el principio del fin: en 1992 se alineaba exclusivamente el Postobón –otro patrocinador histórico del ciclismo colombiano que ahora regresa- y un año más tarde Gaseosas Glacial se convertía en el último equipo sudamericano en alinearse en la ronda española.

Colombia fue poco a poco desapareciendo del panorama ciclista europeo hasta los últimos años, en que se ha producido ese renacimiento encabezado por Quintana, con esa mejor clasificación de la historia en Tour y Giro. Pero era un resurgimiento de corredores, no de escuadras, principalmente por el nuevo sistema del World Tour.

Hubo que esperar a que el Giro 2013 diera la oportunidad nuevamente a una escuadra profesional de aquel país, Team Colombia, que repetiría en 2014, en una edición en la que los sudamericanos fueron protagonistas con Quintana, Urán o Arredondo, entre otros, aunque el ‘Team’ tuvo un papel secundario.

2015 debe suponer un nuevo punto de inflexión, con la invitación a la Vuelta a España –que a nadie debe sorprender una vez sabido que el Giro no les había seleccionado-, dieciocho años después. Fabio Duarte, Leonardo Duque, Miguel Angel Rubiano, Walter Pedraza y compañía querrán dejar bien alto en España el honor de un ciclismo que ha escrito bonitas páginas en nuestro país… y que estaba esperando ya esta alternativa.

Y ojalá pronto la internacionalización ciclista se plasme en una escuadra colombiana en el ProTour lo que significará el regreso al Tour de Francia, algo que parece hartamente improbable en las actuales condiciones, a pesar del enorme potencial de estos nuevos ‘escarabajos’, que de momento, y a diferencia de lo ocurrido en los ochenta, se han adaptado perfectamente al ciclismo internacional.

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