jueves, 2 de abril de 2015

El ‘nuevo’ credo ciclista de Oleg Tinkov

Me ha sorprendido bastante la repercusión que ha tenido la declaración de principios de Oleg Tinkov en la web de su equipo, entendida como un paradigma de nuevo ciclismo.

Me ha sorprendido, digo, porque realmente estas manifestaciones no suponen nada nuevo, salvo un montón de deseos que quien más quien menos se ha pronunciado alguna vez sobre ellos, a pesar de que sean inviables con la dinámica actual del ciclismo; de que en otras declaraciones contrasta de una forma incluso dolorosa con sus actuaciones. Y en definitiva, porque esta imagen de Tinkov aporta muy poco al ciclismo, siempre que se exhiba como un magnate futbolístico al estilo de Jesús Gil o Dimitri Pitermann que tan poco favor han hecho al balompié y menos aún puede aportar al ciclismo. Ojo, con ello no quiero decir que no me parezca una persona inteligente, aunque no comulgue con este estilo.

Por ejemplo, hace unos meses comentaba que su aportación de dar un fijo para que los cuatro ‘tenores’ disputaran las tres ‘grandes’ merecería una mayor consideración, un análisis más detallado y profundo que la simple lectura de una aportación multimillonaria para captar a los corredores. Porque unos profesionales tan bien pagados como ellos no creo que accedieran solamente por dinero. Ahí tenemos el caso de Contador, en ‘su’ Tinkoff-Saxo Team, que va a disputar Giro y Tour, pero a costa de renunciar a buena parte del calendario. Y que la solución pasaba por reestructurar de una forma distinta la competición, no por ‘soltar la pasta’, el recurso fácil de los megamultimillonarios.

También tiene mucha razón en manifestar que un equipo no puede depender exclusivamente de los patrocinios de los patrocinadores, algo que llevo oyendo desde hace muchos años y que era una de las tesis de ese proyecto nonato de Fernando Alonso. ¿Qué se ha hecho al respecto en otras estructuras o en la propia por captar nuevos ingresos? Por no hablar de ese reparto del pastel televisivo que hoy por hoy pertenece a unas pocas organizaciones –no olvidemos que otras muchas tienen que pagar por la producción, por la emisión o incluso por ambas cosas- y al que los equipos aspiran. Pim, pam, propuesta… y ¿quién le pone el cascabel al gaTour? Porque eso de hacer más grande el pastel ya lo comentaba hace cinco meses Velon. ¿Se ha sabido algo más?

En cuanto lo de ser el segundo deporte más popular, es una hipótesis que también llevo oyendo muchísimo tiempo, en este caso decenas de años. Y si bien tiene muchos ingredientes para su justificación –desde la presencia y uso de bicicletas en bastantes países hasta las audiencias del Tour- un análisis más detallado en comparación con otros parámetros desmonta irremediablemente esta tesis. Menos pensamiento global y más actuaciones locales.

Todo ello para intentar explicar, más bien justificar, el despido de Bjarne Riis. Y es que no entiendo que aquel que ha sido el eje de su proyecto, el que le ha llevado a ‘tecnificar’ su equipo, deje de valerle de un día para otro sólo porque no llegan los resultados y encima le descalifique diciendo que su tiempo ha pasado y está anclado en el pasado. Sin comentarios. En este caso se trata de la típica salida ‘un paso adelante’ o dicho de otra forma, voy a buscar a posteriori excusas que expliquen mi capricho, no argumentos que me lleven a tomar una decisión.

Por cierto, sobre este tema añade que “gestionar un equipo es un trabajo tedioso y monótono en el despacho”, señalando como ejemplo a Dave Brailsford, sobre el que ya lanzó algunas puyas, quizá para defender que el único que está capacitado para ‘brillar’ en su estructura, para tener ese perfil público que se destaque, es él.

PD: No quiero terminar sin referirme a que determinadas personas a las que alude Tinkov, esas que quedaron ancladas en el pasado, tendrían mucho más que aportar en este presente que muchos visionarios actuales, y que podrían hacer un trabajo de despacho tan apreciado como brillante y novedoso –de hecho ya lo demostraron-, así como en las carreteras. Es cuestión de mentalidad, no de etiquetas.


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