A
pesar de que esta noticia publicada en CyclingNews podría ser calificada de muy
importante, ha pasado casi completamente desapercibida. Y no sólo por la
trascendencia que supone que el ciclocross pase a formar parte del programa de
los Juegos Olímpicos de invierno sino por el hecho de que esta competición olímpica,
hasta ahora centrada exclusivamente en modalidades de hielo y nieve, pasara a
albergar deportes que se celebran durante el invierno.
Según
la información, recogida del periódico belga Het
Nieuwsblad, el coordinador off-road de la UCI, Peter Van Den
Abeele, y el director deportivo del COI, Christophe Dubi, se reunirían esta
semana para hablar del tema, en un marco bastante más propicio que en
anteriores ocasiones –donde simplemente se quedó en una buena intención
condenada al fracaso por la rigidez de la norma olímpica- ya que la IAAF
también estaría interesada en que el cross tuviese su hueco en estos Juegos
Olímpicos invernales.
Independientemente
de que para el ciclocross sería el espaldarazo definitivo –sobre todo en
aquellos países en los que la etiqueta olímpica supone el ser o no ser para una
modalidad deportiva-, pienso que todavía sería una ventaja mayor para los JJ.OO,
cuya fórmula de ‘hielo y nieve’ resulta demasiado restrictiva. Incluso le
pediría al propio COI una amplitud máxima en la definición de los deportes de
este programa, dando entrada a más modalidades outdoor lo que podría servir
para incrementar la importancia de este evento en países con poca tradición ‘invernal’
e incluso adelgazar el programa del hermano mayor veraniego.
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