Lo
siento profundamente. Notables resultados, intachable imagen, excepcional
comunicación ¿Por qué no se entiende todo esto “fuera”?
Este es el tuit que escribía
pocos minutos después de conocerse la triste
e injusta noticia de que Euskadi-Murias no continuará en el pelotón en
2020.
Un tuit que tiene respuesta
en estas líneas, una sencilla contestación que puede doler al ciclismo
euskaldún, pero que es la triste realidad en estos tiempos que nos toca vivir: Porque ya pasó el tiempo para un equipo
vasco –y posiblemente cualquier otro equipo con ese marchamo nacional, incluso territorial-.
Euskadi-Murias ha querido llevar esa imagen del ciclismo
vasco por todo el mundo y como decía, lo ha hecho de una forma que no admite el
más mínimo reparo, ni en términos deportivos, ni de imagen. Pero eso ya no interesa. Está claro es
que la época de los poderes públicos sacando –y sosteniendo- equipos como setas
ha pasado y la única viabilidad debe llegar de la empresa privada.
Posiblemente si Jon Odriozola hubiera prescindido de ese
corazón vasco –aun traicionándose a sí mismo y al espíritu del equipo- habría podido lograr ese patrocinador que
garantizase el futuro del mismo. Pero no se le puede culpar por ello. En
absoluto.
Así
terminó el primer equipo vasco, Euskaltel; así finaliza la
segunda aventura ciclista en Euskadi. Y
espero que el tercer proyecto, que parece que atraviesa un mejor momento, tome
nota de por dónde sopla el viento.
En cualquier caso, eskerrik asko, Euskadi-Murias.
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