martes, 11 de diciembre de 2018

Finaliza una triste Copa de España de ciclocross

Foto: RFEC

De forma repentina, casi inesperada por la forma, y sin ningún tipo de explicación complementaria, nos hemos enterado esta mañana de que la Copa de España de ciclocross había terminado, con el triunfo de Felipe Orts y Aida Nuño. No era necesario hacer muchas cábalas una vez que se oficializaba la suspensión de la carrera de Valencia y la escasa –por no decir nula- capacidad de maniobra para elegir una cita alternativa. Por lo tanto, se consolidaban como resultados finales los sumados en las únicas tres pruebas disputadas.
Sin duda, lo mejor de esta edición, la decimotercera, ha sido ver cómo ganadores a los dos mejores especialistas nacionales, que este año han dado un pasito más en sus carreras al quedar ambos en el ‘top ten’ de la Copa del Mundo. Para el alicantino es el tercer triunfo, para la asturiana, el quinto.
Y es que lo demás de la Copa de España poco positivo tiene que contar. El tan cacareado auge de esta disciplina se sustenta en una cada vez mayor presencia de masters –este año con féminas también-, y en ese nivel de los dos estandartes con alguna (pocas) individualidades más y con esos prometedores jóvenes en categorías inferiores que desaparecen en cuanto llegan a juniors o sub23.
Ya comentaba en la presentación de la Copa de España que cuatro es un número claramente insuficiente –de las tres que han quedado ya no digo nada-, mal distribuidas en el tiempo, además, con escasa implantación territorial al haber desaparecido de este calendario citas clásicas en regiones como Galicia, Asturias, Cantabria, Madrid o Cataluña… y ahora la Comunidad Valenciana. Carreras, haylas, pero por algún motivo no quieren estar en el circuito nacional. Preocupante.
A nivel de repercusión, la Copa de España ha dado un alarmante paso atrás. Loterías desapareció en esta edición, evidenciando que dicho organismo no estaba realmente interesado en el ciclocross: el cambio en su organigrama fue la excusa perfecta para el abandono. Peor aún es que no se encontrase un espónsor alternativo. Para mí, las razones son obvias, pero es algo que, si no les preocupa a los que les debería incumbir, a mi…
Esta desaparición condujo, en cascada, a la ausencia de retransmisiones en directo de La Liga.tv, aunque la buena voluntad de Sportpublic o de Senderos Rojos palió la ausencia televisiva.
Todo ello se lo llevará el viento y cuando el próximo otoño, por enésima vez oigamos la misma letanía de siempre, del auge del ciclocross, sólo podremos pensar: ¡Virgencita, que me quede como estoy!

martes, 20 de noviembre de 2018

TrackPiste: un proyecto ilusionante


Durante los casi 25 años en los que estuve desempeñando la labor de Jefe de Prensa y Comunicación en la Federación Española tuve la inmensa suerte de contactar con los mejores profesionales del ciclismo que hay en este país, personas con las que he convivido muy de cerca en grandes eventos y de las que he aprendido mucho.

Ha sido en la pista donde he tenido el contacto más intenso, quizá por ese carácter más familiar, más cerrado –algunas veces para mal, pero casi siempre para bien- que tiene esta disciplina. Y también donde más he crecido, donde más he podido aprender de corredores, técnicos, entrenadores, seleccionadores, auxiliares o árbitros. En cierta manera, la pista es una droga que se te mete en las venas. Y siempre quieres más: y había gente dispuesta a dármelo.

Por ello, en estos últimos meses en los que he tenido la suerte de comenzar a colaborar en Eurosport, me he empapado de todo lo inimaginable para tener, junto a esos casi cinco lustros de experiencia ‘en vivo’, otra serie de documentación que me permitiera darle un toque de calidad a dichas retransmisiones, a estar a la altura de un Antonio Alix cuyos méritos en pro de este deporte –y de otros- nunca serán del todo correspondidos.

El caso es que, a la chita callando, y nuevamente gracias a esas personas que siempre me han rodeado –y que no nombro a ninguna porque seguro que me olvido de alguien y es lo último que querría hacer, pero ya sabéis quienes sois-, y por supuesto a Internet, he recopilado un montón de información sobre la pista: disciplinas, reglamentos, entrenamiento, técnica, historias, curiosidades… tanto como para escribir un libro. Pero como desgraciadamente esta disciplina ‘maldita’ no tiene la trascendencia de otros países, es una utopía pensar en ver algún día impreso en forma de libro esa ‘recolección’. ¿O sí?

Pero al mismo tiempo es una pena que no se ordene de alguna forma y se pongan al alcance de los amantes de este deporte, bastante más numerosos de lo que parece, estas historias de la pista, aparte de estos momentos efímeros, pero terriblemente satisfactorios en Eurosport o en Ciclo21. Para la divulgación de todo ello, y de todo lo que pueda ir saliendo en el futuro,  he puesto en marcha tanto la cuenta de Twitter @TrackPiste, que como el blog www.trackpiste.com, que ya están activos, aunque aún faltos de todo ese contenido que me gustaría darles y en el que todos esos amigos de muchos años de velódromos ya están participando de una u otra forma. Y por supuesto, abierto a todo aquel que ame la pista. Un proyecto de momento ‘amateur’ en medios, pero profesional en objetivos y contenidos.

¿El nombre? Hoy en día ya no es fácil encontrar nombres de cuentas o dominios disponibles. Pero creo que el mismo término en inglés y francés es el mejor homenaje que se le puede hacer a esta disciplina, al ciclismo más olímpico.


lunes, 12 de noviembre de 2018

¿Deben equipararse las pruebas de velocidad femeninas en pista a las masculinas? II. 500 metros frente al kilómetro


Después de la primera parte de nuestro análisis sobre las competiciones de velocidad femenina, centrado en la velocidad por equipos, pasamos a la segunda prueba en cuestión, los 500 metros que, por mucho que nos pueda hacer reflexionar la advertencia de Itmar Esteban sobre ¿por qué hay que dar por buena la distancia masculina y cambiar la femenina?, se deberían equiparar al kilómetro masculino.

Tania Calvo, en una prueba de 500 metros
© Román Mendoza, para RFEC
“Obviamente es más fácil añadir una corredora más en velocidad por equipos, que pasar una prueba al doble de distancia. No es lo mismo a efectos fisiológicos un 500 que un 1.000, por lo que estamos hablando de pruebas distintas según sea un sexo u otro”, indica Didac Navarro, en una opinión que comparte y matiza el propio Esteban. “En el kilómetro hay un componente final, en la última vuelta, de resistencia extrema al lactato que no existe en los 500 metros. En todo caso, si se quisiera transformar el 500 en una prueba donde influyera de la misma manera esa resistencia al lactato del kilómetro, creo que la medida femenina serían los 750. Pero la pregunta es: ¿queremos una prueba femenina de ese estilo perdiendo la idiosincrasia del 500? Mi respuesta es rotundamente no”.

“Es muy evidente que en hombres y mujeres la fisiología es diferente. Los hombres pueden afrontar mejor ese kilómetro en salida parada, pero ello no quita que las mujeres no puedan hacer esfuerzos anaeróbicos lácticos de ese nivel. Pueden hacerlo y no veo ninguna contraindicación para ello”, sigue analizando Navarro, algo en lo que coincide Javier Sola, preparador físico, e incide otro ex seleccionador nacional, Salvador Meliá. “En el tema fisiológico creo que nos sorprenderíamos. Veríamos marcas en chicas que hacían los chicos hace bien poco”.

Jaume Mas, otro máximo responsable de la pista en España, se refiere a las pruebas de fondo “donde son muchos los equipos femeninos de persecución que bajan habitualmente de 4:20, que es un tiempo de podio de un Campeonato de España masculino, por no hablar del record del mundo, en 4:10, que les daría el oro. En persecución individual femenina también se debería pensar en poner los 4 kilómetros, donde se podría estar cerca de 4:24, que es un tiempo muy decente incluso para hombres. En cuando a la velocidad, no podemos imaginarnos que a corto plazo que se acerquen a los tiempos de los hombres, pero sí que son capaces de hacer las mismas distancias, y por qué no, tiempos no muy superiores”.

Juan Peralta © Román Mendoza, para RFEC
Interesante es conocer la opinión de la ex corredora Leire Olaberría. “El kilómetro es una distancia que siembre he echado de menos que fuera oficial, ya que mi entrenamiento preferido era el día que me tocaban series de un kilómetro. Era el día más duro con diferencia y más exigente. Cuándo les decía esto a los velocistas siempre les sorprendía, pero en mi puesta a punto de cara a la competición era, con diferencia, el entreno que más en forma me ponía. Pasando a la competición, es posible que algunas velocistas se viesen perjudicadas, ya que no todas serían igual de competitivas en 500 metros que en un kilómetro. Llevando el ejemplo al atletismo había velocistas que les iba muy bien los 60 metros, pero los 200 se les hacían largos. Y si existen esos perfiles distintos de atleta, creo que existiría ese perfil de ciclista también”.

En esa misma diferenciación coinciden con la vasca dos pistards en activo, como Helena Casas y Juan Peralta, aunque utilizan ese argumento para no cambiar. “Mantendría la distancia de 500, sin subirla a 1 km, porque ya me parece suficientemente espectacular así y porque es una distancia más pura de la velocidad. No entiendo que se haga el cambio por una supuesta igualdad”, argumenta la catalana. “Me parece que es una distancia espectacular y por la fisiología femenina el kilómetro no lo sería tanto”.

Ayer Avelino Perea hacía una comparación del atletismo y el ciclismo en pista de la que sacaba que “el 400 en atletismo es como el kilómetro en pista, una prueba que debería disputarse para hombres y mujeres”, a lo que añado para terminar una propuesta utópica pero que terminaría con este debate: ¿No podrían convivir 500 y kilómetro, para ambos sexos, al tener características fisiológicas diferentes con lo que se abre el abanico a distintos tipos de velocistas?


jueves, 8 de noviembre de 2018

¿Deben equipararse las pruebas de velocidad femeninas en pista a las masculinas? I. La velocidad por equipos

Tania Calvo y Helena Casas, en el Mundial de
Londres 2016 © Román Mendoza, para RFEC
Durante alguna de nuestras retransmisiones de pista en Eurosport, Antonio Alix sacaba el tema de que se deberían igualar las distancias y condiciones de las pruebas femeninas de velocidad a las masculinas. En concreto, aumentar a tres corredoras, como los hombres, la velocidad por equipos, así como armonizar la cada vez más conocida como ‘time trial’ o contrarreloj que se disputa sobre un kilómetro para ellos, pero sobre 500 metros para ellas, justo la mitad de distancia.
El tema quedó, por mi parte, un poco en el aire, al haber escuchado anteriormente bastantes argumentos a favor, pero también en contra. Por ello, nada mejor que conocer las opiniones -algunas de ellas, claro- de las ‘fuerzas vivas’ del ciclismo en pista en nuestro país sobre estos dos temas. Bien es cierto que, a día de hoy, no se conoce ninguna propuesta de la UCI en este sentido, pero tampoco nos extrañaría que se abordase de un día para otro –eso sí, siempre después de Tokio 2020-, vistas otras actuaciones similares del máximo organismo mundial, sin ir más lejos, esa contrarreloj mixta que se acaban de sacar de la manga ya para los próximos Mundiales de carretera.
Melià, en un evento reciente © RFEC
Antes de centrarnos en la primera ‘propuesta’, el aumento del equipo de velocidad de dos corredoras a tres, y, por ende, de la distancia a tres vueltas, vaya por delante la reflexión general que nos trae, por ejemplo, el ex corredor y técnico Avelino Perea, en relación con el atletismo “donde hay más tradición de féminas, las mujeres hacen la misma distancia. Sólo cambia en las vallas, que son más bajas, y en peso y disco, con la diferencia de peso del objeto, pero en distancias son iguales en hombres y mujeres”. El ex velocista, ex seleccionador y técnico Salvador Meliá incide en esta comparación y añade que “ahora que afortunadamente se está trabajando por esta igualdad, sería interesante que hombres y mujeres realizasen las mismas pruebas, ¿o en atletismo se recorta alguna?”.
Interesante es la explicación general de la ex ciclista Dori Ruano sobre esas razones fisiológicas que muchas veces se argumentan para que no se cambie. “Quizá un médico o un fisiólogo lo podría explicar mejor, pero mi experiencia como corredora y preparadora me dice que las mujeres cuando hacemos muchas horas de bicicleta tenemos problemas en la serie roja, ya que los números bajan mucho y podemos entrar en anemia. Fisiológicamente esa diferencia se traduce en que en carretera deben ser distancias más cortas. Pero no en pista, donde creo en que se deben afrontar las mismas distancias y con el mismo número de corredoras”. “Es como si al keirin femenino le quitáramos una vuelta –aporta el preparador físico Javier Sola-. No entiendo que la velocidad femenina se haga con dos chicas, salvo en el hecho de que hace años era más difícil ver chicas participando”.
Leire Olaberria, afrontando los 200 metros en el
 transcurso del omnium © Román Mendoza, para RFEC
Ahí parece estar la clave. Leire Olaberria, una de las mejores fondistas españolas, pero también con experiencia en pruebas de velocidad incluso en atletismo en sus inicios, opina que “si en la persecución por equipos se pasó hace unos años de las tres ciclistas a las cuatro, igualando también la distancia con los hombres -4.000 metros- no hay ninguna razón para que no se haga con la velocidad. Eso sí, la inclusión de una tercera corredora no afectaría a las potencias más fuertes, pero sí a las más débiles. Imagínate que España tuviera que incluir a una tercera corredora. ¿Cuál sería el nivel?”. También recalca este aspecto la velocista Helena Casas. “Fisiológicamente no habría problemas, pero hoy en día es complicado hasta conseguir presentar a dos. Por lo tanto, no cambiaría la composición de corredoras actual ya que se perderían muchos equipos”.
Itmar Esteban reclaca que “el handicap es más la cantidad de chicas velocistas y no su fisiología. La mayoría de selecciones no podrían presentar un equipo con tres chicas velocistas -ojo, no confundir con presentar un equipo de tres chicas, a secas-, por lo que perderíamos calidad y especialización a cambio de cantidad, cosa a lo que estoy totalmente en contra”. De hecho, en los últimos Campeonatos de España ninguna selección autonómica contó con un equipo de dos velocistas, teniendo que recurrir a alguna de sus fondistas para participar en la prueba, lo que también pasó incluso con los conjuntos masculinos de tres corredores.
Otro velocista como Juan Peralta destaca que “en este momento sería un error, pero digo en este momento, porque el nivel de las chicas está subiendo mucho en los últimos años, y si sigue así sería interesante equipararlo”.
Didac Navarro, en su etapa de seleccionador nacional
© Román Mendoza, para RFEC
Didac Navarro, ex seleccionador nacional y preparador físico, considera que “el cambio a tres ciclistas implica que habría que buscar a una tercera con características más próximas a la chica ‘kilometrista’ que surgiría si aumentamos a prueba femenina de los 500 metros a los 1.000”, aunque añade que “la igualdad debe darse en absolutamente todos los ámbitos y en este caso, no veo excusa alguna, así que deberíamos incluir también la ampliación a 4 km en la persecución individual, por ejemplo, por no hablar de los premios”.
No obstante, para terminar esta primera parte, es interesante este comentario del mencionado Esteban. “Tradicionalmente, las pruebas femeninas han sido más cortas que las masculinas, a excepción de los 200 metros, y no veo motivo para cambiar eso en nombre de la ‘igualdad’. ¿Por qué siempre que se habla de, supuesta, igualdad, ésta pasa por cambiar la distancia de las chicas y nunca la de los chicos dando por hecho que la distancia ‘buena’ es la masculina?”

La dualidad 500/kilómetro será objeto de la segunda y última parte de este análisis.

Publicado en Ciclo21

domingo, 4 de noviembre de 2018

De pulgas en la montaña, Vueltas, tricampeones en su mundo y otros ciclistas literarios


Si escribo este ‘post’ es solamente porque Marcos Pereda me pidió que le diese mi opinión sobre su última novela, ‘Una pulga en la montaña’, cuando advertí por Twitter que me la estaba devorando. Y aunque le voy a ver este martes (20:00 horas) en la presentación madrileña de su obra, en la librería ‘Tipos infames’, y seguro que hablamos un buen rato largo y tendido arreglando el mundo, no he querido faltar a mi palabra y, ya de paso, dar a conocer a todo el mundo algunos detalles sobre esta novela sobre la figura de Vicente Trueba, uno de los primeros referentes ciclistas de nuestro país, y otras dos obras ciclistas que también han caído estas últimas semanas.

No sería fácil, sin embargo, escribir sobre esta obra si no fuese porque el propio autor ya hace un ‘spoiler’ bastante amplio al decir que no es una biografía al uso. Es simplemente –ni más ni menos- una novela inspirada en la figura de ‘La Pulga de Torrelavega’, articulada a partir de unos personajes ficticios, pero que pudieron ser perfectamente reales –me viene a le mente aquello de que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, aunque quizá al revés- que cuentan sus momentos de convivencia con el campeón cántabro: un amigo de la infancia, un compañero de pelotón, un periodista, el secretario del creador de la Vuelta a España… y otros cuantos que no voy a desvelar por dejar algo al descubrimiento del lector, así como una advertencia que hace el propio Pereda en las últimas páginas para descubrir al Trueba real. Lo que sí es absolutamente real, y está fielmente documentado, es todo el entorno de la obra, esos distintos momentos de la vida de Trueba que tampoco voy a desvelar.

Para todo aquel que conozca ya las obras anteriores del escritor cántabro o sus artículos en CTXT o Jot Down, no hace falta ninguna recomendación adicional ya que encontramos al mejor Pereda, en esa siempre acertada combinación de personajes y entorno fielmente entrelazada, como hizo en la posguerra de ‘Arriva Italia’, con Coppi, Bartali y Magni o en ‘Periquismo’ con esos años del pelotazo plasmados en la eclosión de Mario Conde. Y para quienes no, mi consejo de que se sumerjan en cualquiera de sus obras… pero ojo con dejarse ‘embaucar’ por sus artículos ya que uno de los últimos que he leído acerca de ‘La carrera más sucia de la historia’ me ha obligado a poner la obra de Richard Moore sobre la final olímpica de los 100 metros en Seúl en mi lista de próximas lecturas.

Días después de terminada, me puse con ‘Historias de la Vuelta’, de Alvaro Calleja, una obra que se veía venir después del acertado trabajo que hizo con ‘Historias del Tour’, del que sigue la misma línea, esas pequeñas anécdotas y grandes historias de la ronda española, aunque en esta ocasión tenía un camino bastante menos trillado ya que no hay muchas publicaciones aún de la Vuelta, a diferencia del Tour, carrera de la que es difícil publicar algo novedoso: de ahí el mérito del toledano. Como sucede con todos los libros que me gustan, siempre hubiera puesto alguna otra historia, pero para algo es el autor. Eso sí: espero que aproveche los seis meses que faltan y en mayo nos traiga ‘Historias del Giro’, un libro que también sería muy necesario.

Precisamente el día que compraba este libro, Eneko Gárate, el editor de ‘Libros de ruta’, me comentaba los desvelos que le estaba causando la edición de la biografía de Peter Sagan, ‘Mi mundo’, pero me lo recomendaba porque reflejaba perfectamente la carismática personalidad del campeón eslovaco. ¿Por qué estás tan serio?

El libro se articula sobre los tres Mundiales consecutivos logrados desde 2015 a 2017 –“es algo que solo pudo contaros yo”-, pero con distintos incisos y flashbacks sobre el resto de su carrera, con esas obsesiones llamadas Flandes o Roubaix, sobre ese ‘Team Peter’, sobre su manager Giovanni Lombardi, sobre su asistente Gabriele Uboldi, sobre la personalidad de Oleg Tinkov y su convivencia, sobre su tranquilidad en BORA hansgrohe -siempre escrito con esta grafía-, y sobre cientos de cosas más. Parafraseando a Sagan, “es algo que sólo podéis leer vosotros”.

Y aunque alguno piense que sólo leo libros de ciclismo, decir en mi descargo que en estas semanas también han caído ‘El rey recibe’, de Eduardo Mendoza, ‘Confines’, de Javier Reverte, o ‘Mas allá del invierno’, de Isabel Allende. Eso sí, reconozco que la próxima lectura volverá a ser sobre ciclismo, ese ‘Estilo Purito’ del siempre minucioso y detallista Iván Vega, que me ha usurpado mi hijo… aunque si se demora mucho me podré con ‘My hour’ de Bradley Wiggins, que lo tengo pendiente desde que lo compré de segunda mano hace unos meses y que cobra plena vigencia en esa eclosión de intentonas a su record de la hora y que seguro que caerá en 2019. Pero ese es otro tema.

sábado, 13 de octubre de 2018

El otro BTT que viene: snow bike y pump track


La inclusión de las e-bikes no es el único movimiento que se vive en el BTT mundial, ya que la UCI aprobaba en su último Congreso la inclusión en el Reglamento de otras dos disciplinas como el snow bike y el pump track. Y no deja de ser sorprendente la divergencia con la UEC que en los últimos tiempos ha apostado por dos versiones del XC como son el Ultramaratón y el BeachRace –básicamente BTT por la arena de la playa- con sendos Campeonatos de Europa, aunque la UCI sigue sin dar el espaldarazo mundial a estas disciplinas.

Risoul – Alpine Bike Tour 2018 © Richard Bord
El snowbike no necesita mucha explicación: es simplemente un descenso sobre pistas nevadas en vez de sobre tierra. Y es una especialidad que lleva mucho tiempo practicándose, aunque en España, no sólo por cuestiones meteorológicas, son muy escasas, por no decir nulas, este tipo de competiciones.

Menos comentarios necesita el Reglamento aprobado, que se resume en una hoja, que da potestad al organizador a decidir sobre el formato de la prueba, aunque le obliga a dar recomendaciones sobre el tipo de neumático a utilizar según el estado de la nieve. Las pruebas se incluirán en la clase 3 y sí darán puntos UCI.

En cuanto al pump track, nada mejor que el vídeo adjunto para explicar su concepción, que podría definirse como una minipista –confeccionada de un material duro y resistente a la erosión- más parecida al BMX que al BTT, Y compuesta de montículos y curvas. Un circuito en el que el movimiento de la bicicleta se genera principalmente a base de la inercia en los peraltes y en los saltos y el movimiento de flexión y empuje de los brazos; es decir, que se puede completar sin pedalear y si se hace, no debe suponer ninguna ventaja. Las reducidas dimensiones de las pistas, así como la facilidad de construcción, ha supuesto que estén proliferando en espacios urbanos.



Hasta ahora, las competiciones, más bien exhibiciones, se organizaban en ambientes paralelos al ciclismo convencional, tipo Red Bull, y no había demasiada armonización, incluso en el tipo de recorridos ya que se combinaban algunos circuitos tradicionales con llegada y meta y otros de trazado continuo.

Tampoco existía unanimidad en el sistema de competición, por lo que la UCI ha establecido básicamente varios tipos, tanto en las clasificatorias, como en los enfrentamientos eliminatorios directos entre dos hasta llegar a la final. De esta forma, nos presentan el formato de persecución (los corredores compiten dos veces, saliendo de diferentes lugares de la pista, sumándose los tiempos para establecer el ganador), duelo (los corredores salen del mismo punto, aunque una vez compiten por el interior y otra por el exterior y se suman los tiempos) o el solo. Veremos cuál termina cuajando.

Publicado en Ciclo21

lunes, 8 de octubre de 2018

Así ve el mundillo del BTT las nuevas competiciones UCI de e-bikes


La popularización de las bicis eléctricas es el fenómeno más destacado del mundo del ciclismo en los últimos años. El potencial de crecimiento es enorme y la UCI no quiere perder este tren, con todo lo que conlleva, y más teniendo en cuenta que otra federación deportiva, la de motociclismo, “reclama sus derechos” en base a la motorización de estas máquinas

© Cofidis EBike Experience
De ahí las prisas del máximo organismo ciclista internacional por regular esta disciplina, lo que se plasmó no sólo en incluir a las e-bikes dentro del reglamento internacional, aunque solamente en lo referido al mountain bike, y en concreto a las disciplinas de XC y enduro, sino en establecer una prueba para las eléctricas dentro del próximo Campeonato del Mundo de cross country olímpico, dentro de once meses en Mont Sainte Anne (Canadá).

A pesar de ello, el Reglamento que entrará en vigor el 1 de enero de 2019 es muy escueto, apenas una página, y se limita a recoger las generalidades ya conocidas sobre las bicis eléctricas: motor de 250W como máximo, asistencia a la pedalada hasta 25 km/h y posibilidad de asistir al arranque sin pedalear con una velocidad máxima de 6 km/h., así como otros detalles obvios, como la imposibilidad de recambiar las baterías, o meramente reglamentarios, como la consideración de estas pruebas en la clase 3, sin atribución de puntos UCI. 

Por todo ello, y conscientes de las muchas incógnitas que aún hay por resolver, hemos querido conocer la impresión del ‘mundillo biker’, que se muestra unánimemente favorable. “Todo lo que sea fomentar el uso de la bicicleta, aunque sea en su vertiente competitiva es positivo”, indica Pedro Romero, presiente de la Federación Extremeña y flamante ganador del Campeonato y del Open de España. “Las e-bikes vienen para quedarse y vienen a lo grande. Abre las puertas a que todo el mundo pueda practicar ciclismo”, añade el campeón de España de XCO, David Valero.

“Es un revulsivo para el mercado de la bicicleta –indica el mítico José Antonio Hermida, uno de los grandes impulsores de este tipo de máquinas-. En un target de edad de 50 años, la gente dejaba de ir bastante con la bici, y ahora te permite seguir con tu pasión, a la vez que optimizas el tiempo que le dedicas”, aunque advierte que “no todo el mundo tiene la capacidad económica para adquirir una e-bike de cuatro o seis mil euros, que son bicis caras. A nivel de mercado está un poco inaccesible aún, sobre todo la gama alta”.

© Sea Otter
Ex campeón de España de XCM y habitual aún de los raids y otras competiciones de mountain bike, Israel Nuñez recuerda que “aunque el motor ayuda, tan sólo es una asistencia. Tienes que pedalear siempre y si quieres ir rápido, hacerlo muy fuerte, por el peso que tienen. Sin dejar ni mucho menos el ciclismo de siempre, hay que adaptarse a los nuevos tiempos, a las nuevas tecnologías y aceptarlo como una nueva modalidad”.

Sin embargo, ninguno de ellos usa habitualmente la e-bike, al contrario que Anna Villar, campeona de España de XCO y XCM y actual seleccionadora catalana, que tuvo que retirarse por una afección cardiaca. “Ya no puedo montar en bici por mi enfermedad, por lo que la e-bike es una opción para salir con los chicos a entrenar, y hacer lo que me gusta, que es montar en bici, pero sin que me dé un jamacuco por la montaña”.

Del entrenamiento…

Y es que las eléctricas son cada vez más usadas por los ‘bikers’ de alto nivel para entrenar. Pablo Rodríguez reconoce que “aunque no la uso mucho, reconozco que me gustaría hacerlo más. Por ejemplo, en días de descanso activo e incluso para hacer remontes en un entreno de técnica”, a la vez que destaca que “la aparición de estas bicis está ayudando mucho a gente con limitaciones o lesiones a practicar ciclismo e incluso poder rodar con gente de un nivel superior”.

Rocío del Alba García añade que “puede valerte bastante para acceder a sitios donde te costaría bastante tiempo llegar. Y te permite entrenar de forma diferente. Son una pasada y ni nos imaginamos en el futuro hasta donde van a llegar”.

Interesante es la opinión al respecto de otro de los ‘grandes’ del pelotón nacional. Sergio Mantecón. “La uso fundamentalmente en dos ocasiones. La primera para intentar practicar técnica los días de descanso activo, lo que antes era complicado con la bici normal porque en cualquier cuesta te sube el pulso, cuando lo que tengo que ir es tranquilo. Y con la e-bike puedo hacerlo y además practico la técnica. Y la segunda, para días de entrenamiento fuerte, en los que necesito alguien que salga conmigo, como liebre y me pueda ayudar a exprimirme. Cualquier persona que técnicamente tenga un nivel aceptable, aunque físicamente no sea bueno, puede ayudarme como ‘sparring’”.

© Cofidis EBike Experience
La ebike no es sólo para ‘viejetes’, entre comillas, sino que hoy en día te permite entrenar –explica Hermida-. Con esta bici el 1 de enero estoy en forma, pero con la otra bici estabas haciendo otro tipo de entrenos, de recorridos, porque la forma no te daba para llegar mucho más arriba. O incluso el entrenador no te permitía hacer esfuerzos para luego disfrutar de una buena bajada. Y también te sirve para hacer técnica. Después de haber entrenado fuerte por la mañana, eso que dicen de salir ‘a soltar piernas’ a veces es tan duro como el entreno matinal. La ebike es ideal para gestionar este rodar suave, sin sacrificar recorrido”.

No piensa así Iván Díaz. “Personalmente no la uso. En mi época de pretemporada o días de entrenamiento de técnica, prefiero el enduro. Tengo mi bici e incluso compito, como ya sabes. Quiero pedalear por mí mismo y lo que tenga que sacar de pulso, de media, hacerlo con una bici normal. Para mi es una equivocación salir con la eléctrica para hacer técnica. Porque, aunque hagas más bajadas, no sacas el rendimiento de tu cuerpo propiamente dicho, y no sirve para nada”.

Hay que recordar que el uso de e-bikes en los entrenamientos de una prueba de la Copa del Mundo está terminantemente prohibido, aunque en las disciplinas de maratón y enduro no es extraño el uso de estas bicicletas para reconocer el recorrido.

…a la competición

Pero lo más relevante es ese anuncio de la prueba mundialista de las e-bikes, sobre la que está todo por desvelar. ¿Será un ‘fin de fiesta’ para las grandes estrellas del BTT, como se pretendió hacer inicialmente con el eliminator o estará destinada a otro tipo de corredor?

No entendería muy bien que un profesional como puede ser Nino Schurter se pusiera a competir con la eléctrica –opina Anna Villar-. Creo que debería dejarse a otro tipo de corredores. Tenemos la referencia de Francia, el primer país que ha hecho este Campeonato, que estuvo abierto a todos, aunque ganó Absalon, pero cuando ya había anunciado su retirada. Tendremos que ver lo que determina la UCI”.

Más que en posibles candidatos, Romero piensa en la tecnología y advierte sobre el peligro de “cómo se va a controlar la potencia y duración de las baterías para que no haya trampas, que lo veo complicado, para que el ciclista siga siendo el protagonista y no el trucaje”. Villar también insiste en que “es importante que hagan ese control previo para que se compita en igualdad”, algo que corrobora Mantecón “para que la habilidad del corredor sea la clave”.

Y sobre el formato, el valenciano añade que “no sé el formato que terminará triunfando. Una prueba corta y explosiva podría ser espectacular, porque las e-bikes te permiten ir muy rápido. Pero también sería interesante una carrera larga, en la que la táctica sería regular el uso del motor, para que llegues al final de carrera con batería, dosificando para no quedarte corto ni llegar sobrado”.

Absalon, primer campeón francés © FFC
“Va a ser algo parecido cuando salieron las primeras carreras internacionales de enduro –apostilla Díaz-, a las que acudían descenders que ya no tenían ganas de pegar esos saltos de cincuenta metros que hay ahora mismo en la Copa del Mundo. Gente de una edad ya un poco más avanzada. Pienso que participarán corredores como Absalon, que ya es campeón de Francia, o Hermida, que lleva todo el año haciendo ‘tours’ con la bici eléctrica de Merida. Gente que físicamente está preparada, pero que no puede brillar ya al más alto nivel en cross country o maratón. Pero eso será los primeros años, hasta que la disciplina sea más popular, como ha pasado con el enduro, que había gente que ganaba en los primeros años, pero que ahora no entra entre los quince primeros”. En parecidos términos piensa Rodríguez- “Estarán bikers retirados de la alta competición y otra gente con una buena técnica y forma también. Hay que recordar siempre que no es una moto y que obliga mucho esta bicicleta”.

También señala a Hermida como posible referente Rocío del Alba. El catalán reconoce que se adapta a este perfil de futuro competidor. “Al acabar nuestra vida deportiva, los ciclistas no nos estamos quietos, sino que somos gente activa. Como es mi caso, que me he retirado de la alta competición, pero participo en eventos y competiciones. Este tipo de carreras coincide con mi perfil, gente de más de 35 años, que disfruta de la bici, que ya ha pasado la fase de competición pura, pero que pide algo de ‘chicha’ de vez en cuando”.

No obstante, Hermida apuesta por una competición “no de hacer dos horas a tope, sino más rollo enduro, de tramos de ir juntos y de disfrutar con la grupeta y otros en que te vas a cronometrar para luego en casa, o con unas cervezas, echarle en cara a tu colega, a tu ‘brother’, el tiempo que le has quitado subiendo o bajando”. El ex campeón del mundo insiste en que el coste de las bicicletas eléctricas también va a ser decisivo para determinar el ‘target’ y que “el biker clásico no va a ser el que va a participar en este tipo de eventos”.

Finalmente indica que a nivel competitivo todo está aún en el aire. “Hay mucho pionero, y todo el mundo quiere meterse en este mercado, porque la gente pide esas actividades, porque todo lo que hay ahora mismo es para bici tradicional. Aparte de la UCI, hay una asociación que ha hecho unas World series. En España Octagon también tiene pensado hacer dos eventos este otoño en Cataluña. Ahora mismo no es un gran ‘business’, porque ese target y el volumen es limitado, pero todos están en la busca de ver quién es el primero que puede estar ahí y marca la línea”.

Publicado en Ciclo21

miércoles, 3 de octubre de 2018

España, cada vez más ajena a Mundiales y Copas del Mundo


La masiva adjudicación de Campeonatos del Mundo para el periodo 2021-2024 supone un cambio en la tendencia de la UCI, que solía limitarse a anunciar una única sede a dos o tres años vista, posiblemente buscando una mayor estabilidad. Eso sí, sobre el Super Mundial de 2023, que integrará todas las disciplinas salvo el ciclocross en un solo escenario en un periodo de tres semanas, poco se ha desvelado estos días en Innsbruck.
Pero hay una segunda lectura y es la total desaparición de España del ámbito internacional, no solamente en lo referido a Campeonatos del Mundo, sino también a Copas del Mundo. Es cierto que los ‘pliegos de condiciones’ de la UCI son bastante estrictos a la hora de solicitar una prueba de este nivel, y que requieren un importante apoyo financiero, pero también lo es que, no hace mucho tiempo, era habitual tenerlas en España. ¿Crisis económica, deportiva o simple descofianza?
Kwiatkowski en Ponferrada 2014, último campeón del mundo en España
Los Mundiales se carretera se han ido sucediendo en un nuestro país periodo de diez años, más o menos, con San Sebastián 1996, Madrid 2005 o Ponferrada 2014 como últimas sedes, por no hablar de otras candidaturas que, de una forma más o menos decidida también se postularon en ese periodo, caso de Sabiñánigo, Valladolid o Palma de Mallorca. Pero, hoy en día no se percibe ese deseo de albergar nuevamente un Mundial que, como ya hemos dicho, es algo cada vez más vinculado a regiones que a ciudades.
En esta disciplina, al no existir un circuito tipo Copa del Mundo de carácter más o menos rotatorio, afortunadamente contamos con una amplia presencia al más alto nivel gracias de pruebas consolidadas como Vuelta a España, Volta a Cataluña, Vuelta al País Vasco y Clásica de San Sebastián en el calendario masculino, o con notables perspectivas, como la Emakumeen Bira y la Madrid Challenge, en el femenino.
18 años sin Mundial BTT y 11 de pista
Vallnord, sede mundialista
Pasando al BTT, el único Mundial celebrado en tierras españolas tuvo lugar en Sierra Nevada, hace ya dieciocho años. No hace mucho tiempo, la Copa del Mundo visitaba frecuentemente nuestro país de la mano de Last Lap, pero desde 2009, en la madrileña Casa de Campo, no hemos podido ver ‘in situ’ a los grandes ‘bikers’ internacionales. Afortunadamente en este caso, nos hemos podido desquitar con la cercana Andorra: Vallnord acogió el Mundial en 2015 y volverá a hacerlo en 2004, siendo sede además de la Copa del Mundo en estas tres últimas ediciones, lo mismo que la próxima campaña.
El ciclismo en pista tuvo un hito en estos inolvidables Mundiales de Palma 2007, pero es la única presencia de los velódromos españoles en el calendario UCI en las últimas décadas, a pesar incluso de la habitual ‘necesidad’ que tiene el organismo internacional de sedes para la Copa del Mundo. De hecho, la última vez que visitó España fue en junio de 1999, en el Luis Puig valenciano.
Pasamos al BMX, que curiosamente vivió un Mundial UCI –concretamente de su ya inexistente división amateur, la FIAC- en tierras españolas, en Aranda del Duero (1990), antes de la integración de la International BMX Federation. Y a pesar de su escasa implantación en España, en lo referido al más alto nivel, en tres ocasiones Madrid ha sido escenario de una manga de la Copa del Mundo: primero en 2007 en el Auditorio del Parque Juan Carlos, y posteriormente en 2008 y 2010 en el Palacio de los Deportes, siempre de la mano de Last Lap.
Y terminando con el ciclocross, el último Campeonato del Mundo en tierras españolas fue en Getxo, en el lejano 1990, aunque durante los primeros años del presente siglo pudimos ver a los mejores especialistas en la cita de Igorre, que desde 2005 hasta 2011 fue escenario habitual de la Copa del Mundo… aunque no pudo atender los requerimientos económicos y fue bajando de nivel internacional y nacional.

jueves, 27 de septiembre de 2018

Reformas UCI carretera: Muchas dudas, un acierto y un tremendo error


Como todos los años, la celebración de los Campeonatos del Mundo conlleva las habituales reuniones del Comité Directivo de la UCI, el máximo organismo gestor del ciclismo mundial, que aprobaba una serie de medidas en el horizonte del 2020, principalmente referidas a la reordenación del ciclismo profesional masculino, anunciadas este martes, y a la equiparación progresiva a éste del femenino, un día después.

En el primer caso, la UCI se encargaba de recordar que los acuerdos llegaban bendecidos por todos los estamentos del ciclismo: corredores, equipos y organizadores. Siendo así, supongo que no soy nadie para cuestionarlos, pero no puedo dejar de pensar –y de escribir- que me plantean muchas dudas, sobre todo si no se aprovecha o se revierte la reducción de corredores por escuadras aplicada en 2018 en base a razones de seguridad y que se ha revelado como un gran fiasco. Veremos cómo se plasma reglamentariamente todo esto antes de profundizar.

Teniendo en cuenta que el número de UCI World Teams se mantiene en 18, y que en las pruebas del UCI World Tour, es de suponer que las ‘wild cards’ seguirán siendo sólo cuatro para las grandes vueltas, de las cuales dos serán por méritos deportivos, que era lo que reclamaban los equipos continentales –y la causa del desplante del Aqua Blue-, y sólo dos por invitación pura, lo que perjudica a los equipos de los países de esas grandes: no hay que olvidar que tres de esas cuatro plazas del Giro, Tour y Vuelta se concedieron a escuadras de Italia, Francia y España, respectivamente. Primer varapalo para el ciclismo nacional.

Por el contrario, si se revirtiese esa reducción de corredores y se volviese a la situación anterior de un pelotón máximo de 200 ciclistas, se podría aumentar el número de equipos de ‘segunda’ invitados, ahora llamados ProTour, lo que sería sin duda una buena solución para esa brecha cada vez más profunda entre la ‘primera’ y la ‘segunda’. Porque lo de volver a los nueve corredores por escuadra –que es algo que no entiendo por qué no ha sido una prioridad para la CPA- es algo que no va en la agenda de la UCI, que incluso pretende dar un nuevo giro de tuerca a esa reducción, a tenor de las repetidas manifestaciones de su presidente.

A nivel de calendario, me temo que, en principio, la reforma es más estética que de profundidad, salvo en la creación de la UCI Classics Series, integrada en el World Tour, con la que se recupera la antigua Copa del Mundo de Clásicas, aunque sería mejor hacerlo con un número menos a esas quince pruebas adelantadas y de las que se desconocen las integrantes salvo los cinco ‘monumentos’.

El World Tour se mantiene en torno a los 185 días de competición que tiene ahora, y aunque sería interesante evitar la coincidencia de pruebas de esta máxima categoría, no creo que el proyecto vaya por esos derroteros. La ‘segunda categoría' pasa a llamarse UCI Pro Series, y está por ver qué y cuántas pruebas, dónde y para quien, por lo que es muy precipitado opinar al respecto. Eso sí, las pruebas que se queden en el circuito continental, que lógicamente ahora sería la tercera división, tienen un futuro profesional pero que muy negro, al menos en nuestro entorno nacional.

Potenciar el ciclismo femenino

Un día más tarde, se anunciaban una serie de medidas para la profesionalización del ciclismo femenino y que básicamente suponen equiparar el marco competitivo al masculino, con la creación de los UCI Women’s WorldTeams, con el establecimiento de unos salarios mínimos, y la reorganización del calendario en esas mismas categorías, teniendo más al futuro desarrollo que a la situación actual.

Reforzar la presencia femenina en los puestos de responsabilidad y la homogeneización del formato de las distintas disciplinas son otros dos aspectos a priori muy positivos, aunque hasta que no vea como se plasma este último, prefiero ser cauto.

Finalmente, también en la tarde de ayer, la UCI oficializaba una idea que ya era un secreto a voces, la creación de una crono mixta por relevos, destinada a las selecciones nacionales, para sustituir a la contrarreloj por equipos, ya desde el próximo Mundial de Yorkshire 2019.

Por mucho que una prueba por equipos comerciales no tuviera mucho sentido integrada en un Campeonato del Mundo por selecciones nacionales, la combinación tenía una serie de ventajas. Sin ir más lejos, que determinados países pudieran aprovechar la logística y los mejores medios materiales de equipos, como ha sucedido con España y Movistar, aunque para mí la contrarreloj por equipos –sean de marca, sean selecciones- es una bella disciplina en donde hay que ‘invertir’ muchas horas de preparación.

Y ahí está el quiz de la cuestión. Teniendo en cuenta que la prueba consta de una primera parte con tres hombres que pasan el relevo a otras tantas mujeres, en idéntico recorrido, habría que entrenar a dos tríos de una forma bastante específica en los días anteriores, compuestos por ciclistas de diferentes escuadras. ¿Esto es posible con el calendario que tenemos hoy en día?

Pero es que esto tampoco es verdaderamente una cronometrada al uso –o a la tradición-. Es algo que se asemeja más al espectáculo del ‘team relay’, aunque las condiciones del BTT son muy distintas a las de la carretera. En todo caso, por si surgen dudas, el hecho de que otorgue puntos para la clasificación olímpica es la más poderosa razón para que no surjan voces discrepantes, al menos por parte de las Federaciones. Otra cosa es que la misma dinámica de esta prueba ponga en evidencia esa diferenciación entre países que por ‘orgullo’ quieran prepararla y otros que lo consideren un trámite.

No quiero terminar sin decir que me parece absolutamente preocupante que se justifique esta decisión buscando la equidad entre los sexos o la promoción del ciclismo femenino, que como veíamos antes lo que busca una igualdad de oportunidades –recorridos, premios…- y no experimentos mixtos, por cierto, probados y olvidados por incongruentes en pista.

Es más, creo que el mejor gesto por la igualdad por parte de la UCI sería ahora mismo presionar para cambiar el lamentable recorrido olímpico femenino de Tokio, que lanzar un brindis al sol hablando de buscar los mismos participantes masculinos y femeninos en París 2024. Pero eso es otra historia.


miércoles, 26 de septiembre de 2018

Valverde: La historia de dos platas y cuatro bronces mundialistas


Alejandro Valverde vuelve a la selección después de haberse ‘saltado’ los dos últimos Mundiales. En Doha no quiso estar por lo tardío del evento en un recorrido que no le era nada propicio, como posteriormente se evidenció con Imanol Erviti como único ‘superviviente’ español; en Bergen no pudimos verle por culpa de ese gravísimo accidente sufrido unos meses antes en el prólogo del Tour.

A sus 38 años, el ‘Bala’ atesora el mayor número de medallas logrado jamás por un ciclista en un Mundial… pero sin haber podido subir al escalón más alto: Plata en Hamilton 2003 y Madrid 2005, y bronce en 2006, 2012, 2013 y 2014. Innsbruck es, posiblemente, su última oportunidad de vestirse con el ‘arco iris’. A su favor cuenta con el recorrido y con la experiencia; en su contra, las malas sensaciones de los últimos días de la Vuelta y un número reducido pero muy selecto de aspirantes.

Debut con mealla en Hamilton.
Foto: © Román Mendoza para RFEC
Pero no vamos a analizar el futuro, sino el pasado, la trayectoria de Valverde con la selección, que se iniciaba en Hamilton 2003, con 23 años, donde refrendaba con la plata mundialista ese podio conseguido semanas atrás en la Vuelta a España, con los colores de Kelme. “Posiblemente sea cierto lo que dice Freire de que me falte experiencia en este tipo de carreras. De momento no me planteo nada. Vengo aquí para trabajar, aunque sea en la última parte de la carrera”, decía unos días antes de su debut a las órdenes de Paco Antequera, para añadir tras la carrera, en la que se logró ese histórico doblete con el triunfo de Igor Astarloa: “Esto es como en los tiempos de Indurain y Olano, algo realmente increíble, que tenemos que disfrutarlo. Después de una campaña como la que he tenido, que se me ha dado todo muy bien es un gran broche. Cuando ha atacado Igor, me he mantenido en cabeza del grupo para controlar que no fueran a por él, pero las fuerzas iban muy justas. Sabía que podía llegar. En la recta final he entrado tercero, pero con fuerzas para esprintar hasta que me he puesto por delante y he conseguido la plata”. Es curioso, pero la fiesta del doblete tardó en calentarse por unas desafortunadas palabras de Astarloa, que necesitaron una oportuna explicación.

Verona 2004 se recordará por el tercer título de Oscar Freire, que entraba en la historia al convertirse en el cuarto corredor que obtenía el triplete en el Mundial, después de los míticos Alfredo Binda, Rik Van Steenbergen y Eddy Merckx, club al que se añadía el año pasado en Bergen Peter Sagan. Valverde fue el lanzador de lujo del cántabro. “Sabía que tenía que preparar la llegada para Oscar por que el más rápido. En la penúltima vuelta ya lo habíamos hablado, le debía lanzar a falta de 400 metros, pero son adelantó Hondo y lo he hecho a 300 metros de la meta. En ningún momento he temido por la victoria, Oscar estaba muy fuerte y mentalizado y la selección ha controlado perfectamente la carrera. Es una sensación diferente a la del pasado año, no he conseguido una medalla, pero lo ha hecho un compañero y es una victoria de todos. Me siento orgulloso de ayudar a Oscar”.

De nuevo plata, en Madrid © Felix Nielfa
El de Torrelavega fue una sensible baja por lesión un año más tarde en Madrid, pero el murciano –ya integrado en la estructura de Eusebio Unzue- también estuvo a punto de causar baja por una lesión de rodilla, en el primer Mundial que se disputó con sólo nueve ciclistas –en vez de los doce de años anteriores-. “Con nueve es más difícil controlar y probablemente se decida en una escapada de un grupo pequeño. Esta será nuestra baza, buscar una escapada en la que ellos no estén –se apostaba por un Mundial para un sprinter como Petacchi, Boonen o McEwen- Tendremos que trabajar para endurecer la carrera y para buscar ese corte que nos favorezca. Por eso quizá vea más como favorito a un corredor como Bettini”.
Y Valverde buscó ese corte que no llegó, por lo que tuvo que lanzar el sprint “a falta de 300 metros, pero Boonen me ha remontando fácil porque era el más fuerte y el más rápido y no hay que poner objeciones a su triunfo. No pienso que la fuga me haya pasado factura ni atacar tan pronto. Y la prueba es que esta plata me sabe a oro, porque no me la esperaba”. Por primera vez el murciano era el gran protagonista de la fiesta en la noche del domingo en el hotel de Madrid.

Salzburgo, tercera medalla, primer bronce.
© Román Mendoza, para RFEC
La racha de Valverde se prolongaba en Salzburgo 2006, el último Mundial austriaco hasta la fecha, donde por fin se estrenó Paolo Bettini y el murciano subía al podio a recoger el bronce, justo por delante de Samuel Sánchez. Un ataque del asturiano en la parte final propició un resultado que para muchos podría haber sido aún más favorable si éste no hubiera tensado, aunque otros piensan que fue lo que impidió una llegada más favorable a los esprinters, entre ellos el mismo ‘Bala’. “De hecho han llegado, pero ‘Samu’ ha estado súper fenomenal. El oro ha estado cerca, pero lo importante es que se ha conseguido medalla”. Comenzaba a echarse en falta el arco iris, pero en el recorrido de Stuttgart se veía una gran oportunidad… pero llegaba una época complicada

Los años difíciles

Y es que el Mundial de 2007 estuvo marcado por esa decisión de la UCI –a instancia de la Federación alemana- de no dejarle correr argumentando su implicación en la Operación Puerto, a pesar de no haberse pronunciado aún ninguna sanción al respecto. La RFEC tuvo que recurrir al TAS que dio la razón al español, que pudo presentarse en Stuttgart. “Estaba tranquilo, aunque siempre existe un 2% de opciones de no poder correr. He entrenado bien pensando en el Mundial, aunque algunas veces la cabeza se iba al otro tema”. Pero lo cierto es que Valverde no entró en carrera. “Está claro que no todos los años podemos sacar medalla. Quizás todo lo que ha pasado antes del Mundial me ha afectado en el sentido que no he podido hacer entrenamientos muy largos. De todas formas, yo ya había ganado mi Mundial al poder estar aquí con mis compañeros y estar a un nivel bueno”.

Ganar el cuarto Mundial con Freire era el objetivo que anunciaba la selección en Varese 2008, ese año mágico del ciclismo español, aunque Valverde avanzaba antes del mismo que “tengo total libertad para moverme”. Pero a la hora de la verdad fue un Campeonato muy negativo para la selección española, cuya táctica quedó en entredicho ante el doblete italiano, en el que Bettini, muy hábil, hizo de cebo para propiciar el éxito de Alessandro Ballan y Damiano Cunego.

Valverde volvió a terminar en un puesto anónimo (37º). Tras la carrera, llegaba bastante molesto al autobús y apenas realizaba declaraciones. “Oscar y yo estábamos en el grupo de Bettini y esperábamos que arrancara. Samuel y Purito estaban por delante y la verdad es que al final no sabíamos que decisión tomar. Tampoco funcionaban los walkies, así que nos quedamos sin información de lo que pasaba en carrera y al final nos hemos quedado en ese grupo sin atacar”. Y es que el funcionamiento de los ‘pinganillos’ ocasionó bastantes críticas y bastantes chanzas, aunque ‘Purito’ lo dejó claro: la verdad es que nos faltó capacidad de reacción propia. Y es que, si sales con la mentalidad de que tienes que estar pendiente del ‘pinganillo’, a la que falla algo estás perdido”.

En la linea de salida de Mendrisio
© Josu Mondelo, para RFEC
No muy lejos de ese escenario tenía lugar el Mundial de 2009, aunque en tierras helvéticas, concretamente en Mendrisio. Dado el mayor coste de vida de Suiza, la RFEC reservó alojamiento en tierras transalpinas, pero la tensión Italia-Valverde había llegado al máximo, por lo que a última hora tuvo que optar por un segundo hotel en la misma ciudad suiza, pero exclusivamente para los ‘pro’, para el seleccionador –que ya era José Luis de Santos- y para un par de auxiliares “en orden a preservar el debido sosiego y la preparación, con el que los integrantes de su selección nacional profesional deben afrontar la cita mundialista”, según rezaba el comunicado federativo.

Con un recorrido muy selectivo, el máximo temor de la selección era “una escapada sin control” y, como siempre, el estado tras haber disputado la ronda española. “Hemos terminado bien la Vuelta. Muy bien no, porque el esfuerzo de tres semanas se termina acusando. Pero por forma y motivación no debe haber ningún problema”.

España borraba la mala imagen de Varese, con el bronce de un ‘Purito’ que comenzó en aquel Campeonato a dar el salto de calidad hacia la élite mundial. Cuarto era Samuel Sánchez y noveno un Valverde que no se mostraba decepcionado por el resultado, “ya que lo importante es la medalla para el equipo, y si encima es para un amigo como ‘Purito’, que se lo ha merecido totalmente, mejor. Hemos realizado un buen trabajo de equipo y solamente que ha habido otros corredores que han sido superiores”.

Fue el último Mundial del murciano por algún tiempo, cuya sanción italiana cobraba dimensión internacional al ser refrendada por la UCI. Ni en Geelong 2010, ni en Copenhague 2011, Valverde visitó los colores de la selección –por aquel tiempo esa impresentable combinación rojinegra-, para volver con renovados bríos en Limburgo 2012.

De regreso, en el podio © Román Mendoza, para RFEC
Dos medallas más

Y a tenor de sus manifestaciones, regresaba sin ganas de revancha “Es posible que empezara la temporada con rabia, pero se va pasando. Hay que ser deportivo, tener categoría y clase e ir a por las victorias y no pensar en lo demás. Lo pasado, pasado”, aunque terminaba diciendo que “no estaría mal que McQuaid me entregara el maillot. McQuaid o cualquier otro, claro”. Eso sí, en lo deportivo apuntaba que “otras veces he llegado con más dudas sobre mi estado, ahora sé que llego bien al Mundial”.

El resultado, aún con medalla y entregada por el presidente de la UCI, fue agridulce. “Valverde, no me jodas, pedalea que hay una medalla”, fueron las históricas palabras en la retransmisión en directo de Antonio Alix en Eurosport. Había atacado Philippe Gilbert, a la postre oro, y el murciano se quedaba en un grupo atrás que no pudo seguir al belga, pero dudando si tirar o esperar. “La idea era trabajar para Oscar, por lo que miré para ver si llegaba, pero la distancia era amplia y se estaba yendo gente como Boasson Hagen, Kolobnev, por lo que salí adelante para cazarlos y jugarme la plata”, una vez que el belga con su ataque certificaba el triunfo, aunque al final el murciano regresaba con el bronce. Por cierto, la despedida del ciclismo de Freire eclipsó el protagonismo de ‘Bala’ y su medalla en el hotel de la selección.

La tristeza se mascaba en el podio de Florencia
© Román Mendoza para RFEC
Pero el Mundial más esperado era el de Florencia, por su dureza –aunque el murciano consideraba en los días anteriores que el recorrido de Mendrisio era más selectivo-, que se incrementó por la continua lluvia caída durante toda la prueba. El desenlace seguramente lo recordarán todos: ‘Purito’ y Valverde junto a Vincenzo Nibali y Rui Costa, después de que Rigoberto Urán se descolgase por una caída. Ataque del catalán, reacción de luso que caza, indecisión del murciano que se queda con el siciliano en vez de cerrar el hueco. Conclusión: victoria fácil del portugués sobre ‘Purito’ y una doble presencia española en el podio más amarga que la hiel.  Mínguez, que debutaba como seleccionador, lo resumía perfectamente: “El oro era nuestro y lo hemos perdido. Valverde tenía que haber salido hasta a por el motorista”. Lágrimas de un inconsolable ‘Purito’, mientras que ‘Bala’ se justificaba: “Lo siento. No tenía piernas, te lo juro”, aunque el tuit de felicitación enviado al portugués, en aquel entonces compañero de equipo, tampoco contribuyó a aliviar la tensión. Ni que decir que la cena tuvo un nulo ambiente festivo.

Ponferrada, última presencia
en un podio mundialista © Ponferrada 2014
Sin asomo de mal rollo entre ellos, los dos ciclistas volvían a coincidir un año más tarde en Ponferrada, un Mundial de especial motivación para los españoles, aunque el seleccionador advertía que “al recorrido le falta dureza, por lo que tendremos que buscarla nosotros” y avisaba de lo que terminaría sucediendo: “Si alguien llega con diez segundos a la última subida puede ganar”. Y ese no fue otro que el polaco Michal Kwiatkowski, que se adelantaba al grupo de elegidos en el que Valverde se hacía con el bronce, en su sexta y hasta el momento última presencia en un podio mundialista. “Viendo quién me rodeaba en la última vuelta, todos los rápidos, y todos pendientes de mi rueda, llegué a pensar que ni siquiera conseguiría medalla”, reconocía. Y siguiendo con las anécdotas, en Ponferrada –bueno, en concreto en el hotel de O Barco de Valdeorrás- no hubo siquiera cena tras la carrera, ya que todos los corredores decidieron regresar a sus casas.

Richmond 2015, el último Mundial que ha corrido Valverde hasta la fecha, no le convencía mucho. “No es el recorrido más propicio para mí, aunque tiene su dureza y será complicado”. Y al final, descontando ese valiente ataque de Peter Sagan que le daría su primer ‘arco iris’, las medallas de jugaron en un sprint en el que el murciano era quinto. “Aunque el final era complicado, ha llegado toda la gente rápida, y en estas circunstancias el quinto puesto es para estar contento, porque era más gente rápida que yo, Un año más hemos estado ahí”.

No fue entonces, sino un año antes en tierras bercianas, cuando Eusebio Unzue pronunciaba unas palabras que, ojalá, se olviden este año y que no son sino la mejor despedida a este repaso. “El ciclismo es injusto con Valverde, al que debe un Mundial, por lo menos”.