sábado, 6 de abril de 2019

Treinta y cinco años de la victoria de Jesús Alonso en el Valenciaga: “Aquel día toqué el cielo”


1984. Un joven aprendiz de periodista, que juntaba sus primeras letras en el periódico Sierra de Madrid, con especial predilección por contar historias de ciclismo, oye hablar por primera vez del Valenciaga al enterarse que un chaval de la zona, Jesús Alonso, de Cercedilla, ganaba la prestigiosa carrera eibarresa. "Es la mejor carrera del campo aficionado", escuché por primera vez, y "el que gana pasa a profesionales", lo que sucedió con el corredor de Cajamadrid que al año siguiente se convertía en integrante del plantel del Zor.

Así comenzaba mi colaboración hace un año… y lo vuelvo a hacer en este para rescatar la figura de Jesús Alonso, uno de los mejores aficionados de la primera mitad de los ochenta, aunque no tan conocido, sobre todo en Euskadi, como algunos de los ganadores de esos años, caso de Jokin Mujika, Julián Gorospe o Javier Murguialday, pero que ganó aquel Valenciaga de una forma casi perfecta. Salió todo bordado, corriendo con cabeza, llevando la carrera como me convenía, sin correr riesgos innecesarios… hasta que llegó el momento de arriesgar”, recuerda 35 años después desde su casa de Cercedilla, Madrid.

Fue su primer y único Valenciaga. “En 1983, en mi primer año en Cajamadrid, Esteban Fernández –su director entonces- no me llevó, porque había muchos ‘gallos’ en el equipo, pero al año siguiente me llegó mi oportunidad. Era una carrera que le hacía mucha ilusión, y allí estuvimos Fuerte, Moreda, creo que Torres y yo. Llegaba muy bien de forma. No te voy a decir que me viera como favorito, pero sí con expectativas de hacer algo”. Allí estaban los mejores equipos, Orbea, Gurulesa, Reynolds, CLAS... “No era lo que más me preocupaban los rivales, sino que se trataba de hacer nuestra carrera, de estar bien yo y el equipo”.

Y es que el madrileño llegaba de completar un gran Iberduero, batido solamente por un tal Miguel Indurain, y de ser quinto en Gorla, “donde hubo una caída al principio que me dejó cortado y tuve que ir remontando, hasta que nos quedamos tres en cabeza –uno de ellos Salvador Sanchis y el otro no lo recuerdo-, pero no puede hacer más”.

Pese a que confiesa que no es muy bueno para los nombres, Alonso recuerda todos los detalles de aquel día. “Llegamos el día antes y dormimos en un hotelito que había en Arrate. El día amaneció lluvioso, y aunque prefiero correr en seco, vivo en la Sierra de Madrid y he salido muchos días a entrenar pisando nieve. Pero sí, se trataba de no arriesgar en las primeras bajadas, porque la lluvia fina que caía te podía jugar una mala pasada. La carrera fue transcurriendo como nos interesaba, pasando en cabeza los puertos y luego dejándome caer en las bajadas, lo que me llevó a ganar la montaña”.

Todo así hasta el penúltimo puerto. “Primero atacó Anselmo y luego yo. Cogí a Leaniz, que iba por delante y bajando empalmó Isuskiza. Por cierto, hizo una bajada impresionante. En una curva se desequilibró, se sacó el pie del rastral y le dio un patadón al pretil para corregir la trayectoria. Pensé que estaba loco”.

Así, llegó a la última subida, “creo que Areitio, un grupo de diez o doce. Salió Obando y también Fabián García, conecté con ellos, los dejé y me marché hasta la meta”. También recuerda el madrileño los últimos kilómetros camino de Eibar. Me acompañaba un motorista de la organización, que iba dándome ánimos, ya que me conocía de Gorla y había apostado por mí como ganador”. Y es que en aquellos tiempos se hacían unas ‘porras’ en las que había que adivinar el vencedor del Valenciaga y de la Roubaix, que también se disputaba ese día.

Ni que decir tiene que el momento de la victoria y del podio fue algo excepcional. “Es uno de esos momentos que recuerdas para siempre. Por la victoria y por lo que significaba. Cercedilla no era un pueblo de ciclistas, sino de esquiadores. No había ni club ciclista, ni nadie que me guiara y cuando empecé, que lo hice muy tarde, ya de juvenil, no sabía ni lo que era una chichonera. Pero fue la reafirmación, la confirmación. Si había conseguido eso, podía lograr muchas cosas más. Aquel día toqué el cielo”.

Y la importancia que tiene para él aquella victoria se plasma en su propio hogar. “No tengo muchos trofeos en casa. Ni siquiera el del Valenciaga porque quise que se quedara en casa de mis padres, pero en la chimenea tengo colgada una foto de aquel día, del podio del Valenciaga”.

También recuerda con mucho cariño, el homenaje que nos rindió el Club Ciclista Eibarrés, ya que por entonces había una cena esa misma noche en la que invitaban al equipo del ganador y nosotros le entregábamos el maillot con el que había ganado. Fue un momento muy emocionante, con todo el mundo aplaudiéndonos, que nunca olvidaré”, nos dice Alonso, quien también sigue teniendo en su retina la imagen de su director “que no cabía de felicidad, con un chubasquero blanco, de los que usábamos del equipo, que no se lo quitó en todo el día. Era la carrera que soñaba ganar y lo había conseguido”. Por cierto, Fernández, que se dedica ahora a cantar como hobby, tiene un tema dedicado al Valenciaga. “Hace algún tiempo nos reunió a los corredores de aquel Cajamadrid y nos regaló a todos un CD en el que estaba esta canción”.

Y confirmando aquello de que el ganador del Valenciaga pasaba a profesionales, Alonso fichó por el Zor de Javier Mínguez para 1984, aunque el ‘tránsito’ fue muy diferente a como es ahora. “Entonces los corredores éramos los últimos en enterarnos. Sé que en 1983 se interesó algún equipo pequeño, y también hubo algo con Reynolds, porque tenía buena relación con Echavarri, pero al final seguí un año más como amateur. No era un ganador nato, pero si logré victorias de nivel como Lérida o Maestrazgo y fui séptimo en la Vuelta a Galicia, que era open. Y fue entonces cuando me enteré que pasaba con Zor, como hacían la mayoría de los ciclistas que destacábamos en Cajamadrid. Fue por un año y enseguida me renovaron por dos más –de hecho corrió la Vuelta a España su primer año-, y en eso quizá me precipité porque Orbea se interesó bastante, pero ya había renovado. Los dos últimos años los pasé en CLAS, pero ya había dejado de disfrutar con la bicicleta y lo terminé dejando. Ten en cuenta que llegué muy tarde al ciclismo, que había visto ya muchas cosas antes de ser corredor, no como otros chavales que solo viven la bici desde niños y sabía que había otras cosas fuera. Empecé a trabajar en Otero y luego hice mi propia empresa y llevo más de 20 años, con unos principios duros, pero ahora muy contento”.

Han pasado 35 años y no ha vuelto por Eibar para vivir el Valenciaga. “Estoy toda la semana viajando y cuando llega el fin de semana me gusta descansar en casa. Coincidí varias veces con una persona de la organización –vuelve a disculparse por no recordar el nombre-, que trabajaba en el Banco Exterior, y como en Cercedilla hay una residencia, venía algún verano y nos veíamos. Y hace unos años les mandé un reconocimiento. Ha pasado mucho tiempo, pero sigo teniendo muy vivo ese inolvidable recuerdo y quiero aprovechar estas líneas para mandarle un fortísimo abrazo a la gente del Club Ciclista Eibarrés y a toda la afición de Eibar”.



viernes, 5 de abril de 2019

Primer asalto público entre la UCI y la FIM por la competencia sobre las competiciones de e-bikes


La que hasta el momento era una batalla ‘sotto voce’ entre la UCI y la Federación Internacional de Motociclismo sobre la competencia en la regulación de las e-bikes ha tenido una primera manifestación pública ya que el máximo organismo ciclista internacional ha emitido hoy un comunicado diciendo que “desea dejar en claro que la e-mountain bike (bicicleta de montaña asistida eléctricamente) es una de las disciplinas bajo sus auspicios”.

Desde mi punto de vista, está meridianamente claro que se trata deciclismo, y que la competencia debe ser de la UCI y nunca de la FIM. Pero el pastel es muy goloso, el negocio, muy amplio, y está claro que la lucha iba a manifestarse pronto.

Por ello, el máximo organismo internacional está utilizando todos los argumentos posibles para ganar la batalla mediática y ante la opinión pública; desde la implicación de numerosos fabricantes de bicicletas tradicionales en estas nuevas máquinas, hasta que “varias Federaciones Nacionales afiliadas a la UCI ya han organizado Campeonatos Nacionales para la disciplina, ganados por especialistas en bicicleta de montaña”, citando sobre todo el título francés logrado el año pasado por “el doble campeón olímpico de Francia y cinco veces campeón del mundo UCI Julien Absalon”.

En la misma línea de argumentación está el hecho de que la UCI ya haya reglamentado sobre esta nueva disciplina –aunque de una forma bastante apresurada, con muchas lagunas- y que haya adjudicado ya el primer Mundial en este 2019, coincidiendo con el de BTT tradicional en Mont Sainte Anne (Canadá), sin saber reamente cómo va a desarrollarse esta competición.

La UCI, siempre según dicho comunicado, se mostró “muy sorprendida y decepcionada por el anuncio hecho por la FMI” de organizar una FIM E-Bike Enduro World Cup en Francia, el próximo mes de junio, “sin base regulatoria”, y recuerda que ya había notificado en septiembre de 2017 que consideraba que “los eventos de e-bikes se someterían exclusivamente a su jurisdicción” y que las funciones respectivas de las dos Federaciones Internacionales (UCI y FIM) “estaban claras y no serían cuestionadas”.

Pues no ha debido quedar tan claro, cuando se ha producido esta injerencia de la FIM, por lo que el máximo organismo ciclismo ha dado una vuelta de tuerca más y ha anunciado que considera estas pruebas como "eventos prohibidos" en línea con su Reglamento. “En consecuencia, cualquier corredor con licencia de UCI que participe en uno de estos eventos podría correr el riesgo de adoptar medidas disciplinarias”.

jueves, 7 de marzo de 2019

Albert Torres necesita un equipo pro y sabemos quién puede ayudarle


Siempre he pensado que, a falta de recursos económicos –y aun con ellos-, la imaginación y el compromiso deben ser dos premisas fundamentales para realizar cualquier tipo de trabajo en el presente y cualquier planificación en el futuro. Pero en el ciclismo español estos dos supuestos siempre han brillado por su ausencia.

Foto: COE
Desde hace algunos años el ciclismo en pista es el gran abandonado del deporte español, cuando siempre ha sido el semillero de medallas olímpicas algo que, para algunos, aunque de forma errónea, es el mejor barómetro de la salud del deporte español. No hay que remontarse mucho, cuando en Atenas 2004 las tres medallas de plata y las dos de bronce suponían más de la cuarta parte de las preseas obtenidas por el olimpismo español. Pero en Río 2016 la presencia de nuestro deporte fue meramente testimonial y los resultados, inexistentes.

La inclusión de la madison y el cambio del formato del ómnium nos hacían ser optimistas de cara a Tokio 2020, aunque la verdad es que los motivos son muy escasos, y se pueden contar con los (dos) dedos de una mano, Albert Torres y Sebastián Mora, puesto que la situación del resto del ciclismo en pista español es francamente preocupante y solamente se salva por la voluntad de algunos, muy pocos, elegidos. No hay dinero, dicen, pero tampoco hay imaginación. Ni compromiso.

Para quienes me hayan querido escuchar, siempre he  defendido que, aparte de otras medidas orientadas hacia los primeros escalones –y que no voy  a mencionar aquí por no ser el tema del debate y no extenderme demasiado-, es necesario un gran acuerdo entre los actores el ciclismo profesional y la Federación, en el que se involucren  el CSD y el COE, para que los mejores ciclistas españoles puedan compaginar carretera y pista, algo imposible en la actualidad salvo muy escasas excepciones, y que las ayudas del obsoleto Plan ADO se distribuyan de otra forma. La preparación no se basa sólo en entrenar, sino también en competir en carretera. Y eso no se “compra” solo con dinero.

Foto: UCI Track
Los recientes Mundiales de Pruszkow nos han dado una lección que no debe caer en saco roto y es lo que me ha motivado a escribir estas líneas. El fondista que ha marcado diferencias no es otro que el miembro de un equipo World Tour, Roger Kluge, que hizo una exhibición en la madison en parte por haber estado corriendo al más alto nivel hasta el día anterior al Mundial el Tour de los Emiratos Árabes. Algunos pensamos que eso de llegar con tan poco tiempo a Polonia era ir de muy sobrado. ¡¡¡Y vaya si lo iba!!! También comprobamos el rendimiento de otro ciclista que goza de un calendario importante, como Cameron Meyer. Y algún otro foráneo más. Y Sebastián Mora dio un importante paso, como vimos en la puntuación. Y aunque él dijese que había hecho las mismas pruebas que siempre, la verdad es que su fichaje por el Caja Rural-Seguros RGA se ha dejado notar. Y se dejará sentir aún más en futuros compromisos.

¿Y Albert Torres, la principal baza para Tokio, teniendo en cuenta que es el titular en el ómnium y la mitad de la madison? Pues a día de hoy en el abandono más absoluto. Ni tiene equipo profesional para 2019 (menos aún para 2020), ni se le espera, a pesar de las distintas gestiones realizadas desde su entorno.

Uno de los planes de compromiso a los que me refería podría ser que la selección española tuviera presencia en todas las carreras del calendario nacional, con lo que Torres –y otros ciclistas de otras categorías o disciplinas, como Felipe Orts o Carlos Coloma- pudieran preparar en la carretera sus grandes objetivos. Pero parece ser que esta vía está completamente descartada.

Foto: Federación Española
Hay una segunda posibilidad, que es la que demandamos con urgencia: que la Federación Española busque el compromiso y anticipe ese plan para que, en un primer momento, el mejor ciclista español pueda compaginar carretera y pista, haciéndole un hueco en algún equipo pro. Y dadas las excelentes relaciones que hay entre Ferraz 16 y dos empresas como Cofidis o Movistar, patrocinadores federativos, nos preguntamos ¿por qué no podría tener un hueco en alguna de estas dos formaciones ciclistas? Porque desde luego, no sería un castigo para estas escuadras –no olvidemos la clase de Torres que ya ha demostrado en carretera-, y mejor nos iría a todos, comenzando por el propio Albert, que es lo que verdaderamente importa, hasta los que luego van a presumir de medallas, que el rojo del fondo de la fotografía –por ejemplo- estuviera en el color del maillot del menorquín al menos durante lo que queda de 2019 y 2020.

Publicado en Track Piste

sábado, 23 de febrero de 2019

El Afilador: una anécdota, una historia, un libro


Han pasado ya varios años desde que coincidí con Eneko Garate en la feria Unibike, concretamente en el stand de ‘Libros de Ruta’, y vi varios ejemplares del recién salido número uno de ‘El Afilador’. Le comenté, muy por encima, que ese era también el ‘nombre de guerra’ de un prometedor biker orensano, de Pablo Rodríguez, aunque sin entrar en muchos detalles, pensando que podía sacarse de ahí una curiosa historia.

El tema quedó ahí, apartado, hasta que me llamó Eneko, a finales de 2017, para preguntarme si quería escribir la historia para el tercer volumen. Ni que decir tiene que acepté encantado, aún a sabiendas de que en esos momentos tan sólo tenía una anécdota, que debía crecer hasta convertirse en una historia y, en definitiva, en merecer un hueco en esta publicación.

Y ese punto de partida que ya todos conoceréis –o de cómo un mecánico riojano le puso ese apodo de ‘Afilador’ en base al origen del macedano y en sus comunes gustos musicales- fue creciendo poco a poco hasta convertirse, para mí por lo menos, en una bonita historia en la que se entremezcla esa mítica figura de la emigración gallega, esa “banda de rock con guitarras” que siempre será Los Suaves, ese fenomenal trabajo por el ciclismo que ha desarrollado en Maceda el admirable y admirado Xulio Conde, inspirado en otro ilustre ‘gallego’ como José Antonio Hermida, y que no solo ha dado como fruto a nuestro ‘Afilador’, a Pablo Rodríguez, sino también a jóvenes promesas como Iván Feijoo o Carlos Canal.

Curiosamente lo que más tardó fue la publicación física, ya que por los compromisos editoriales de Libros de Ruta retrasaron la aparición de primavera a otoño. Pero por fin llegó.

Quedaba una segunda parte de la historia, y no era otra que reunir a Yosi Domínguez y al propio Pablo, con la ‘excusa’ de entregarles a ambos el ‘recién nacido’. Tenía mis dudas sobre si el estado de Yosi podría impedir este encuentro. Pero todo fueron facilidades, gracias a la siempre amable Laura Lunardelli, la compañera y representante del líder de Suaves. Y aquella tarde de diciembre fue inolvidable para todos los que nos juntamos en casa de Yosi, que fue un perfecto y entretenido anfitrión.

Y aunque algunos de los recuerdos de entonces quedarán solo en la memoria de los que estuvimos allí, quizá el martes podamos compartir algo más. Por ello, os espero este martes, 26 de febrero, a las siete de la tarde en Rutas Pangea, junto a dos de los coautores, Oscar Falagán y Juanfran De la Cruz, y el ‘alma mater’ de ese proyecto que tanto necesitábamos como es ‘Libros de Ruta’.

jueves, 27 de diciembre de 2018

Preocupante punto de inflexión de la Copa de España élite y sub23


De forma un tanto inesperada, pero que a nadie debe sorprender, la RFEC anunciaba ayer la inclusión de una novena y última prueba para la Copa de España élite y sub23, el Gran Premio Primavera de Ontur. Por primera vez, la decisión tomada por AEOPCES –la asociación de los organizadores que hasta ahora controlaba la Copa de España- en su Asamblea de 10 de noviembre, pero que no fue anunciada hasta el 27 del mismo mes, se veía corregida por la propia Federación, quien hacía valer ese artículo II.F.1 de sus reglamentos Técnicos: “Las Copas de España de Ciclismo son propiedad exclusiva de la Real Federación Española de Ciclismo”.

De esta forma el calendario queda así:

24 febrero. Circuito Guadiana
10 marzo. Trofeo Guerrita
17 marzo. Aiztondo Klasika
21 marzo. GP Primavera Ontur
24 marzo. Memorial Momparler
31 marzo. Clásica Ciudad de Torredonjimeno
7 abril. Memorial Valenciaga
1 mayo. Santikutz Klasika
5 mayo. Gran Premio Macario

La decisión, insistimos, no debe sorprender a nadie, a tenor de los últimos acontecimientos relativos al ciclismo aficionado, pero sí marca un punto de inflexión en la historia de esta competición. Creada en 1999, gracias al esfuerzo de Josep d. Bochaca por actualizar y modernizar los Reglamentos y la estructura del calendario federativo -la persona que más ha hecho dentro del ciclismo federativo por estos aspectos y con diferencia-, ha sido el esfuerzo de AEOPCES y de su dinámico presidente Manuel Moreno, lo que contribuyó a darle la importancia que actualmente como eje del calendario de la categoría de plata, ante la desidia de la propia Federación. Sin embargo, en los últimos años, la Federación ha querido recuperar el control de la competición, exigiendo a los organizadores la firma de un pliego de condiciones sin que ello se haya traducido en la obtención de contrapartidas económicas o que la Copa se haya visto promocionada más allá del interés mostrado por el diario AS. Porque la producción de los resúmenes televisivos corresponde a cada uno de los organizadores.



Por si fuera poco, la creación de AEDECA, como asociación que engloba a los equipos de la categoría, los otros actores de la competición, ha supuesto un nuevo equilibrio, con un tira y afloja en los últimos meses que, afortunadamente, no ha afectado a la estabilidad de la competición, pero que supone una nueva distribución de fuerzas hasta ahora desconocida.

La novena prueba


Pero lo que ha conducido a la situación actual ha sido la renuncia de la Clasica Xavi Tondo a seguir formando parte del calendario, al parecer por la dificultad de tener subvenciones con ese apellido de “España”, aunque ello no afecte a que Valls tenga una etapa en la próxima edición de una Vuelta tan española como la Copa. Sea como fuere, quedaba un hueco por cubrir para 2019.

Hubo contactos -a los que no fue ajeno este periodista- para ofrecer esa vacante al Trofeo Iberdrola, una de las pruebas con más prestigio del calendario de la categoría e interesada en volver a una competición de la que ya fue parte en sus inicios, pero que no cuajaron entre otras razones porque, según me trasladaron, la Comisión Técnica de la Federación había decidido que se quedasen este año en ocho. La sorpresa -insisto, relativa- se la llevaba el organizador zamorano al enterarse que esa plaza iba a ser para Ontur.


Desde el punto de vista reglamentario, nada que objetar. La RFEC es la propietaria de la competición y el CC Onturense ha sido la única entidad que ha optado a la vacante según el protocolo establecido, es decir, mediante la firma del correspondiente pliego de condiciones. Pero el llamado GP Primavera no es, ni mucho menos, la prueba idónea. A nivel organizativo y de recorrido, ha tenido muchas carencias en estas últimas ediciones. Pero lo peor es que está programada entre semana, un jueves no festivo -al menos a nivel estatal-, rompiendo la tradición del calendario de la Copa. Si por lo menos fuese el viernes por la tarde, se podría “solapar” con el cercano Momparler de cara a un desplazamiento conjunto.

AEOPCES no ha objetado nada a la inclusión de esta novena prueba, aunque por primera vez ha perdido el control directo sobre la competición y ello supone un punto de inflexión. ¿Preocupante? No lo sería si la RFEC tratase a la Copa de España como se merece -la segunda prueba en importancia después de los Campeonatos de España- y consiguiese ese anhelado patrocinador que tanto necesita para rebajar costes a los organizadores y proporcionar las condiciones para su definitivo despegue. Pero hoy por hoy no nos debemos hacer ninguna ilusión, aunque ojalá tenga que rectificar mis palabras.



jueves, 13 de diciembre de 2018

¿Es España realmente la undécima potencia ciclista en Europa?


¿Es España realmente la undécima potencia ciclista en Europa? A tenor de la clasificación publicada por la Unión Europea de Ciclismo (UEC) teniendo en cuenta los resultados en los distintos Campeonatos de Europa, sí.

Y es que el máximo organismo ciclista continental ha elaborado este ranking teniendo en cuenta los resultados obtenidos en los Europeos de las siete disciplinas que lo han tenido en 2018 –algunas con más de uno, según las distintas disciplinas o categorías que engloban-, en concreto pista, BTT, ciclocross, BMX, carretera, trial y ciclismo indoor, con un baremo de puntuación que cambia, siendo el máximo para las cuatro disciplinas olímpicas, intermedio para el ciclopedestrismo y el menor para las otras dos. El neonato Freestyle no ha vivido este evento.

Como podemos ver en la tabla, Francia es la número uno de esta clasificación, aunque sin dominar en ninguna de las disciplinas, por delante de Países Bajos –ganadora en ciclocrss y BMX-, Chequía, Bélgica y Suiza, triunfadora en ciclismo de montaña. Para Rusia, séptima, queda la primera posición en pista; para Alemania, octava, en ciclismo indoor y para Italia, novena, en carretera.

España triunfa en trial, es quinta en BTT, octava en carretera y decimoctava en pista, sin puntuar en las otras tres modalidades, siendo superada también en este ranking por Gran Bretaña, sexta, y Dinamarca, décima.

Insisto: ¿Es España realmente la undécima potencia ciclista en Europa? Nunca hay que tomarse muy en serio este tipo de clasificaciones, en las que priman aspectos subjetivos -sin ir más lejos, los baremos-, y se equiparan distintas disciplinas. Pero sí es un indicador del esfuerzo de las naciones, y de sus federaciones, de cara a uno de sus grandes objetivos de la temporada como son los Europeos.

Esta clasificación se completa con otra tabla de medallas –lo que gusta bastante a los poderes públicos-, en la que Italia es ahora la que domina, con 20 oros, 14 platas, y 12 bronces, por delante de Países Bajos y Alemania, con Francia descendiendo a la séptima posición.

España vuelve a ser undécima –cuatro oros, tres platas y nueve bronces- y salvo Austria, en lugar de Dinamarca, precedida por exactamente los mismos países que en la tabla de puntuación.

martes, 11 de diciembre de 2018

Finaliza una triste Copa de España de ciclocross

Foto: RFEC

De forma repentina, casi inesperada por la forma, y sin ningún tipo de explicación complementaria, nos hemos enterado esta mañana de que la Copa de España de ciclocross había terminado, con el triunfo de Felipe Orts y Aida Nuño. No era necesario hacer muchas cábalas una vez que se oficializaba la suspensión de la carrera de Valencia y la escasa –por no decir nula- capacidad de maniobra para elegir una cita alternativa. Por lo tanto, se consolidaban como resultados finales los sumados en las únicas tres pruebas disputadas.
Sin duda, lo mejor de esta edición, la decimotercera, ha sido ver cómo ganadores a los dos mejores especialistas nacionales, que este año han dado un pasito más en sus carreras al quedar ambos en el ‘top ten’ de la Copa del Mundo. Para el alicantino es el tercer triunfo, para la asturiana, el quinto.
Y es que lo demás de la Copa de España poco positivo tiene que contar. El tan cacareado auge de esta disciplina se sustenta en una cada vez mayor presencia de masters –este año con féminas también-, y en ese nivel de los dos estandartes con alguna (pocas) individualidades más y con esos prometedores jóvenes en categorías inferiores que desaparecen en cuanto llegan a juniors o sub23.
Ya comentaba en la presentación de la Copa de España que cuatro es un número claramente insuficiente –de las tres que han quedado ya no digo nada-, mal distribuidas en el tiempo, además, con escasa implantación territorial al haber desaparecido de este calendario citas clásicas en regiones como Galicia, Asturias, Cantabria, Madrid o Cataluña… y ahora la Comunidad Valenciana. Carreras, haylas, pero por algún motivo no quieren estar en el circuito nacional. Preocupante.
A nivel de repercusión, la Copa de España ha dado un alarmante paso atrás. Loterías desapareció en esta edición, evidenciando que dicho organismo no estaba realmente interesado en el ciclocross: el cambio en su organigrama fue la excusa perfecta para el abandono. Peor aún es que no se encontrase un espónsor alternativo. Para mí, las razones son obvias, pero es algo que, si no les preocupa a los que les debería incumbir, a mi…
Esta desaparición condujo, en cascada, a la ausencia de retransmisiones en directo de La Liga.tv, aunque la buena voluntad de Sportpublic o de Senderos Rojos palió la ausencia televisiva.
Todo ello se lo llevará el viento y cuando el próximo otoño, por enésima vez oigamos la misma letanía de siempre, del auge del ciclocross, sólo podremos pensar: ¡Virgencita, que me quede como estoy!

martes, 20 de noviembre de 2018

TrackPiste: un proyecto ilusionante


Durante los casi 25 años en los que estuve desempeñando la labor de Jefe de Prensa y Comunicación en la Federación Española tuve la inmensa suerte de contactar con los mejores profesionales del ciclismo que hay en este país, personas con las que he convivido muy de cerca en grandes eventos y de las que he aprendido mucho.

Ha sido en la pista donde he tenido el contacto más intenso, quizá por ese carácter más familiar, más cerrado –algunas veces para mal, pero casi siempre para bien- que tiene esta disciplina. Y también donde más he crecido, donde más he podido aprender de corredores, técnicos, entrenadores, seleccionadores, auxiliares o árbitros. En cierta manera, la pista es una droga que se te mete en las venas. Y siempre quieres más: y había gente dispuesta a dármelo.

Por ello, en estos últimos meses en los que he tenido la suerte de comenzar a colaborar en Eurosport, me he empapado de todo lo inimaginable para tener, junto a esos casi cinco lustros de experiencia ‘en vivo’, otra serie de documentación que me permitiera darle un toque de calidad a dichas retransmisiones, a estar a la altura de un Antonio Alix cuyos méritos en pro de este deporte –y de otros- nunca serán del todo correspondidos.

El caso es que, a la chita callando, y nuevamente gracias a esas personas que siempre me han rodeado –y que no nombro a ninguna porque seguro que me olvido de alguien y es lo último que querría hacer, pero ya sabéis quienes sois-, y por supuesto a Internet, he recopilado un montón de información sobre la pista: disciplinas, reglamentos, entrenamiento, técnica, historias, curiosidades… tanto como para escribir un libro. Pero como desgraciadamente esta disciplina ‘maldita’ no tiene la trascendencia de otros países, es una utopía pensar en ver algún día impreso en forma de libro esa ‘recolección’. ¿O sí?

Pero al mismo tiempo es una pena que no se ordene de alguna forma y se pongan al alcance de los amantes de este deporte, bastante más numerosos de lo que parece, estas historias de la pista, aparte de estos momentos efímeros, pero terriblemente satisfactorios en Eurosport o en Ciclo21. Para la divulgación de todo ello, y de todo lo que pueda ir saliendo en el futuro,  he puesto en marcha tanto la cuenta de Twitter @TrackPiste, que como el blog www.trackpiste.com, que ya están activos, aunque aún faltos de todo ese contenido que me gustaría darles y en el que todos esos amigos de muchos años de velódromos ya están participando de una u otra forma. Y por supuesto, abierto a todo aquel que ame la pista. Un proyecto de momento ‘amateur’ en medios, pero profesional en objetivos y contenidos.

¿El nombre? Hoy en día ya no es fácil encontrar nombres de cuentas o dominios disponibles. Pero creo que el mismo término en inglés y francés es el mejor homenaje que se le puede hacer a esta disciplina, al ciclismo más olímpico.


lunes, 12 de noviembre de 2018

¿Deben equipararse las pruebas de velocidad femeninas en pista a las masculinas? II. 500 metros frente al kilómetro


Después de la primera parte de nuestro análisis sobre las competiciones de velocidad femenina, centrado en la velocidad por equipos, pasamos a la segunda prueba en cuestión, los 500 metros que, por mucho que nos pueda hacer reflexionar la advertencia de Itmar Esteban sobre ¿por qué hay que dar por buena la distancia masculina y cambiar la femenina?, se deberían equiparar al kilómetro masculino.

Tania Calvo, en una prueba de 500 metros
© Román Mendoza, para RFEC
“Obviamente es más fácil añadir una corredora más en velocidad por equipos, que pasar una prueba al doble de distancia. No es lo mismo a efectos fisiológicos un 500 que un 1.000, por lo que estamos hablando de pruebas distintas según sea un sexo u otro”, indica Didac Navarro, en una opinión que comparte y matiza el propio Esteban. “En el kilómetro hay un componente final, en la última vuelta, de resistencia extrema al lactato que no existe en los 500 metros. En todo caso, si se quisiera transformar el 500 en una prueba donde influyera de la misma manera esa resistencia al lactato del kilómetro, creo que la medida femenina serían los 750. Pero la pregunta es: ¿queremos una prueba femenina de ese estilo perdiendo la idiosincrasia del 500? Mi respuesta es rotundamente no”.

“Es muy evidente que en hombres y mujeres la fisiología es diferente. Los hombres pueden afrontar mejor ese kilómetro en salida parada, pero ello no quita que las mujeres no puedan hacer esfuerzos anaeróbicos lácticos de ese nivel. Pueden hacerlo y no veo ninguna contraindicación para ello”, sigue analizando Navarro, algo en lo que coincide Javier Sola, preparador físico, e incide otro ex seleccionador nacional, Salvador Meliá. “En el tema fisiológico creo que nos sorprenderíamos. Veríamos marcas en chicas que hacían los chicos hace bien poco”.

Jaume Mas, otro máximo responsable de la pista en España, se refiere a las pruebas de fondo “donde son muchos los equipos femeninos de persecución que bajan habitualmente de 4:20, que es un tiempo de podio de un Campeonato de España masculino, por no hablar del record del mundo, en 4:10, que les daría el oro. En persecución individual femenina también se debería pensar en poner los 4 kilómetros, donde se podría estar cerca de 4:24, que es un tiempo muy decente incluso para hombres. En cuando a la velocidad, no podemos imaginarnos que a corto plazo que se acerquen a los tiempos de los hombres, pero sí que son capaces de hacer las mismas distancias, y por qué no, tiempos no muy superiores”.

Juan Peralta © Román Mendoza, para RFEC
Interesante es conocer la opinión de la ex corredora Leire Olaberría. “El kilómetro es una distancia que siembre he echado de menos que fuera oficial, ya que mi entrenamiento preferido era el día que me tocaban series de un kilómetro. Era el día más duro con diferencia y más exigente. Cuándo les decía esto a los velocistas siempre les sorprendía, pero en mi puesta a punto de cara a la competición era, con diferencia, el entreno que más en forma me ponía. Pasando a la competición, es posible que algunas velocistas se viesen perjudicadas, ya que no todas serían igual de competitivas en 500 metros que en un kilómetro. Llevando el ejemplo al atletismo había velocistas que les iba muy bien los 60 metros, pero los 200 se les hacían largos. Y si existen esos perfiles distintos de atleta, creo que existiría ese perfil de ciclista también”.

En esa misma diferenciación coinciden con la vasca dos pistards en activo, como Helena Casas y Juan Peralta, aunque utilizan ese argumento para no cambiar. “Mantendría la distancia de 500, sin subirla a 1 km, porque ya me parece suficientemente espectacular así y porque es una distancia más pura de la velocidad. No entiendo que se haga el cambio por una supuesta igualdad”, argumenta la catalana. “Me parece que es una distancia espectacular y por la fisiología femenina el kilómetro no lo sería tanto”.

Ayer Avelino Perea hacía una comparación del atletismo y el ciclismo en pista de la que sacaba que “el 400 en atletismo es como el kilómetro en pista, una prueba que debería disputarse para hombres y mujeres”, a lo que añado para terminar una propuesta utópica pero que terminaría con este debate: ¿No podrían convivir 500 y kilómetro, para ambos sexos, al tener características fisiológicas diferentes con lo que se abre el abanico a distintos tipos de velocistas?


jueves, 8 de noviembre de 2018

¿Deben equipararse las pruebas de velocidad femeninas en pista a las masculinas? I. La velocidad por equipos

Tania Calvo y Helena Casas, en el Mundial de
Londres 2016 © Román Mendoza, para RFEC
Durante alguna de nuestras retransmisiones de pista en Eurosport, Antonio Alix sacaba el tema de que se deberían igualar las distancias y condiciones de las pruebas femeninas de velocidad a las masculinas. En concreto, aumentar a tres corredoras, como los hombres, la velocidad por equipos, así como armonizar la cada vez más conocida como ‘time trial’ o contrarreloj que se disputa sobre un kilómetro para ellos, pero sobre 500 metros para ellas, justo la mitad de distancia.
El tema quedó, por mi parte, un poco en el aire, al haber escuchado anteriormente bastantes argumentos a favor, pero también en contra. Por ello, nada mejor que conocer las opiniones -algunas de ellas, claro- de las ‘fuerzas vivas’ del ciclismo en pista en nuestro país sobre estos dos temas. Bien es cierto que, a día de hoy, no se conoce ninguna propuesta de la UCI en este sentido, pero tampoco nos extrañaría que se abordase de un día para otro –eso sí, siempre después de Tokio 2020-, vistas otras actuaciones similares del máximo organismo mundial, sin ir más lejos, esa contrarreloj mixta que se acaban de sacar de la manga ya para los próximos Mundiales de carretera.
Melià, en un evento reciente © RFEC
Antes de centrarnos en la primera ‘propuesta’, el aumento del equipo de velocidad de dos corredoras a tres, y, por ende, de la distancia a tres vueltas, vaya por delante la reflexión general que nos trae, por ejemplo, el ex corredor y técnico Avelino Perea, en relación con el atletismo “donde hay más tradición de féminas, las mujeres hacen la misma distancia. Sólo cambia en las vallas, que son más bajas, y en peso y disco, con la diferencia de peso del objeto, pero en distancias son iguales en hombres y mujeres”. El ex velocista, ex seleccionador y técnico Salvador Meliá incide en esta comparación y añade que “ahora que afortunadamente se está trabajando por esta igualdad, sería interesante que hombres y mujeres realizasen las mismas pruebas, ¿o en atletismo se recorta alguna?”.
Interesante es la explicación general de la ex ciclista Dori Ruano sobre esas razones fisiológicas que muchas veces se argumentan para que no se cambie. “Quizá un médico o un fisiólogo lo podría explicar mejor, pero mi experiencia como corredora y preparadora me dice que las mujeres cuando hacemos muchas horas de bicicleta tenemos problemas en la serie roja, ya que los números bajan mucho y podemos entrar en anemia. Fisiológicamente esa diferencia se traduce en que en carretera deben ser distancias más cortas. Pero no en pista, donde creo en que se deben afrontar las mismas distancias y con el mismo número de corredoras”. “Es como si al keirin femenino le quitáramos una vuelta –aporta el preparador físico Javier Sola-. No entiendo que la velocidad femenina se haga con dos chicas, salvo en el hecho de que hace años era más difícil ver chicas participando”.
Leire Olaberria, afrontando los 200 metros en el
 transcurso del omnium © Román Mendoza, para RFEC
Ahí parece estar la clave. Leire Olaberria, una de las mejores fondistas españolas, pero también con experiencia en pruebas de velocidad incluso en atletismo en sus inicios, opina que “si en la persecución por equipos se pasó hace unos años de las tres ciclistas a las cuatro, igualando también la distancia con los hombres -4.000 metros- no hay ninguna razón para que no se haga con la velocidad. Eso sí, la inclusión de una tercera corredora no afectaría a las potencias más fuertes, pero sí a las más débiles. Imagínate que España tuviera que incluir a una tercera corredora. ¿Cuál sería el nivel?”. También recalca este aspecto la velocista Helena Casas. “Fisiológicamente no habría problemas, pero hoy en día es complicado hasta conseguir presentar a dos. Por lo tanto, no cambiaría la composición de corredoras actual ya que se perderían muchos equipos”.
Itmar Esteban reclaca que “el handicap es más la cantidad de chicas velocistas y no su fisiología. La mayoría de selecciones no podrían presentar un equipo con tres chicas velocistas -ojo, no confundir con presentar un equipo de tres chicas, a secas-, por lo que perderíamos calidad y especialización a cambio de cantidad, cosa a lo que estoy totalmente en contra”. De hecho, en los últimos Campeonatos de España ninguna selección autonómica contó con un equipo de dos velocistas, teniendo que recurrir a alguna de sus fondistas para participar en la prueba, lo que también pasó incluso con los conjuntos masculinos de tres corredores.
Otro velocista como Juan Peralta destaca que “en este momento sería un error, pero digo en este momento, porque el nivel de las chicas está subiendo mucho en los últimos años, y si sigue así sería interesante equipararlo”.
Didac Navarro, en su etapa de seleccionador nacional
© Román Mendoza, para RFEC
Didac Navarro, ex seleccionador nacional y preparador físico, considera que “el cambio a tres ciclistas implica que habría que buscar a una tercera con características más próximas a la chica ‘kilometrista’ que surgiría si aumentamos a prueba femenina de los 500 metros a los 1.000”, aunque añade que “la igualdad debe darse en absolutamente todos los ámbitos y en este caso, no veo excusa alguna, así que deberíamos incluir también la ampliación a 4 km en la persecución individual, por ejemplo, por no hablar de los premios”.
No obstante, para terminar esta primera parte, es interesante este comentario del mencionado Esteban. “Tradicionalmente, las pruebas femeninas han sido más cortas que las masculinas, a excepción de los 200 metros, y no veo motivo para cambiar eso en nombre de la ‘igualdad’. ¿Por qué siempre que se habla de, supuesta, igualdad, ésta pasa por cambiar la distancia de las chicas y nunca la de los chicos dando por hecho que la distancia ‘buena’ es la masculina?”

La dualidad 500/kilómetro será objeto de la segunda y última parte de este análisis.

Publicado en Ciclo21

domingo, 4 de noviembre de 2018

De pulgas en la montaña, Vueltas, tricampeones en su mundo y otros ciclistas literarios


Si escribo este ‘post’ es solamente porque Marcos Pereda me pidió que le diese mi opinión sobre su última novela, ‘Una pulga en la montaña’, cuando advertí por Twitter que me la estaba devorando. Y aunque le voy a ver este martes (20:00 horas) en la presentación madrileña de su obra, en la librería ‘Tipos infames’, y seguro que hablamos un buen rato largo y tendido arreglando el mundo, no he querido faltar a mi palabra y, ya de paso, dar a conocer a todo el mundo algunos detalles sobre esta novela sobre la figura de Vicente Trueba, uno de los primeros referentes ciclistas de nuestro país, y otras dos obras ciclistas que también han caído estas últimas semanas.

No sería fácil, sin embargo, escribir sobre esta obra si no fuese porque el propio autor ya hace un ‘spoiler’ bastante amplio al decir que no es una biografía al uso. Es simplemente –ni más ni menos- una novela inspirada en la figura de ‘La Pulga de Torrelavega’, articulada a partir de unos personajes ficticios, pero que pudieron ser perfectamente reales –me viene a le mente aquello de que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, aunque quizá al revés- que cuentan sus momentos de convivencia con el campeón cántabro: un amigo de la infancia, un compañero de pelotón, un periodista, el secretario del creador de la Vuelta a España… y otros cuantos que no voy a desvelar por dejar algo al descubrimiento del lector, así como una advertencia que hace el propio Pereda en las últimas páginas para descubrir al Trueba real. Lo que sí es absolutamente real, y está fielmente documentado, es todo el entorno de la obra, esos distintos momentos de la vida de Trueba que tampoco voy a desvelar.

Para todo aquel que conozca ya las obras anteriores del escritor cántabro o sus artículos en CTXT o Jot Down, no hace falta ninguna recomendación adicional ya que encontramos al mejor Pereda, en esa siempre acertada combinación de personajes y entorno fielmente entrelazada, como hizo en la posguerra de ‘Arriva Italia’, con Coppi, Bartali y Magni o en ‘Periquismo’ con esos años del pelotazo plasmados en la eclosión de Mario Conde. Y para quienes no, mi consejo de que se sumerjan en cualquiera de sus obras… pero ojo con dejarse ‘embaucar’ por sus artículos ya que uno de los últimos que he leído acerca de ‘La carrera más sucia de la historia’ me ha obligado a poner la obra de Richard Moore sobre la final olímpica de los 100 metros en Seúl en mi lista de próximas lecturas.

Días después de terminada, me puse con ‘Historias de la Vuelta’, de Alvaro Calleja, una obra que se veía venir después del acertado trabajo que hizo con ‘Historias del Tour’, del que sigue la misma línea, esas pequeñas anécdotas y grandes historias de la ronda española, aunque en esta ocasión tenía un camino bastante menos trillado ya que no hay muchas publicaciones aún de la Vuelta, a diferencia del Tour, carrera de la que es difícil publicar algo novedoso: de ahí el mérito del toledano. Como sucede con todos los libros que me gustan, siempre hubiera puesto alguna otra historia, pero para algo es el autor. Eso sí: espero que aproveche los seis meses que faltan y en mayo nos traiga ‘Historias del Giro’, un libro que también sería muy necesario.

Precisamente el día que compraba este libro, Eneko Gárate, el editor de ‘Libros de ruta’, me comentaba los desvelos que le estaba causando la edición de la biografía de Peter Sagan, ‘Mi mundo’, pero me lo recomendaba porque reflejaba perfectamente la carismática personalidad del campeón eslovaco. ¿Por qué estás tan serio?

El libro se articula sobre los tres Mundiales consecutivos logrados desde 2015 a 2017 –“es algo que solo pudo contaros yo”-, pero con distintos incisos y flashbacks sobre el resto de su carrera, con esas obsesiones llamadas Flandes o Roubaix, sobre ese ‘Team Peter’, sobre su manager Giovanni Lombardi, sobre su asistente Gabriele Uboldi, sobre la personalidad de Oleg Tinkov y su convivencia, sobre su tranquilidad en BORA hansgrohe -siempre escrito con esta grafía-, y sobre cientos de cosas más. Parafraseando a Sagan, “es algo que sólo podéis leer vosotros”.

Y aunque alguno piense que sólo leo libros de ciclismo, decir en mi descargo que en estas semanas también han caído ‘El rey recibe’, de Eduardo Mendoza, ‘Confines’, de Javier Reverte, o ‘Mas allá del invierno’, de Isabel Allende. Eso sí, reconozco que la próxima lectura volverá a ser sobre ciclismo, ese ‘Estilo Purito’ del siempre minucioso y detallista Iván Vega, que me ha usurpado mi hijo… aunque si se demora mucho me podré con ‘My hour’ de Bradley Wiggins, que lo tengo pendiente desde que lo compré de segunda mano hace unos meses y que cobra plena vigencia en esa eclosión de intentonas a su record de la hora y que seguro que caerá en 2019. Pero ese es otro tema.

sábado, 13 de octubre de 2018

El otro BTT que viene: snow bike y pump track


La inclusión de las e-bikes no es el único movimiento que se vive en el BTT mundial, ya que la UCI aprobaba en su último Congreso la inclusión en el Reglamento de otras dos disciplinas como el snow bike y el pump track. Y no deja de ser sorprendente la divergencia con la UEC que en los últimos tiempos ha apostado por dos versiones del XC como son el Ultramaratón y el BeachRace –básicamente BTT por la arena de la playa- con sendos Campeonatos de Europa, aunque la UCI sigue sin dar el espaldarazo mundial a estas disciplinas.

Risoul – Alpine Bike Tour 2018 © Richard Bord
El snowbike no necesita mucha explicación: es simplemente un descenso sobre pistas nevadas en vez de sobre tierra. Y es una especialidad que lleva mucho tiempo practicándose, aunque en España, no sólo por cuestiones meteorológicas, son muy escasas, por no decir nulas, este tipo de competiciones.

Menos comentarios necesita el Reglamento aprobado, que se resume en una hoja, que da potestad al organizador a decidir sobre el formato de la prueba, aunque le obliga a dar recomendaciones sobre el tipo de neumático a utilizar según el estado de la nieve. Las pruebas se incluirán en la clase 3 y sí darán puntos UCI.

En cuanto al pump track, nada mejor que el vídeo adjunto para explicar su concepción, que podría definirse como una minipista –confeccionada de un material duro y resistente a la erosión- más parecida al BMX que al BTT, Y compuesta de montículos y curvas. Un circuito en el que el movimiento de la bicicleta se genera principalmente a base de la inercia en los peraltes y en los saltos y el movimiento de flexión y empuje de los brazos; es decir, que se puede completar sin pedalear y si se hace, no debe suponer ninguna ventaja. Las reducidas dimensiones de las pistas, así como la facilidad de construcción, ha supuesto que estén proliferando en espacios urbanos.



Hasta ahora, las competiciones, más bien exhibiciones, se organizaban en ambientes paralelos al ciclismo convencional, tipo Red Bull, y no había demasiada armonización, incluso en el tipo de recorridos ya que se combinaban algunos circuitos tradicionales con llegada y meta y otros de trazado continuo.

Tampoco existía unanimidad en el sistema de competición, por lo que la UCI ha establecido básicamente varios tipos, tanto en las clasificatorias, como en los enfrentamientos eliminatorios directos entre dos hasta llegar a la final. De esta forma, nos presentan el formato de persecución (los corredores compiten dos veces, saliendo de diferentes lugares de la pista, sumándose los tiempos para establecer el ganador), duelo (los corredores salen del mismo punto, aunque una vez compiten por el interior y otra por el exterior y se suman los tiempos) o el solo. Veremos cuál termina cuajando.

Publicado en Ciclo21