jueves, 13 de septiembre de 2018

Cómo no se gestiona una información: la tentativa de record de la hora Vittoria Bussi


Suelen decirte en las escuelas de periodismo que lo importante es la noticia, que contar cómo la has conseguido no le interesa a nadie. Y tienen razón. Lo que ocurre es que hay veces en que la noticia es precisamente cómo no se gestiona una noticia. Y el caso de cómo se trató informativamente la tentativa del record que ayer afrontó la italiana Vittoria Bussi es noticia en sí misma. Y muy mala noticia.

En un verano en el que el record de la hora estuvo de total actualidad, debido a las tentativas de otros dos ciclistas, concretamente Martin Toft Madsen y Dion Beukeboom, esperábamos que el intento de la transalpina fuese también retransmitido por la UCI a través de su canal de YouTube. Craso error. Es más, el máximo organismo ciclista mundial no hizo durante la jornada de ayer ni la más mínima mención en su web a la tentativa de Bussi. Supongo que habrá razones económicas para no afrontar dicha retransmisión, pero se hace un flaco favor a la igualdad entre sexos en el ciclismo con acciones como ésta.

Por cierto, sí hubo imágenes de la tentativa, a través de un Facebook Live de un medio de Aguascalientes que mostraba unas desoladoras imágenes de un velódromo vacío, si ninguna locución ni mucho menos grafismos sobre el estado de la tentativa, por lo que ver dar a una corredora vueltas y vueltas a un velódromo sin saber para qué desanima hasta al más animoso o interesado seguidor.

Pero no hay que echarle la culpa (sólo) a la UCI. Lo del entorno de la ciclista es kafkiano. En su web oficial imposible encontrar una precisión sobre este intento, una “prossima sfida” –desafío próximo- del que no se mencionaba ni la hora, ni la fecha, ni siquiera el escenario. Y aunque en otro apartado se alude a un mail y un teléfono (guasap) de su jefa de prensa, debía estar tan agobiada atendiendo a los medios que ni contestó.

Vittoria Bussi también tiene cuenta en Twitter… pero como si no la tuviese. Durante ayer ni una sola mención su tentativa y en el día anterior, dos retuits a sendas entrevistas –una en Cyclingnews y otra a su coach… pero ninguna de las dos precisaba el día y la hora –cuando se anunció el record a principio de verano se hablaba del 12 o el 13-. Por ello, durante buena parte de la jornada tuve mis dudas por si se había pospuesto el ataque al record, aunque si encontré confirmación en un par de medios mexicanos, a pesar de que tampoco son una referencia infalible.

Ni que decir tiene que la cuenta de la italiana, diez horas después. no tiene ninguna mención del resultado y de que el seguimiento de la misma solamente fue posible gracias a dos cuentas de Twitter, a las que decidí dar una cierta fiabilidad. No me quedaba otra.

Lo de menos es contar ya que Bussi detuvo su tentativa a los 44 minutos, cuando rodaba a una media de 47,887, ligeramente por debajo de la distancia de 47,980 de la norteamericana Evelyn Stevens.

Por lo tanto, en esta época en la que la información está supeditada al marketing, un claro ejemplo de cómo no se deben hacer las cosas desde el punto de vista informativo, aunque supongo que los ‘gurús’ de la mercadotecnia también tendrán mucho que criticar.

PD: La foto que acompaña este post, como otras que han aparecido es de la anterior tentativa -el pasado mes de octubre., como era de suponer.

martes, 5 de junio de 2018

Contra la bicicleta, en todas partes cuecen habas, incluso en Canadá


El canadiense Jabez Adasz se ha convertido en el centro de la polémica ciclista en su país -aunque la noticia ha trascendido a un ámbito mundial- al ser multado con 381 dólares canadienses, unos 252 euros, porque su bicicleta no era conforme a la Ley, en concreto al Código de Seguridad en carretera, modificado el pasado mes y que es de aplicación a la bicicleta.

La importante sanción económica aplicada se debía simplemente a la falta de dos reflectores obligatorios -delante y detrás de la bicicleta- y a un fallo en el freno delantero, sanciones cada una de 127 dólares, lo mismo que saltarse un semáforo en rojo. Y si bien sobre esta última no se especifica nada en los medios que han recogido la noticia, la de los reflectores es de lo más kafkiano que uno ha leído en mucho tiempo.

Y es que estamos hablando de que, cuando fue parado Adasz la semana pasada, era pleno día, bastante claro, y además llevaba el faro intermitente en la parte posterior de su bici, además de reflectores en la horquilla y en los pedales. Pero al no cumplir la Ley -que ha multiplicado hasta por cuatro el montante de las sanciones económicas- le ha valido esa cuantiosa multa… “con una bicicleta que no vale ni siquiera 200 dólares. Es ridículo, pienso que es un abuso de poder”, manifestaba el afectado.

Esperemos que se quede todo en un caso anecdótico, pero sirva para ratificar que la redacción de leyes que no se ajustan a la realidad y el exceso de celo por quienes tienen que aplicarlas no es, por lo que vemos, exclusivo del ámbito español.

viernes, 25 de mayo de 2018

El ciclismo, el deporte perfecto que no necesita cambios


Hace no mucho tiempo -o quizá así, que la perspectiva temporal cambia con los años- participé en una discusión sobre las normas del fútbol y el baloncesto, en la cual los defensores del ‘deporte rey’ defendían y justificaban la perfección del balompié por sus escasas modificaciones reglamentarias en relación con el dinamismo del ‘basket’: “El fútbol es un deporte perfecto, por lo que no necesita cambios”.

Mucho me temo que este argumento es el que prevalece hoy en día entre los aficionados al ciclismo, reacios a los cambios tajantes, pero al mismo tiempo -de forma paradójica- hablando de que el ciclismo necesita recuperar espectacularidad, por lo que ‘exigen’ la reducción de kilometraje y del número de corredores por equipo para lograrlo.
Sobre la primera norma, mucho me temo que quienes hablan de etapas más cortas no entienden la esencia del ciclismo. Y que independientemente de que, por ejemplo, se justifiquen las ‘kermesses’ y que en una carrera por etapas haya lugar también para etapas cortas y vibrantes, las distancias largas, el peso de los kilómetros, son los que marcan las diferencias. Y sin ir más lejos, un Mundial, con 260 km., es muy diferente a cualquier otra carrera mucho más corta.

En cuanto a la reducción de corredores por equipos, habría bastante que hablar, por lo que no entiendo que las declaraciones de Eusebio Unzue -que ya tienen bastantes meses de vigencia comodeclaró en Ciclo21, aunque refrescase ayer en Eurosport- hayan causado tanta oposición. Hay que partir de la premisa de que el ciclismo es un deporte de equipo. Porque si no, que se olviden de estructuras, que les den un dorsal y poco más a cada participante, volvamos al salvajismo de ‘Entreguerras’, y que cada uno se las apañe como pueda, alianzas pactadas y pagadas inclusive. El ciclismo es un deporte de equipo, pese a quien le pese, y lo mismo que fracasó esa absurdez de quitar los pinganillos -la comunicación más efectiva entre el director, de un equipo, no lo olvidemos nunca, y su corredor-, una reducción de efectivos por escuadra debe afrontarse con bastantes matizaciones.

Y es que hay muchos que piensan que el penoso ejemplo de los JJ.OO, con sólo cinco corredores por selección, debería aplicarse a otro tipo de carreras ciclistas. Craso error: una carrera como la olímpica -excepcional, pero justificada por motivos económicos, nunca por razones deportivas- no supone más combatividad o más espectáculo, sino más descontrol, que no es lo mismo ni lo que queremos conseguir. Ya habrá tiempo para analizar si la reducción de corredores por escuadra este año -ocho en las grandes vueltas, siete en otras competiciones- ha tenido incidencia en el espectáculo o en la seguridad. Pero pensar en menos ciclistas aún por escuadra es una absoluta irresponsabilidad, un desprecio sobre la esencia del ciclismo… salvo que haya medidas correctoras.

Imaginemos una formación de sólo siete ciclistas en un Tour de Francia, algo que algunos ya están maquinando, y que dos de ellos se lesionan, enferman o se caen en la primera semana. ¿Es justo que ese equipo de cinco se tenga que enfrentar a formaciones completas? Ojo, que no es lo mismo nueve contra siete, que siete contra cinco. Nuevamente habría que volver a los ‘apaños’, a esas alianzas que han sido tan habituales en nuestro deporte, que vemos como algo normal y no una perversión. Si consideramos -y no hay ningún motivo para pensar lo contrario- que el ciclismo es un deporte de equipo, la posibilidad de cambios es algo que se nos antoja como el siguiente paso lógico, lo mismo que sucede en futbol, baloncesto y cualquier otro deporte colectivo. Solo falta entender que al sentido común de la esencia de la norma se le aplique el mismo sentido común a la hora de regularla.

lunes, 14 de mayo de 2018

Copa de España (y IX): Los flecos del Macario


Aunque ya realicé ayer un análisis en Ciclo21 de lo que ha sido la Copa de España 2018, la vigésima edición del circuito nacional, hay algunos detalles que se quedaron en el tintero, tanto del Gran Premio Macario como del conjunto de la Copa, y sobre los que me gustaría escribir este último post de la serie, de esta competición que me apasiona. Y lo mismo que deseo felicitar a los brillantes ganadores de la misma, el murciano Antonio Soto, el vallisoletano Jesús Arozamena y los navarros de Lizarte, quisiera mostrar también mi reconocimiento a esa labor realizada en estos casi tres meses al Circuito Guadiana, a la Aiztondo Klasika, al Trofeo Guerrita, al memorial Valenciaga, a la Clásica de Torredonjimeno, al Memorial Momparler, a la Santikutz Klasika, a la Classica Tondo y, por supuesto, al Macario.

Centrado en ofrecer una perspectiva global, pasé muy -demasiado- por encima de la notable actuación del Caja Rural-Seguros RGA ayer en la prueba madrileña. Como me anunciaba en la salida, el cordobés Antonio Gómez quiso aprovechar que venía más descansado que todos los que habían corrido Bidasoa y lanzó su ataque en Torre, buscando el dos sin tres. Pero ayer era un día para los sprinters, y los ‘verdes’ lo bordaron sin dejar la más mínima opción a las escapadas para propiciar el doblete Cañellas-Viejo. El primero de ellos está llamando con fuerza a las puertas del profesionalismo… y esperemos que sin tener que renunciar a esos velódromos que le apasionan; el segundo, tras una excelente primera campaña como sub23, está recuperándose poco a poco de ese error de dar el saltar demasiado pronto al profesionalismo el año pasado: espero que sirva de ejemplo a otros ciclistas para que no se precipiten en sus decisiones.

Por cierto, más de una vez he manifestado que el sistema de puntuación de la Copa de España me parece equivocado, al dar puntos a los 50 mejores de cada carrera, y que la puntuación debería ceñirse a los que realmente la están disputando: habría que recuperar el antiguo sistema (puntos sólo a los 25 mejores, con 60 al ganador) o incluso menos. Y si en otras ediciones dicho baremo no habría supuesto ningún cambio, en esta ocasión nos hubiéramos encontrado con una importante sorpresa: y es que tras Soto, con 320 puntos, hubiera quedado Xavi Cañellas, con 290 y no Arozamena, que habría sumado menos, concretamente 269. Y tras ellos un Juanpe López que, sea cual sea el sistema, se quedaba fuera del podio tras acusar en el Macario su fatiga del Bidasoa… y quien sabe si ya conocía esa decisión -justísima y merecidísima- de dar el paso al Polartec-Kometa continental. Una vez más (y van….) pienso que éste cambio se impone, lo mismo que se aceptó mi sugerencia de eliminar las metas volantes y la montaña, dos clasificaciones incongruentes en una serie de pruebas de un día… y que nadie ha echado de menos.

Por lo demás la final de la Copa de España tuvo dos importantes ausencias y una agradable presencia. Por un lado, la de José Luis López Cerrón, el presidente de la RFEC, que no pudo acercarse a Alcalá de Henares por sus compromisos como miembro del Comité Directivo de la UCI, en este caso por su asistencia a la Copa del Mundo de BMX… sin que desgraciadamente acudiera a la ceremonia protocolaria ningún otro miembro de la Directiva de la RFEC para mostrar su apoyo a esta competición que, no lo olvidemos, es la segunda en importancia tras los Campeonatos de España, y sobre la que muchos piensan que falta un apoyo más decidido del máximo organismo ciclista.

Por otro, la de Manolo Moreno, el presidente de AEOPCES y ‘alma mater’ de la Copa de España, por un problema personal que le tiene demasiado ocupado, y que esperamos se resuelva satisfactoriamente. Y finalmente, la presencia de Juan José Gozalo, responsable de la empresa Ikolan Lanaldi, el patrocinador del maillot de la Copa de España -gracias a los desvelos precisamente de Moreno-, y que disfrutó en el podio imponiendo los distintivos a los nuevos campeones.

domingo, 6 de mayo de 2018

Copa de España (VIII): Nos acercamos al desenlace con estos protagonistas


Sin llegar a los 91 puntos con los que Antonio Angulo se presentó en Alcalá de Henares hace dos años, pero con una renta más amplia que los 29 que le permitieron a Gonzalo Serrano desbancar a Sergio Samitier el año pasado en el Gran Premio Macario, la Copa de España 2018 está bastante encauzada a favor de Antonio Jesús Soto (Lizarte), merced a los 46 puntos sobre Jesús Arozamena (Aldro Team), y los 103 de Juanpe López (Polartec-Kometa). Ningún otro corredor más puede ganar la presente edición… ¿pero cuales son las opciones reales de estos dos aspirantes de desbancar al líder?

Haciendo un rápido cálculo podríamos verlo: si ganase Arozamena, Soto perdería el triunfo final solamente si no entra en el ‘top ten’, lo cual no es descabellado, sobre el papel; en la práctica, en un recorrido como el de la clásica madrileña y con el apoyo de un equipo como el Lizarte, la virtualidad se torna en mucho más realista. Por cierto, si se impusiera López, el líder lo seguiría siendo ¡terminando simplemente entre los 36 mejores!


Tampoco parece que vaya haber sorpresas en la categoría sub23, en la que el vallisoletano del equipo de Manolo Saíz cuenta con 57 puntos sobre Juanpe, 81 sobre Xavi Cañellas (Caja Rural-Seguros RGA) y 104 sobre Savva Novikov (Lokosphinx), los únicos con opciones matemáticas de desbancarle. El balear podría sumar bastantes puntos -y ganar incluso un lugar en el podio final- si impone su punta de velocidad en la Plaza de Cervantes, pero ¿puede optar a algo más? El análisis teórico-práctivo que hemos aplicado en el párrafo anterior es perfectamente extrapolable.

Y por equipos, Lizarte también daba un paso de gigante este domingo en la III Clásica Xavi Tondo -rematando un fin de semana de ensueño con esas dos dobles victorias, en Valls y en Azpeitia-. Los de Juanjo Oroz deben hacer valer los 23 puntos de renta que llevan sobre el Caja Rural-Seguros RGA, es decir, terminar entre los seis primeros equipos en el Macario. Pero entre los verdes y los morados de Aldro Team sólo hay 13 puntos, por lo que podrían intercambiar sus puestos en un podio al que también aspira -aunque con opciones más matemáticas que reales- el Polartec-Kometa.

Por lo demás, volviendo con la Clásica Tondo, la penúltima cita de la Copa de España, decir que se vivió una carrera bonita, pero sin tener el protagonismo de ‘segundos espadas’ como sucedió el año pasado, y con un control del Lizarte que en esta ocasión no tuvo solamente la recompensa de reforzar el liderato.

martes, 1 de mayo de 2018

Copa de España (VII): Hoy hablamos de información


Aunque cada carrera ciclista es un mundo, y desde luego se pueden sacar muchísimas conclusiones buceando en los detalles, en gestos que pueden parecer nimios en comparación con el desenlace final, la ‘decana’ de las clásicas españolas, la LXXXV Santikutz Klasika, nos ofrece un balance que se puede resumir en pocas líneas y que no difiere en mucho de lo dicho en anteriores análisis de esta Copa de España.

1. Caja Rural-Seguros RGA está siendo el equipo que mejor resultado está sacando de las últimas pruebas. Sin presiones por la general, y leyendo muy bien las carreras, ha conseguido los tres últimos triunfos y dos de ellos con un Antonio Gómez que se está mostrando como un ‘valiente’ en cuanto la orografía de la carrera se lo permite.

2. Lizarte se muestra totalmente centrado en defender las posibilidades de un Antonio Soto al que le vale ser un pelín más rápido que su gran rival en meta para ir consolidándose en el liderato, aunque ello le lleve a renunciar a triunfos parciales que seguro que llegarían con varios de los integrantes de su completo plantel. Salvo descalabro táctico o inoportuna avería, el murciano debe suceder a Gonzalo Serrano

3. Aldro Team sigue porfiando por esa victoria que se le resiste y viendo cómo, sin tener un mal resultado en Legazpi, la Copa de España se le escapa. Me refiero a la general absoluta, por esa mayor rapidez de Soto sobre Jesús Arozamena, y porque Cristian Mota hoy se ha victo afectado por la mala suerte, con lo que los cántabros pierden esa segunda baza que les habría permitido atacar al liderato desde dos flancos. Por el contrario, cada vez tienen más firme el maillot rojo sub23 en las espaldas del vallisoletano.

4. Polartec ha situado, a la chita callando, a Juanpe López en el podio virtual de la Copa de España, aunque demasiado lejos del liderato. No obstante, el sevillano es más corredor de triunfos parciales y seguro que le veremos de nuevo en protagonista en las dos pruebas que restan.

Por ello, hoy prefiero hablar de la notable labor de comunicación que están llevando a cabo los organizadores. Desde Guadiana hasta hoy -eso sí, con contadas excepciones y muchas veces justificable por la orografía que anulaba la cobertura telefónica y con ello el correcto envío de mensajes- Twitter ha sido la herramienta perfecta para seguir las distintas pruebas. Incluso hoy se ha producido el curioso caso del bloqueo temporal de la cuenta de la Santikutz Klasika “por una actividad inusual”, es decir, por ofrecernos información puntual, frecuente y detallada. Y sin necesidad de dibujitos, jeroglíficos, falsos superlativos y todas esas tonterías que se han puesto de moda y que no aportan nada, informativamente hablando: texto, fotos, vídeos y enlaces. Y punto.

Si a ello le unimos la excelente labor de entusiastas centrados en el campo amateur, como El Pelotón o Ciclismo Aficionado, del apoyo que prestan a la Copa de España los portales de ciclismo, y de los notables equipos de prensa que tienen conjuntos como los cuatro ya mencionados pero también otros como Baqué, Kuota-Paulino o  Escribano Sports Team -y que en algunos casos ponen en ridículo a equipos incluso del pelotón profesional-, podemos felicitarnos por el éxito comunicativo de esta Copa de España… aunque no le vendría mal un empujoncito más para consolidar ese bien ganado prestigio de veinte años.

domingo, 22 de abril de 2018

Copa de España (VI): se va reduciendo el número de candidatos


360 puntos podría sumar un corredor que ganase las tres pruebas que restan, por lo que aún tendríamos hasta 28 ciclistas capaces de adjudicarse matemáticamente la Copa de España élite y sub23 2018. Sin embargo, poco a poco el número de candidatos se está reduciendo paulatinamente, y hoy tras la disputa del Memorial Momparler podemos ver que, en cierta medida, Lizarte y Aldro Team parecen ser los principales contendientes.

Es una pena que el Momparler haya tenido que prescindir de su fórmula inicial del adoquinado por cuestiones de seguridad. Pero desde luego el nuevo recorrido que ha habilitado el seleccionador nacional no le va a la zaga. Si a ello le añadimos la tópico -siempre cierto- de que ‘son los corredores los que hacen duras las carreras’, entenderemos plenamente el resultado de hoy, de una bonita y durísima carrera.

Más sorpresa me ha producido la victoria de David González, un ciclista al que no tenía muy controlado, pese a haber sido segundo el año pasado en Vuelta a Galicia. Como me decía un seguidor la semana pasada, parece confirmado que Caja Rural-Seguros RGA, ya sin opciones en la general, ha apostado por las victorias parciales, De esta forma el abulense releva a su compañero Antonio Gómez, ganador la semana pasada en Torredonjimeno.

Por otro lado, debo destacar la valentía de tres ciclistas que, buscando la victoria, se la jugaron de lejos: el ruso Sava Navikov, el alicantino Eusebio Pascual y el sevillano Juanpe López. Los dos primeros, sin embargo, lo pagaron en la parte final y quizá hayan perdido sus opciones en la general, aunque seguro que les volveremos a ver como protagonistas; el de Polartec aún está ahí y, lo que es mejor para las opciones de la Fundación Contador, respaldado por un José Antonio García que podría ser ese ‘tapado’ que muchas veces es necesario en el juego de equipo.

Y esa debe ser también la baza de un Aldro Team, el tener a dos hombres y excelentemente colocados, como segundo y al tercero de la general: Jesús Arozamena y Cristian Mota al acecho de un Antonio Soto (Lizarte) que, aunque sea por poco, les supera en velocidad en las llegadas.

Veremos lo que puede suceder en las tres carreras que quedan, de muy distintas carácterísticas, aunque serán los corredores los que las hagan más o menos duras: la Santikutz Klasika del 1 de mayo es la más dura de todas, y además viene precedida -para bien o para mal- de la neonata Bizkaia 3E; la Classica Tondo es una prueba que engaña y que podría meter a algún ‘secundario’ más en la pomada; y del Macario, ¿qué vamos a decir después de lo que sucedió el año pasado?

domingo, 15 de abril de 2018

Copa de España (V): Antonio Gómez, profeta en su tierra


La Copa de España élite y sub23 vivió su quinto asalto esta mañana en Torredonjimeno, una carrera que, como siempre, no decepcionó, con ese recorrido que engaña: la prueba es que detrás del escapado Antonio Gómez (Caja Rural-Seguros RGA) llegaba un pelotón bastante reducido, con una decena escasa de integrantes. Entre ellos la mayor parte de los que poco a poco se están erigiendo como máximos candidatos a luchar por el maillot rojo de Ikolan-Lanaldi, aunque ni Gerard Armillas (Compak), 21º, ni Roger Adriá (Lizarte), 45º, pudieron aguantar con los mejores.

Rivalidades provinciales aparte, Torredonjimeno conoció un vencedor andaluz, a ese cordobés, antiguo triatleta, que fue una de las revelaciones de la pasada campaña en el modesto Cartucho-Magro, hasta tal punto de correr los Europeos con la selección nacional y estar como ‘stagiaire’ a final de año, aunque fuese con ese proyecto inviable del Kuwait-Cartucho.

“Es la victoria más importante para mí hasta ahora, por ser en la Copa de España y en mi tierra. He tenido un inicio de temporada complicado, pero esta victoria me da muchísima confianza para lo que venga", declaraba en la web de su equipo Gómez, que supo aprovechar la perfecta dualidad que presentaban hoy los ‘verdes’: un corredor combativo como él para intentarlo más o menos de lejos y un velocista de garantías como Xavi Cañellas, aunque en las calles de Torredonjimeno fuese superado por un Sergio Vega (Super Froiz) que había saltado en el los últimos metros, y que no tardará en mojar.

Aunque me gustaría consultar una general fiable de la Copa de España para ver las posiciones -y que a estas horas no existe-, a vuelapluma podemos ver que Lizarte consolida sus lideratos individual -con Antonio Soto- como por equipos, aunque habiendo sacrificado hoy a Adriá; que Aldro Team se ratifica con su dupla Arozamena-Mota, con el gallego de nuevo al más alto nivel tras su mal día -no contabilizado lógicamente- en Eibar; que el Polartec va dar mucha más guerra con Juanpe López que lo que muestra una triste clasificación -para ellos- hoy, y que el joven ruso Savva Novikov aún tiene mucho que decir: de hecho ahora mismo es tercero.

Descartada definitivamente la originalidad del pavés, el Ridley-Memorial Momparler apuesta por intensificar la montaña, ya que al recorrido del último año -con los altos de Calderón, Campello y Cumbres de Valencia- le ha sumado otro segunda, Santa Anna, a menos de veinte de meta. Veremos que nos depara el próximo domingo.

viernes, 13 de abril de 2018

¿Sabe alguien quién ha ganado el Trofeo Federación?


Con la disputa el domingo pasado del Memorial Ángel Lozano, en Valladolid, se daba por finiquitada la decimoctava edición del Trofeo Federación, la competición que nacía en 2001 destinada a las selecciones autonómicas, pero que ha perdido todo su sentido en los últimos años hasta tal punto que no tiene sentido que siga existiendo. Por cierto, ¿alguien sabe quién ha ganado este último Trofeo Federación?

El germen de la competición fue la Gipuzkoa Klasika, una prueba creada en 1995 y organizada por la Federación Gipuzkoana, que siempre ha rotado el lugar de celebración entre las distintas localidades de la provincia, en una carrera destinada a selecciones regionales, completándose la participación con equipos de la zona.

Este fue el esquema que adoptó Josep d. Bochaca, que, en la época en la que estuvo al frente de la Comisión Técnica de la RFEC, realizó un trabajo tan valioso como poco reconocido de estructurar el calendario nacional en sus distintas categorías. En este caso, se trataba de crear una competición -que nació en 2001- para selecciones autonómicas juniors, con el aliciente, que se mantuvo hasta 2012, de que las cinco mejores clasificadas tuvieran una participación extra en los Campeonatos de España de carretera, pasar de ocho a diez ciclistas. Un segundo ‘premio’, acudir con los gastos pagados por la RFEC a una prueba en el extranjero, en este caso para la selección ganadora, tuvo una vida bastante más efímera por razones económicas: solamente en las tres primeras ediciones. Además, se pretendía que no fuese gravoso para las Federaciones Autonómicas, estableciéndose unas ‘dietas’ por participación a cargo del organizador.

Tres puntuables el primer año y cuatro el segundo, dieron paso a un Trofeo Federación estabilizado en dos pruebas en los siguientes años de su existencia -quizá por el coste económico que suponía para los organizadores tener que asumir esas invitaciones- hasta que en 2009 se dejó de organizar el Trofeo Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, en Alovera (Guadalajara), quedando en solamente una durante un lustro, la Gipuzkoa Klasika.

En 2014 se incorporaba el Memorial Ángel Lozano, manteniéndose esa ‘dupla’ hasta el año pasado, aunque en 2016 se añadió una tercera prueba totalmente acorde con el espíritu del Trofeo Federación, una contrarreloj por equipos, como broche de oro del circuito. Fue un espejismo: en 2017 volvieron a ser las dos citas de años anteriores y en este 2018 la Gipuzkoa Klasika ha dejado de pertenecer, buscando su futuro como prueba del calendario vasco, aunque seguro que contará con una participación muy similar en cuanto a la categoría de los ciclistas.

Y es que, aparte de la pérdida de aliciente para las Federaciones, la inclusión de equipos juveniles -primero de forma optativa y luego obligatoria para las mejores escuadras nacionales- ha generado algunos problemas de ‘competencias’ en lo que se refiere a la cesión de corredores a las selecciones, aparte de perderse totalmente la esencia de la competición.

De hecho, tanto selecciones como equipos salen a lo que se sale en cualquier carrera: ganar la prueba individualmente. Los demás premios son secundarios o vienen por añadidura. Aun así, mal que bien se había podido seguir vendiendo el ‘producto’, aunque fuese solo informativamente hablando, pero ahora, con una sola prueba, el futuro no es que sea poco halagüeño, es que no tiene ningún sentido.

Por cierto, volviendo a la pregunta planteada: en Valladolid -que volvió a ser una carrera de lujo en todos los aspectos, deportivos y organizativos, algo que jamás se ha puesto en duda-, ganó Asturias, y por lo tanto en la general final del Trofeo Federación 2018, aunque en los medios, incluso en la misma nota de prensa oficial, se reseñase solamente el triunfo de Ibai Ruiz de Arcaute y no apareciese ni una simple mención a la selección vencedora, a la verdadera triunfadora del Trofeo Federación, que debería aplicarse esa máxima de 'renovarse o morir'.

Fotos: Gipuzkoa Klasika, ediciones 2008 y 2017.


martes, 10 de abril de 2018

La eterna polémica de las invitaciones a las ‘grandes’

Con el anuncio de las invitaciones de La Vuelta por parte de Unipublic se ha oficializado ese secreto a voces, incluso antes aún de que lo desvelase ‘L’Equipe’ a mediados de enero: la presencia de tres equipos españoles, es decir, dando una oportunidad a los nuevos Euskadi-Murias y Burgos-BH, junto al ya tradicional Caja Rural-Seguros RGA, y al Cofidis, éste por razones sobradamente conocidas que no vienen al caso explicar.

La ronda nacional sigue, de este modo, la línea del Tour de Francia y el Giro de Italia, de invitar a tres equipos de sus respectivos países, aunque en ambos casos se han quedado fuera otros conjuntos galos y transalpinos, creando el ya tradicional debate sobre los méritos deportivos de unos y otros. Por no hablar de aquellos radicados en otros países que argumentan razones deportivas, sea por actuaciones pasadas, sea por puestos en esa entelequia llamada Europe ProTour.

De momento, en España todos contentos pero ojo: ¿que pasaría si en 2019 tenemos la suerte de tener más equipos profesionales, una posibilidad nada desdeñable, con lo que alguno podría quedarse fuera? Ahí lo dejo, de momento.

En cualquier caso, una nueva oportunidad para que resurja la eterna pregunta: ¿Tiene el organizador la obligación de invitar a los mejores equipos o simplemente a los que desee? Si tenemos en cuenta la filosofía del World Tour -la que se quiso implantar, no a la que hemos llegado ahora- está clara la respuesta: es una potestad del organizador, sin que sea necesario dar cualquier tipo de justificación. Es más, cuantas más explicaciones dé, más polémica se levantará.

Y es que el WT pretendía tener “los mejores equipos en las mejores carreras”, aunque fuera un ‘totum revolutum’ de pruebas muy diversas, un Mundial de Fórmula 1, de rallyes y de raids en un solo evento, como ya lo definí hace años. Lo que no se preveía es que entrasen en el circuito mundial pruebas más consideradas por su ‘valor’ geográfico y que se quedasen fuera otras carreras de indudable valor por no europeizar en exceso el calendario, que ya ded por sí es excesivo e irracional. Ni mucho menos que, en algunos casos, la diferencia de nivel entre equipos continentales y ‘protours’ no fuese tan clara, sobre todo en determinados momentos del calendario. Y no sólo me refiero sólo a las grandes vueltas, sino que las clásicas o simplemente esas pruebas ‘extra europeas’ a las que antes me refería, que pueden estar más interesadas en contar con equipos con otros perfiles que los WT que acuden casi por obligación.

La solución de aumentar el número de invitados y eximir a los ‘protour’ de estar en determinadas pruebas es una solución que puede parecer justa… salvo que se acabaría con la esencia del WT, aunque hoy en día tampoco nadie se plantearía la opción contraria, una liga cerrada, sin invitaciones.

Por ello llegamos a una triste conclusión: ‘virgencita, que me quede como estoy’, es decir, ‘mejor no menearlo’, salvo que se hiciera un borrón y cuenta nueva, aunque ello conllevase echarle una buena dosis de imaginación, algo que siempre suele estar mal visto en nuestro deporte.

PD: Y que nadie piense que la reducción de corredores por equipo pueda suponer más conjuntos en carrera, ya que la razón argumentada era por seguridad, con un límite máximo de 176 ciclistas en vez de 200 en el pelotón de las ‘grandes’.

domingo, 8 de abril de 2018

Copa de España (IV): Valenciaga, cuando no se puede hacer ningún reproche

Poco análisis puedo realizar del Memorial Valenciaga, la cuarta prueba de la Copa de España que hoy (no) se ha celebrado en Eibar. Pero sí puedo hablar de la amarga sensación que me invadía cuando se decidió su suspensión. Una pena que una carrera que se prepara con tanto mimo y tanto esfuerzo como el Valenciaga se vea suspendida por culpa de la mala fortuna, de un accidente con una motorista que estaba haciendo su trabajo y que la simple fatalidad originase que fuera arrollada por un ciclista que en ese momento tendría la vista en otro sitio, y posteriormente por las primeras unidades de un pelotón en una caída muy aparatosa, y que tenía muy mala pinta como pudimos ver los que seguíamos la carrera. 

Conclusión, trabajo para los médicos y las ambulancias que tuvieron que evacuar a la motorista -a estas horas hospitalizada en Cruces, con un fuerte golpe en el tórax, pero fuera de peligro- y a varios ciclistas, el más grave con fractura de clavícula. Pero claro, la carrera se veía abocada a la detención y, tras demorarse en exceso el regreso de las ambulancias, a esa amarga suspensión, injusta para con ese fenomenal trabajo del Club Ciclista Eibarres, que en solo dos ediciones que he compartido con ellos me tiene totalmente enamorado. 

Sinceramente no se puede hacer ningún reproche a la organización. Ni siquiera un “y si...”. Y nadie lo hizo. Fue un simple lance de carrera con unos efectos excesivos pero que cabían dentro de lo previsible. Lo mejor, que las consecuencias médicas fueron mínimas comparadas con lo que pudo haber pasado. Y una conclusión, no se si oportuna, pero cierta: cada vez hay más obstáculos -isletas, dormilones, chicanes...- en las carreteras. ¿Necesarios? Sinceramente lo dudo.

Hasta ese momento poco que contar, salvo el fuerte ritmo en los primeros compases de la prueba que seguro habría influido en el tercio final, y ver a muchos ciclistas ateridos de frío en esa neutralización, pero más por causa de una deficiente protección contra la lluvia -en este aspecto me llevé una desagradable sorpresa por la poca pericia de bastantes corredores- que por las condiciones climatológicas en sí. Por no haber, ni siquiera se consideró necesario realizar una pseudo ceremonia protocolaria -otro acierto del Eibarrés-, aunque sí hubo control antidopaje, como estaba programado: también fue de agradecer.
 
Y ponerse a elucubrar sobre las opciones hoy de Adria, de Juanpe o de Vega, de que a Soto no se le veía muy fino o de cualquier historia similar, es innecesario. Y absurdo. Lo único cierto es que el gran beneficiado -solamente uno- hoy ha sido el gallego Cristian Mota (Aldro), que de verse con un importante lastre por su abandono de hoy pasaba a recuperar la misma, y positiva, situación que tenía antes del Valenciaga. Para sacar conclusiones tendremos que esperar al próximo domingo en Torredonjimeno.

sábado, 7 de abril de 2018

Memorial Valenciaga: treinta años largos de sueños antes de verlos cumplidos en 2017


1984. Un joven aprendiz de periodista, que juntaba sus primeras letras en el periódico Sierra de Madrid, con especial predilección por contar historias de ciclismo, oye hablar por primera vez del Valenciaga al enterarse que un chaval de la zona, Jesús Alonso, de Cercedilla, ganaba la prestigiosa carrera eibarresa. "Es la mejor carrera del campo aficionado", escuché por primera vez, y "el que gana pasa a profesionales", lo que sucedió con el corredor de Cajamadrid que al año siguiente se convertía en integrante del plantel del Zor.

1997. Presente por primera vez en unos Mundiales de carretera, en San Sebastián, recabo informaciones sobre Oscar Freire, tras haber logrado la medalla de plata en la prueba sub23. "¡Pero si ha ganado el Valenciaga!", frase lo suficientemente significativa para hacerme una idea bastante clara sobre el potencial del cántabro... y volverme a despertar el mayor interés por la prueba...

1999-2016.  ... que no pude seguir en ninguno de los años en que forma parte de la Copa de España. Cuando no me coincidía con otra competición, el descanso después de otros días de trabajo era una pobre justificación para mi pereza en acudir a Eibar. Pensaba en que me iba a pasar como a varios buenos amigos -y excelentes periodistas- como Josu Garai, Carlos González o Jesús Gómez Peña que precisamente por razones profesionales parecidas jamás han podido vivir la magia del Valenciaga.

Todos esas ediciones se plasmaron en crónicas gracias a las llamadas a los hombres del Eibarrés -con un especial cariño hacia Ramón Arizaga-, o a colegas que tuvieron la suerte de vivir la prueba en directo. De compartir recuerdos como el del triunfo de Mikel Nieve en 2007, de Joseba Iturria (Gara), "con la victoria de Mikel Nieve, el trampolín que necesitaba. Era un ciclista regular, pero que ese día demostró su calidad para la escalada, al subir Ixua en compañía de Joaquín Novoa y aprovechó la debilidad de su compañero de fuga en las bajadas para dejarlo en la de San Miguel y aventajarlo en 24 segundos en la meta de Eibar. Esa victoria no solo llamó la atención de Miguel Madariaga para ficharlo. También le hizo creer en sus posibilidades".

Aunque son más colegas los que recuerdan la edición de 2011, como nos cuenta Unai Iraragorri, ahora director de Zikloland y jefe de prensa de Euskadi Murias. "Tuve la suerte de ver desde el coche neutro, la mejor butaca para una retransmisión on-line, la exhibición de Evgeny Shalunov, un ruso de 19 años que culminó 120 kilómetros en fuga, los últimos 34 en solitario. Recuerdo que fue un día de lluvia y niebla, en la que la figura de este niño rubio, de la escuela rusa del Lokomotiv, fue la de un titán en Elgeta, Areitio, Ixua y San Miguel. Aquel 4 de abril entendí la magia que la envuelve y disfruté como pocas veces".

En cuanto al fotógrafo Oscar Matxin, me habla en especial de la "edición del 2010, la que ganó Víctor Cabedo, ya que siempre tuve muy buena relación con el equipo Seguros Bilbao, y también con Víctor y su familia, por lo que esa victoria fue muy especial para mí; fue un placer poder vivirla y fotografiarla de primera mano. Su muerte en septiembre del 2012 fue un palo muy duro para todos. Sin embargo, poder ver a su hermano Óscar llegar al mundo del ciclismo de competición, también dentro de la estructura del Seguros Bilbao, y verle evolucionar edición a edición hasta llegar a luchar hasta el último metro por la victoria en el 2017 supuso una inmensa alegría. Lo 'mejor' de todo es que ya no podrá ganarlo... porque este año ya le estamos viendo de profesional en el Burgos, además con su hermano mayor, José, a los mandos del equipo".

2017. Esa edición que cuenta Oscar, sin embargo, ya la pude vivir en primera persona... sin saber que sería el último año en que prestaría mis servicios en la RFEC.  Aprovechando que la tarde anterior tenía prueba de pista en Anoeta, reservo una habitación en Elgoibar -Eibar estaba copado- y me despierto con la ilusión que tienen los niños el día de Reyes para desplazarme, ese 9 de abril, hasta la salida en la Platza Untzaga, con el mismo sentimiento que tuve un par de años antes al 'pisar' mi primer tramo de pavés en la París-Roubaix.

Allí encuentro y procuro saludar a todo el mundillo ciclista, casi sin excepciones. Como un recién jubilado Benito Urraburu, que esta vez acude como simple espectador. "Yo la llamo 'la carrera'. Basta mirar, en general, su palmarés y sus puestos de honor para ver lo mejor del ciclismo español durante los últimos veinte años, aunque algunos ciclistas no llegaron a donde prometían. Pero lo más importante es que es que es una competición profesional metida en el campo aficionado, por su nivel organizativo y deportivo, que se mantiene desde que yo la conozco en sus inicios. En Eibar hay tradición y una gran cultura organizativa".

Micrófono en mano, presentando la prueba, se halla la polifacética y entusiasta Arritxu Iribar. "No tengo duda, para mí la mejor clásica de la categoría de aficionados, por recorrido, participación, organización… el mejor escaparate para el ciclismo aficionado: se enseñan los mejores productos y lo saben los equipos profesionales. Haciendo memoria tengo mil recuerdos pero no se pueden recoger todos -aunque recuerda también la exhiubición de Shalunov-. No tengo duda: hay que ser ciclista, con mayúsculas, para destacar en el  Valenciaga, para mí una carrera de profesionales para aficionados".

Poco a poco van apareciendo en el podio los primeros equipos para la presentación, mientras que la organización va atando los últimos cabos, con una meticulosidad exquisita. Ya hubo tiempo para divertirse en la cena de la víspera; ahora es el turno del ciclismo. "Lo que me gustaría destacar es que da la impresión de que están organizando una prueba del World Tour -me dice Ainara Hernando, que pese a su juventud ya tiene una década de recuerdos-, son una gente estupenda con las que he tenido la suerte de compartir otras muchas pruebas de aficionados, Gorla, Aitzondo... Larrea trae el vino, Arritxu el pan y Enekoitz las anchoas rasuradas la noche anterior por él mismo y el chorizo de casa. Los demás basta con que llevemos ganas de comer, y en cada paso de la carrera, el 'amaiketako' no puede faltar".

Pero sin duda el 'forastero' que mejor conoce el Valenciaga está en un corro un poco más adelante. Es David González, el responsable del pelotón aficionado en Ciclismo a Fondo, hablando entre otros con el ya hace muchos años retirado Esteban Fernández, el director del mítico Cajamadrid -precisamente el hombre que dirigía en 1984 a Jesús Alonso- que tampoco se pierde nunca 'la carrera'. "Llevo acudiendo de forma ininterrumpida desde hace veintisiete años, a una carrera que se ha mantenido por el compromiso de todo una ciudad -me cuenta David-, que ha entendido que el Valenciaga es una oportunidad de dar a conocerse en toda España, con su Ayuntamiento a la cabeza, con un nutrido grupo de colaboradores grandes y pequeños. Y por su puesto, con un equipo entregado, fiel, infatigable al paso del tiempo y que ha logrado lo que muy pocos organizadores consiguen: encontrar relevo. Cada miembro sabe lo que tiene que hacer y se especializa en una tarea,  que, por pequeña que sea, cuida con mimo, con detalle, recibiendo la sabiduría de la persona que la ha desempeñado con anterioridad y conociendo las vicisitudes  que entraña la organización de una prueba ciclista. Ante todo son  conscientes de que el secreto del éxito es la suma de todos los pequeños detalles.  Y lo más importante es que nadie quiere ser más que nadie. Han dado prioridad al buen hacer de la carrera dejando de lado los intereses personales y el protagonismo". 

Una impresión que corroboro en el momento de meterme en el coche. Tengo la suerte de poder seguir mi primer Valenciaga en otra de las localidades de privilegio, en el coche del juez adjunto que va por delante de carrera. Muchas iniciativas, ataques y contraataques, en unas carreteras que reciben una fina lluvia -nada que ver con aquellas épicas ediciones que ganaron 'Chechu' Rubiera o Unai Osa en los noventa bajo un impresionante aguacero, como me recuerda Rafa Gómez, otro de los históricos en las carreteras guipuzcoanas-, antes de que en San Miguel se quede seleccionado el grupo de doce ciclistas que se juegan la prueba, y de que Álvaro Cuadros remate el gran trabajo de su equipo, con un ataque a falta de cinco kilómetros que le permite entrar con cuatro segundos sobre ciclistas como Sergio Samitier, Manuel Sola, Edu Llacer y Fernando Barceló.

Sin perder detalle de la carrera, no puedo dejar de mirar el gentío que se agolpa a lo largo de todo el recorrido, un público entusiasta y entendido que reconoce por igual el esfuerzo de los chavales, sin reparar en que sean estrellas, y por supuesto en la cuesta de meta en Toribio Etxebarria, recordando las palabras de Ainara unas horas antes sobre su primera edición. "Era una calle estrecha, cerradísima, donde había estado la fábrica de armería de Eibar, llena de gente, donde se oía muchísimo los gritos de ánimo de la gente; nada de espacios abiertos, plazas o similar, que suele ser lo típico en una meta ciclista". En todo caso, un final impresionante, para una carrera impresionante, tras treinta años de espera. Y por cierto, ese último ganador también ha promocionado al pelotón profesional, como manda la tradición.



jueves, 5 de abril de 2018

Gustaaf Deloor, de la Vuelta a la Luna y a nuestras casas


En una época en la que el futuro del periodismo no es demasiado halagüeño, aunque todo el mundo coincide en las enormes posibilidades del ‘data journalism’, en extraer historias a base del análisis masivo de datos -otra cosa es la calidad de las historias generadas-, quiero referirme a unos profesionales muy distintos en las fuentes en las que se sumergen, aunque no tan lejanos en la finalidad que pretenden: escribir historias.

Son también verdaderos ‘data miners’, pero en este caso no se zambullen en bases de datos generadas por ordenador, sino en hemerotecas, en los recuerdos impresos -y a veces olvidados- de muchos años de Historia, de historias, buscando una frase o incluso una referencia para continuar su trabajo en otra publicación, quien sabe si en otra ciudad. Labor minuciosa pero que termina dando frutos, algunos tan excelentes como ‘Gustaaf Deloor, de la Vuelta a la Luna’, la última publicación de ‘Libros de ruta’ recogiendo ese excelente trabajo sordo de un excelente profesional del periodismo y de la información sobre ciclismo como es Juanfran De la Cruz, injustamente minusvalorado y postergado, pero cuyo ostracismo forzado permitió dar a luz esta pequeña joya, que tanta falta hacía al cada vez menos depauperado y más completo panorama bibliográfico del ciclismo español.

En las primeras páginas del libro -que con 157 se lee muy rápidamente aunque mis ojos ya comienzan a preferir un tipo de letra de mayor cuerpo- el autor dice claramente que no es una biografía. En efecto, no pretende serlo, aunque haya rescatado tantos datos -convertidos en historia, claro- como para que no haya ninguna laguna importante sobre su vida. Ante todo, es un homenaje al primer ganador -y encima biganador- de la Vuelta a España, del que nunca supimos gran cosa, y que nunca tuvo ese reconocimiento que se dio en vida a los primeros ganadores del Tour de Francia y del Giro de Italia. Y Juanfran De la Cruz crea y se recrea en la persona y en el personaje, aunque también demanda un reconocimiento público mayor del que él mismo le da. ¿En la Vuelta neerlandesa de 2020?

Tampoco estamos ante una simple historia de un ciclista. La recuperación de su memoria hace ya algunos años -ajena a esta iniciativa- también tiene una importante parte en este libro, así como su vida después de su retirada -forzada por la Segunda Guerra Mundial- en Estados Unidos, reconvertido en mecánico de coches… y de cohetes, lo que da pie al, a priori, enigmático título de la publicación.

El libro gana muchísimo con la gran cantidad de fotografías recopiladas sobre la vida de Deloor, pero tiene sobre todo un epílogo genial por parte de Eneko Garate, editor de ‘Libros de Ruta’, cuando entregó un ejemplar a la hija y a la viuda del primer ganador de la Vuelta a España. Un libro que reúne ese doble acierto, el de escribirlo y el de publicarlo. Y que me siento dichoso de haberlo leído en apenas tres días.

viernes, 30 de marzo de 2018

Absoluta disparidad entre récords de España y plusmarcas nacionales

Uno de los momentos más emocionantes del reciente Campeonato del Mundo de pista Apeldoorn 2018 fue cuando la norteamericana Chloe Dygert batió el récord del mundo de los 3.000 metros, y por partida doble. Primero, por la mañana en la clasificatoria, cuando marcaba 3:20.072 y aventajaba en más de nueve segundos a la siguiente clasificada; posteriormente por la tarde cuando, como era de esperar doblaba a su rival y seguía para el récord, que superaba agónicamente y con bastante incertidumbre por apenas una centésima (3:20.060).
Fue el único récord del mundo que se batió en dicho evento, aunque no es extraño que las mejores marcas universales caigan en las grandes citas mundiales y olímpicas, sobre todo en pruebas de fondo. Distinto es el caso de las ‘cortas’ ya que François Pervis establecía en la altitud de Aguscalientes (México) en diciembre de 2013 dos registros que tardarán tiempo en ser batidas: 9.347 en los 200 metros y 56.303 en el kilómetro.

¿Y récords de España? Hay que remontarse a los Juegos Olímpicos de 2012 para encontrar la última plusmarca batida, concretamente por Sebastián Mora, David Muntaner, Eloy Teruel y Albert Torres en la persecución por equipos (3:59.520), con algunos registros en la tabla que tienen ¡más de veinte años!
Es cierto que hoy en día, visto el nivel de nuestros fondistas, es prácticamente imposible batir los récords tanto de la cuarteta como de Sergi Escobar en los 4.000 metros, una marca que ya tiene catorce años. Lo paradójico es que muchos de los tiempos del cuadro oficial han sido batidos en los últimos años, tanto de fondo como de velocidad, pero no homologados. ¿Por qué?
Para que una marca sea considerada como récord debe tener unos requisitos, como la certificación oficial de los resultados… y la obligatoriedad de haber pasado el control antidopaje. Y claro, cuando se bate un récord del mundo ganando un título, el control ‘corre a cargo’ de la UCI, pero si hablamos de una plusmarca nacional conseguida sin estar en esos puestos de honor… el coste del control corre a cargo del interesado, bien de la Federación bien del propio ciclista. Y estamos hablando de una prueba analítica que, según los países, cuesta entre 300 y 1.000 euros.
“La idea que teníamos era cambiar el reglamento de forma que no fuera obligatorio pasar dicho control en pruebas de Copa del Mundo o Mundiales, donde se supone que ya hay un mecanismo de control a los seleccionados”, nos dice Pablo Santos, responsable de la Comisión Técnica de la RFEC, pero de momento la norma sigue estableciendo esa obligatoriedad del control, que ha echado para atrás numerosas marcas. De hecho, en las tres pruebas ‘cortas’ masculinas y en todas las femeninas, las mejores marcas registradas son muy inferiores a los récords vigentes y en algunos casos, con amplísimas diferencias, como los cinco segundos que tiene Leire Olaberria en los 3.000 metros, el segundo de Tania Calvo en los 500 o el medio en los 200 de la alavesa.
En el caso de los hombres, más curioso es el caso de Juan Peralta, que al marcar un excelente 9.6 en los 200 en Aguscalientes quiso cumplir con el trámite. “Pase control y se envió toda la documentación, pero no sé que pasó”. De esta forma nos encontramos como récord con un tiempo absolutamente anticuado como los 10.008 de Moreno que se ha superado en bastantes ocasiones, lo mismo que el del kilómetro de Escuredo. Por no hablar de los de la velocidad por equipos masculina y femenina que ni siquiera existen oficialmente.
Récords y plusmarcas de la hora
Mención aparte merecen los récords y plusmarcas de la hora. En el caso de los hombres, los 53,040 de Indurain en Burdeos -hace ya casi catorce años- pasaron de ser récord de la hora, a mejor plusmarca, debido al cambio de reglamentos. Y aunque la RFEC no considera en su cuadro la marca de Roberto Palavecino, ¡en 1971, que se dice pronto!, de 43,864, la misma estuvo considerada como plusmarca nacional durante mucho tiempo. Un récord no sólo asequible, sino realmente barato, aunque nadie se plantee por ahora afrontarlo.
En féminas, otro tanto de lo mismo, con el registro de Dori Ruano, en una tabla en la que también se contemplan mejores marcas de la hora tras derny… que dudo sinceramente alguien haya afrontando. Tentativas que, por cierto, deben ser pagadas en su totalidad por el interesado: en este caso no es solo el control, sino también el equipo arbitral y el cronometraje, aparte, suponemos, de los gastos del velódromo, aunque este no sea un tema reglamentario.
Y terminamos este análisis con dos plusmarcas realmente curiosas. Por un lado, los 500 metros salida lanzada, que no tienen ningún sentido, al ser marcas ‘al paso’ y de distancias y pruebas no habituales, a los que ni siquiera hago mención.
Por otro, destacar que en la tabla oficial de récords de la RFEC figura aún el de 3.000 equipos femenino, cuando la persecución por equipos para mujeres se disputaba sobre esta distancia y con solo tres corredoras, algo que se dejó de hacer en 2014, al aumentar a 4.000 metros y con una ciclista más, exactamente igual que los hombres.
Publicado en Ciclo21