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martes, 20 de agosto de 2019

Errores de Campeonato (III): ¿Qué hacemos con las veteranas?

Vaya por delante que uno de los principios rectores del ciclismo debe ser dar la bienvenida a cualquiera que desee estar en este ‘mundillo’, independientemente de su edad, sexo, disciplina practicada o capacidad, sobre todo en esa faceta competitiva que debe ser la prioridad federativa, aunque muchas veces se la relega en aras de otras prácticas de ocio que también son de agradecer, pero que deberían corresponder primordialmente a otras entidades y organismos.

Isabel Castro, muchos problemas como veterana
en estos últimos años. Foto. Federación Española
A pesar del decidido apoyo de los poderes públicos por fomentar el deporte femenino, en el ciclismo sigue habiendo bastantes reticencias, y ese objetivo que se marcó hace años el presidente de la RFEC de alcanzar un 10% de licencias federativas femeninas parece aún no haberse cumplido –o si se ha logrado, no se ha publicitado convenientemente-, pese a que cada vez hay más patrocinadores y entidades interesadas en este apartado, si bien muchas veces las actuaciones se quedan en mero folklore.

Si al factor sexo le unimos el de edad, nos encontramos con uno de los colectivos que más problemas está encontrando, sin encontrar un espacio verdaderamente reservado, son las masters, aunque la denominación de veteranas siempre me ha parecido mucho más adecuada, por tradición y precisión. Como tuiteaba Antonio Alix, el ciclismo tiene una losa del pasado, a diferencia de un deporte que es competencia directa del nuestro, el triatlón.

De esta forma, cuando empezaron a aparecer las primeras veteranas, se dudó si encuadrarlas en sus competiciones con los masters o con las féminas, aunque antes de ello se adoptaron las mismas categorías que los hombres, en grupos de edad de cinco años, a pesar de que su número es tremendamente inferior. No olvidemos que en el caso de los hombres se ha tardado muchos años en establecerse estos subgrupos, y que en el caso de las mujeres supone tener que ‘hilar muy fino’ para que pueda haber un número suficiente de ciclistas para que el Campeonato sea válido o encontrarnos que no se hacen todos los podios: como pasó ayer, solo hubo una campeona de 30A y otra de 40B. Nada más.

Por cierto, aprovechando la coyuntura, ¿cuándo se cambiarán esas ilógicas denominaciones de 30A, 30B, 40A, 40B…  por otras más ‘informativas’ de master 30, 35, 40, 45…?

No nos desviemos del tema. Si por necesidades de servicio deberían flexibilizarse y conjuntarse las categorías –incluso con combinaciones sorprendentes llegado el caso- para que en muchos casos se facilite el acceso a la competición, en un Campeonato, y más de España, se debe interferir lo menos posible. La inclusión de las veteranas no ha supuesto mayores problemas en disciplinas como ciclocross o BTT, debido a que se corre de forma más individual. Pero en carretera deben integrar un pelotón y ahí surge el problema. ¿Con los masters o con las féminas?

Las masters con los juniors. Foto: Federación Española
Este año se decidió que corrieran con las féminas, pero con las juveniles, en una decisión que no gustó a todos –personalmente a mí me pareció abominable-. Se trata de dos colectivos muy distintos, que deberían tener Campeonatos independientes como ya escribí la semana pasada, y además marcados incluso por correr una misma prueba con desarrollos diferentes. En Asturias salieron veinte corredoras masters que, afortunadamente, no influyeron en la prueba juvenil –la master 30A estaba muy por encima de las juniors, ya que es una competidora habitual en triatlón y la 40B llegó muy retrasada, pero podrían haber influido, y habría sido una pena.

¿Y qué hacemos con las veteranas? Pues la solución es bien fácil, aunque algunos dirán que es un dispendio y es en donde más se notará el machismo imperante en nuestro deporte: Hacer una carrera independiente para ellas, dentro del Campeonato de masters, con categorías adecuadas a la inscripción, es decir, en franjas de diez años, no de cinco. ¿Qué son pocas? No hace falta remontarse muy lejos, concretamente a Salamanca 2002 para encontrar un pelotón femenino de solo 19 juniors. ¿Qué no tienen nivel? Tampoco hace falta ponerlas –de momento- un recorrido muy largo o duro. Lo importante es que tienen derecho, y deben hacerlo valer.

viernes, 16 de agosto de 2019

Errores de Campeonato (II): ¿Qué pintan en un mismo Nacional juniors y masters?


Este fin de semana –con un final extraordinario en lunes por no poderse competir el viernes- se celebran los Campeonatos de España de carretera para juniors y masters, dos categorías que no tienen ninguna relación entre sí, pero cuyos Campeonatos ya llevan varios años compartiendo fechas en el calendario. De hecho, puede propiciar equivocaciones tan simpáticas como la que viví en Murcia cuando un master de los de toda la vida se alarmó, casi se indignó, al ver a Indurain –“Y este, ¿a qué ha venido?”-, pensando que le iba a tener como rival cuando el bueno de Miguel solamente se había desplazado para ver correr a su primogénito.

Todos los campeones contrarreloj en la pasada edición. Foto: RFEC
Tras una primera década de siglo XXI en la que hubo bastantes fórmulas y agrupaciones -con hasta cinco eventos para las distintas categorías en carretera en 2008-, en 2009 se produjo la agrupación de veteranos y juveniles, en los Nacionales de Mieres y Pola de Lena, a finales de julio, fechas que se mantuvieron en 2010, en Segovia y La Granja.

En 2011 se retrasaron, ubicándose desde entonces entre la última semana de agosto y la primera decena de septiembre, aunque para esta ocasión ha habido un sensible adelanto hasta mediados de mes. Más destacable fue el hecho de que tanto en 2015 como en 2017 se desgajaron las pruebas de masters de las de juniors, yéndose los veteranos a la segunda quincena de septiembre, el primer año en Puerto Lumbreras, el segundo en Colindres, donde, por cierto, se planteó que la separación fuese definitiva con una propuesta para los ‘mayores’ que, por lo que vemos, no llegó a buen puerto.

Por mucho que tenga unos orígenes históricos, desde el punto de vista deportivo no hay ninguna razón en la coincidencia salvo la ventaja organizativa. También hay que reconocer que hay bastantes restricciones y problemas para encontrar una época idónea en el calendario para los juniors. La fórmula aplicada en los últimos años del siglo pasado de concentrar en una misma fecha –con epicentro en la obligada de finales de junio para los ‘pros’- tuvo bastantes, y lógicos, detractores por la cercanía de las pruebas de acceso a la Universidad –llámense PAU, EBAU, selectividad o como quieran denominarla los políticos aburridos-. El verano nunca es fácil desde el punto de vista logístico por la ocupación hotelera, especialmente en agosto y en zonas de costa, y es algo que se está evidenciado en este Nacional, mientras que septiembre puede ser demasiado tarde de cara al Mundial, y dejar a un ganador sin esta selección no es muy lógico, aunque ya haya pasado: Jaime Castrillo, ganador en Mazarrón, se quedó sin ir a Ponferrada’14 por estar ya cerrada la inscripción UCI cuando ganó la prueba.

Juan Carlos Fernández, el Puma, ganador junior en 2002
y master 30 el año pasado. Foto: Nielfa
Pero no vamos a dejar a los juniors sin Campeonato de España y puestos a buscar soluciones, quizá la más interesante sería integrarlos en otro evento que, como veíamos hace unas semanas, también necesita una profunda redefinición, el Nacional Escolar. Para las Federaciones, supondría un ahorro económico importante concentrar en un solo escenario y unas fechas apropiadas –entre 10 y 20 de julio- a infantiles, cadetes y juniors, mientras que el organizador ya tendría la infraestructura y solo debería “alargar” los recorridos. Y el problema de titularidad –en teoría es un evento del CSD, aunque en la práctica son clubes y federaciones ciclistas los que lo sacan adelante- podría solucionarse con diálogo, buena voluntad y una mayor profundidad de miras a la que no nos tiene acostumbrado, desgraciadamente, el ciclismo español.

¿Y los masters? Con un poco de originalidad, que también se echa en falta en nuestro deporte, también podrían articularse mil y una fórmulas para dar a esta categoría lo que necesita y que no es precisamente equipararlo al ciclismo de alta competición o al de formación, pero ya las desgranaremos otro día.

sábado, 6 de abril de 2019

Treinta y cinco años de la victoria de Jesús Alonso en el Valenciaga: “Aquel día toqué el cielo”

1984. Un joven aprendiz de periodista, que juntaba sus primeras letras en el periódico Sierra de Madrid, con especial predilección por contar historias de ciclismo, oye hablar por primera vez del Valenciaga al enterarse que un chaval de la zona, Jesús Alonso, de Cercedilla, ganaba la prestigiosa carrera eibarresa. "Es la mejor carrera del campo aficionado", escuché por primera vez, y "el que gana pasa a profesionales", lo que sucedió con el corredor de Cajamadrid que al año siguiente se convertía en integrante del plantel del Zor.

Así comenzaba mi colaboración hace un año… y lo vuelvo a hacer en este para rescatar la figura de Jesús Alonso, uno de los mejores aficionados de la primera mitad de los ochenta, aunque no tan conocido, sobre todo en Euskadi, como algunos de los ganadores de esos años, caso de Jokin Mujika, Julián Gorospe o Javier Murguialday, pero que ganó aquel Valenciaga de una forma casi perfecta. Salió todo bordado, corriendo con cabeza, llevando la carrera como me convenía, sin correr riesgos innecesarios… hasta que llegó el momento de arriesgar”, recuerda 35 años después desde su casa de Cercedilla, Madrid.

Fue su primer y único Valenciaga. “En 1983, en mi primer año en Cajamadrid, Esteban Fernández –su director entonces- no me llevó, porque había muchos ‘gallos’ en el equipo, pero al año siguiente me llegó mi oportunidad. Era una carrera que le hacía mucha ilusión, y allí estuvimos Fuerte, Moreda, creo que Torres y yo. Llegaba muy bien de forma. No te voy a decir que me viera como favorito, pero sí con expectativas de hacer algo”. Allí estaban los mejores equipos, Orbea, Gurulesa, Reynolds, CLAS... “No era lo que más me preocupaban los rivales, sino que se trataba de hacer nuestra carrera, de estar bien yo y el equipo”.

Y es que el madrileño llegaba de completar un gran Iberduero, batido solamente por un tal Miguel Indurain, y de ser quinto en Gorla, “donde hubo una caída al principio que me dejó cortado y tuve que ir remontando, hasta que nos quedamos tres en cabeza –uno de ellos Salvador Sanchis y el otro no lo recuerdo-, pero no puede hacer más”.

Pese a que confiesa que no es muy bueno para los nombres, Alonso recuerda todos los detalles de aquel día. “Llegamos el día antes y dormimos en un hotelito que había en Arrate. El día amaneció lluvioso, y aunque prefiero correr en seco, vivo en la Sierra de Madrid y he salido muchos días a entrenar pisando nieve. Pero sí, se trataba de no arriesgar en las primeras bajadas, porque la lluvia fina que caía te podía jugar una mala pasada. La carrera fue transcurriendo como nos interesaba, pasando en cabeza los puertos y luego dejándome caer en las bajadas, lo que me llevó a ganar la montaña”.

Todo así hasta el penúltimo puerto. “Primero atacó Anselmo y luego yo. Cogí a Leaniz, que iba por delante y bajando empalmó Isuskiza. Por cierto, hizo una bajada impresionante. En una curva se desequilibró, se sacó el pie del rastral y le dio un patadón al pretil para corregir la trayectoria. Pensé que estaba loco”.

Así, llegó a la última subida, “creo que Areitio, un grupo de diez o doce. Salió Obando y también Fabián García, conecté con ellos, los dejé y me marché hasta la meta”. También recuerda el madrileño los últimos kilómetros camino de Eibar. Me acompañaba un motorista de la organización, que iba dándome ánimos, ya que me conocía de Gorla y había apostado por mí como ganador”. Y es que en aquellos tiempos se hacían unas ‘porras’ en las que había que adivinar el vencedor del Valenciaga y de la Roubaix, que también se disputaba ese día.

Ni que decir tiene que el momento de la victoria y del podio fue algo excepcional. “Es uno de esos momentos que recuerdas para siempre. Por la victoria y por lo que significaba. Cercedilla no era un pueblo de ciclistas, sino de esquiadores. No había ni club ciclista, ni nadie que me guiara y cuando empecé, que lo hice muy tarde, ya de juvenil, no sabía ni lo que era una chichonera. Pero fue la reafirmación, la confirmación. Si había conseguido eso, podía lograr muchas cosas más. Aquel día toqué el cielo”.

Y la importancia que tiene para él aquella victoria se plasma en su propio hogar. “No tengo muchos trofeos en casa. Ni siquiera el del Valenciaga porque quise que se quedara en casa de mis padres, pero en la chimenea tengo colgada una foto de aquel día, del podio del Valenciaga”.

También recuerda con mucho cariño, el homenaje que nos rindió el Club Ciclista Eibarrés, ya que por entonces había una cena esa misma noche en la que invitaban al equipo del ganador y nosotros le entregábamos el maillot con el que había ganado. Fue un momento muy emocionante, con todo el mundo aplaudiéndonos, que nunca olvidaré”, nos dice Alonso, quien también sigue teniendo en su retina la imagen de su director “que no cabía de felicidad, con un chubasquero blanco, de los que usábamos del equipo, que no se lo quitó en todo el día. Era la carrera que soñaba ganar y lo había conseguido”. Por cierto, Fernández, que se dedica ahora a cantar como hobby, tiene un tema dedicado al Valenciaga. “Hace algún tiempo nos reunió a los corredores de aquel Cajamadrid y nos regaló a todos un CD en el que estaba esta canción”.

Y confirmando aquello de que el ganador del Valenciaga pasaba a profesionales, Alonso fichó por el Zor de Javier Mínguez para 1984, aunque el ‘tránsito’ fue muy diferente a como es ahora. “Entonces los corredores éramos los últimos en enterarnos. Sé que en 1983 se interesó algún equipo pequeño, y también hubo algo con Reynolds, porque tenía buena relación con Echavarri, pero al final seguí un año más como amateur. No era un ganador nato, pero si logré victorias de nivel como Lérida o Maestrazgo y fui séptimo en la Vuelta a Galicia, que era open. Y fue entonces cuando me enteré que pasaba con Zor, como hacían la mayoría de los ciclistas que destacábamos en Cajamadrid. Fue por un año y enseguida me renovaron por dos más –de hecho corrió la Vuelta a España su primer año-, y en eso quizá me precipité porque Orbea se interesó bastante, pero ya había renovado. Los dos últimos años los pasé en CLAS, pero ya había dejado de disfrutar con la bicicleta y lo terminé dejando. Ten en cuenta que llegué muy tarde al ciclismo, que había visto ya muchas cosas antes de ser corredor, no como otros chavales que solo viven la bici desde niños y sabía que había otras cosas fuera. Empecé a trabajar en Otero y luego hice mi propia empresa y llevo más de 20 años, con unos principios duros, pero ahora muy contento”.

Han pasado 35 años y no ha vuelto por Eibar para vivir el Valenciaga. “Estoy toda la semana viajando y cuando llega el fin de semana me gusta descansar en casa. Coincidí varias veces con una persona de la organización –vuelve a disculparse por no recordar el nombre-, que trabajaba en el Banco Exterior, y como en Cercedilla hay una residencia, venía algún verano y nos veíamos. Y hace unos años les mandé un reconocimiento. Ha pasado mucho tiempo, pero sigo teniendo muy vivo ese inolvidable recuerdo y quiero aprovechar estas líneas para mandarle un fortísimo abrazo a la gente del Club Ciclista Eibarrés y a toda la afición de Eibar”.



sábado, 23 de febrero de 2019

El Afilador: una anécdota, una historia, un libro


Han pasado ya varios años desde que coincidí con Eneko Garate en la feria Unibike, concretamente en el stand de ‘Libros de Ruta’, y vi varios ejemplares del recién salido número uno de ‘El Afilador’. Le comenté, muy por encima, que ese era también el ‘nombre de guerra’ de un prometedor biker orensano, de Pablo Rodríguez, aunque sin entrar en muchos detalles, pensando que podía sacarse de ahí una curiosa historia.

El tema quedó ahí, apartado, hasta que me llamó Eneko, a finales de 2017, para preguntarme si quería escribir la historia para el tercer volumen. Ni que decir tiene que acepté encantado, aún a sabiendas de que en esos momentos tan sólo tenía una anécdota, que debía crecer hasta convertirse en una historia y, en definitiva, en merecer un hueco en esta publicación.

Y ese punto de partida que ya todos conoceréis –o de cómo un mecánico riojano le puso ese apodo de ‘Afilador’ en base al origen del macedano y en sus comunes gustos musicales- fue creciendo poco a poco hasta convertirse, para mí por lo menos, en una bonita historia en la que se entremezcla esa mítica figura de la emigración gallega, esa “banda de rock con guitarras” que siempre será Los Suaves, ese fenomenal trabajo por el ciclismo que ha desarrollado en Maceda el admirable y admirado Xulio Conde, inspirado en otro ilustre ‘gallego’ como José Antonio Hermida, y que no solo ha dado como fruto a nuestro ‘Afilador’, a Pablo Rodríguez, sino también a jóvenes promesas como Iván Feijoo o Carlos Canal.

Curiosamente lo que más tardó fue la publicación física, ya que por los compromisos editoriales de Libros de Ruta retrasaron la aparición de primavera a otoño. Pero por fin llegó.

Quedaba una segunda parte de la historia, y no era otra que reunir a Yosi Domínguez y al propio Pablo, con la ‘excusa’ de entregarles a ambos el ‘recién nacido’. Tenía mis dudas sobre si el estado de Yosi podría impedir este encuentro. Pero todo fueron facilidades, gracias a la siempre amable Laura Lunardelli, la compañera y representante del líder de Suaves. Y aquella tarde de diciembre fue inolvidable para todos los que nos juntamos en casa de Yosi, que fue un perfecto y entretenido anfitrión.

Y aunque algunos de los recuerdos de entonces quedarán solo en la memoria de los que estuvimos allí, quizá el martes podamos compartir algo más. Por ello, os espero este martes, 26 de febrero, a las siete de la tarde en Rutas Pangea, junto a dos de los coautores, Oscar Falagán y Juanfran De la Cruz, y el ‘alma mater’ de ese proyecto que tanto necesitábamos como es ‘Libros de Ruta’.

miércoles, 3 de octubre de 2018

España, cada vez más ajena a Mundiales y Copas del Mundo


La masiva adjudicación de Campeonatos del Mundo para el periodo 2021-2024 supone un cambio en la tendencia de la UCI, que solía limitarse a anunciar una única sede a dos o tres años vista, posiblemente buscando una mayor estabilidad. Eso sí, sobre el Super Mundial de 2023, que integrará todas las disciplinas salvo el ciclocross en un solo escenario en un periodo de tres semanas, poco se ha desvelado estos días en Innsbruck.
Pero hay una segunda lectura y es la total desaparición de España del ámbito internacional, no solamente en lo referido a Campeonatos del Mundo, sino también a Copas del Mundo. Es cierto que los ‘pliegos de condiciones’ de la UCI son bastante estrictos a la hora de solicitar una prueba de este nivel, y que requieren un importante apoyo financiero, pero también lo es que, no hace mucho tiempo, era habitual tenerlas en España. ¿Crisis económica, deportiva o simple descofianza?
Kwiatkowski en Ponferrada 2014, último campeón del mundo en España
Los Mundiales se carretera se han ido sucediendo en un nuestro país periodo de diez años, más o menos, con San Sebastián 1996, Madrid 2005 o Ponferrada 2014 como últimas sedes, por no hablar de otras candidaturas que, de una forma más o menos decidida también se postularon en ese periodo, caso de Sabiñánigo, Valladolid o Palma de Mallorca. Pero, hoy en día no se percibe ese deseo de albergar nuevamente un Mundial que, como ya hemos dicho, es algo cada vez más vinculado a regiones que a ciudades.
En esta disciplina, al no existir un circuito tipo Copa del Mundo de carácter más o menos rotatorio, afortunadamente contamos con una amplia presencia al más alto nivel gracias de pruebas consolidadas como Vuelta a España, Volta a Cataluña, Vuelta al País Vasco y Clásica de San Sebastián en el calendario masculino, o con notables perspectivas, como la Emakumeen Bira y la Madrid Challenge, en el femenino.
18 años sin Mundial BTT y 11 de pista
Vallnord, sede mundialista
Pasando al BTT, el único Mundial celebrado en tierras españolas tuvo lugar en Sierra Nevada, hace ya dieciocho años. No hace mucho tiempo, la Copa del Mundo visitaba frecuentemente nuestro país de la mano de Last Lap, pero desde 2009, en la madrileña Casa de Campo, no hemos podido ver ‘in situ’ a los grandes ‘bikers’ internacionales. Afortunadamente en este caso, nos hemos podido desquitar con la cercana Andorra: Vallnord acogió el Mundial en 2015 y volverá a hacerlo en 2004, siendo sede además de la Copa del Mundo en estas tres últimas ediciones, lo mismo que la próxima campaña.
El ciclismo en pista tuvo un hito en estos inolvidables Mundiales de Palma 2007, pero es la única presencia de los velódromos españoles en el calendario UCI en las últimas décadas, a pesar incluso de la habitual ‘necesidad’ que tiene el organismo internacional de sedes para la Copa del Mundo. De hecho, la última vez que visitó España fue en junio de 1999, en el Luis Puig valenciano.
Pasamos al BMX, que curiosamente vivió un Mundial UCI –concretamente de su ya inexistente división amateur, la FIAC- en tierras españolas, en Aranda del Duero (1990), antes de la integración de la International BMX Federation. Y a pesar de su escasa implantación en España, en lo referido al más alto nivel, en tres ocasiones Madrid ha sido escenario de una manga de la Copa del Mundo: primero en 2007 en el Auditorio del Parque Juan Carlos, y posteriormente en 2008 y 2010 en el Palacio de los Deportes, siempre de la mano de Last Lap.
Y terminando con el ciclocross, el último Campeonato del Mundo en tierras españolas fue en Getxo, en el lejano 1990, aunque durante los primeros años del presente siglo pudimos ver a los mejores especialistas en la cita de Igorre, que desde 2005 hasta 2011 fue escenario habitual de la Copa del Mundo… aunque no pudo atender los requerimientos económicos y fue bajando de nivel internacional y nacional.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Valverde: La historia de dos platas y cuatro bronces mundialistas


Alejandro Valverde vuelve a la selección después de haberse ‘saltado’ los dos últimos Mundiales. En Doha no quiso estar por lo tardío del evento en un recorrido que no le era nada propicio, como posteriormente se evidenció con Imanol Erviti como único ‘superviviente’ español; en Bergen no pudimos verle por culpa de ese gravísimo accidente sufrido unos meses antes en el prólogo del Tour.

A sus 38 años, el ‘Bala’ atesora el mayor número de medallas logrado jamás por un ciclista en un Mundial… pero sin haber podido subir al escalón más alto: Plata en Hamilton 2003 y Madrid 2005, y bronce en 2006, 2012, 2013 y 2014. Innsbruck es, posiblemente, su última oportunidad de vestirse con el ‘arco iris’. A su favor cuenta con el recorrido y con la experiencia; en su contra, las malas sensaciones de los últimos días de la Vuelta y un número reducido pero muy selecto de aspirantes.

Debut con mealla en Hamilton.
Foto: © Román Mendoza para RFEC
Pero no vamos a analizar el futuro, sino el pasado, la trayectoria de Valverde con la selección, que se iniciaba en Hamilton 2003, con 23 años, donde refrendaba con la plata mundialista ese podio conseguido semanas atrás en la Vuelta a España, con los colores de Kelme. “Posiblemente sea cierto lo que dice Freire de que me falte experiencia en este tipo de carreras. De momento no me planteo nada. Vengo aquí para trabajar, aunque sea en la última parte de la carrera”, decía unos días antes de su debut a las órdenes de Paco Antequera, para añadir tras la carrera, en la que se logró ese histórico doblete con el triunfo de Igor Astarloa: “Esto es como en los tiempos de Indurain y Olano, algo realmente increíble, que tenemos que disfrutarlo. Después de una campaña como la que he tenido, que se me ha dado todo muy bien es un gran broche. Cuando ha atacado Igor, me he mantenido en cabeza del grupo para controlar que no fueran a por él, pero las fuerzas iban muy justas. Sabía que podía llegar. En la recta final he entrado tercero, pero con fuerzas para esprintar hasta que me he puesto por delante y he conseguido la plata”. Es curioso, pero la fiesta del doblete tardó en calentarse por unas desafortunadas palabras de Astarloa, que necesitaron una oportuna explicación.

Verona 2004 se recordará por el tercer título de Oscar Freire, que entraba en la historia al convertirse en el cuarto corredor que obtenía el triplete en el Mundial, después de los míticos Alfredo Binda, Rik Van Steenbergen y Eddy Merckx, club al que se añadía el año pasado en Bergen Peter Sagan. Valverde fue el lanzador de lujo del cántabro. “Sabía que tenía que preparar la llegada para Oscar por que el más rápido. En la penúltima vuelta ya lo habíamos hablado, le debía lanzar a falta de 400 metros, pero son adelantó Hondo y lo he hecho a 300 metros de la meta. En ningún momento he temido por la victoria, Oscar estaba muy fuerte y mentalizado y la selección ha controlado perfectamente la carrera. Es una sensación diferente a la del pasado año, no he conseguido una medalla, pero lo ha hecho un compañero y es una victoria de todos. Me siento orgulloso de ayudar a Oscar”.

De nuevo plata, en Madrid © Felix Nielfa
El de Torrelavega fue una sensible baja por lesión un año más tarde en Madrid, pero el murciano –ya integrado en la estructura de Eusebio Unzue- también estuvo a punto de causar baja por una lesión de rodilla, en el primer Mundial que se disputó con sólo nueve ciclistas –en vez de los doce de años anteriores-. “Con nueve es más difícil controlar y probablemente se decida en una escapada de un grupo pequeño. Esta será nuestra baza, buscar una escapada en la que ellos no estén –se apostaba por un Mundial para un sprinter como Petacchi, Boonen o McEwen- Tendremos que trabajar para endurecer la carrera y para buscar ese corte que nos favorezca. Por eso quizá vea más como favorito a un corredor como Bettini”.
Y Valverde buscó ese corte que no llegó, por lo que tuvo que lanzar el sprint “a falta de 300 metros, pero Boonen me ha remontando fácil porque era el más fuerte y el más rápido y no hay que poner objeciones a su triunfo. No pienso que la fuga me haya pasado factura ni atacar tan pronto. Y la prueba es que esta plata me sabe a oro, porque no me la esperaba”. Por primera vez el murciano era el gran protagonista de la fiesta en la noche del domingo en el hotel de Madrid.

Salzburgo, tercera medalla, primer bronce.
© Román Mendoza, para RFEC
La racha de Valverde se prolongaba en Salzburgo 2006, el último Mundial austriaco hasta la fecha, donde por fin se estrenó Paolo Bettini y el murciano subía al podio a recoger el bronce, justo por delante de Samuel Sánchez. Un ataque del asturiano en la parte final propició un resultado que para muchos podría haber sido aún más favorable si éste no hubiera tensado, aunque otros piensan que fue lo que impidió una llegada más favorable a los esprinters, entre ellos el mismo ‘Bala’. “De hecho han llegado, pero ‘Samu’ ha estado súper fenomenal. El oro ha estado cerca, pero lo importante es que se ha conseguido medalla”. Comenzaba a echarse en falta el arco iris, pero en el recorrido de Stuttgart se veía una gran oportunidad… pero llegaba una época complicada

Los años difíciles

Y es que el Mundial de 2007 estuvo marcado por esa decisión de la UCI –a instancia de la Federación alemana- de no dejarle correr argumentando su implicación en la Operación Puerto, a pesar de no haberse pronunciado aún ninguna sanción al respecto. La RFEC tuvo que recurrir al TAS que dio la razón al español, que pudo presentarse en Stuttgart. “Estaba tranquilo, aunque siempre existe un 2% de opciones de no poder correr. He entrenado bien pensando en el Mundial, aunque algunas veces la cabeza se iba al otro tema”. Pero lo cierto es que Valverde no entró en carrera. “Está claro que no todos los años podemos sacar medalla. Quizás todo lo que ha pasado antes del Mundial me ha afectado en el sentido que no he podido hacer entrenamientos muy largos. De todas formas, yo ya había ganado mi Mundial al poder estar aquí con mis compañeros y estar a un nivel bueno”.

Ganar el cuarto Mundial con Freire era el objetivo que anunciaba la selección en Varese 2008, ese año mágico del ciclismo español, aunque Valverde avanzaba antes del mismo que “tengo total libertad para moverme”. Pero a la hora de la verdad fue un Campeonato muy negativo para la selección española, cuya táctica quedó en entredicho ante el doblete italiano, en el que Bettini, muy hábil, hizo de cebo para propiciar el éxito de Alessandro Ballan y Damiano Cunego.

Valverde volvió a terminar en un puesto anónimo (37º). Tras la carrera, llegaba bastante molesto al autobús y apenas realizaba declaraciones. “Oscar y yo estábamos en el grupo de Bettini y esperábamos que arrancara. Samuel y Purito estaban por delante y la verdad es que al final no sabíamos que decisión tomar. Tampoco funcionaban los walkies, así que nos quedamos sin información de lo que pasaba en carrera y al final nos hemos quedado en ese grupo sin atacar”. Y es que el funcionamiento de los ‘pinganillos’ ocasionó bastantes críticas y bastantes chanzas, aunque ‘Purito’ lo dejó claro: la verdad es que nos faltó capacidad de reacción propia. Y es que, si sales con la mentalidad de que tienes que estar pendiente del ‘pinganillo’, a la que falla algo estás perdido”.

En la linea de salida de Mendrisio
© Josu Mondelo, para RFEC
No muy lejos de ese escenario tenía lugar el Mundial de 2009, aunque en tierras helvéticas, concretamente en Mendrisio. Dado el mayor coste de vida de Suiza, la RFEC reservó alojamiento en tierras transalpinas, pero la tensión Italia-Valverde había llegado al máximo, por lo que a última hora tuvo que optar por un segundo hotel en la misma ciudad suiza, pero exclusivamente para los ‘pro’, para el seleccionador –que ya era José Luis de Santos- y para un par de auxiliares “en orden a preservar el debido sosiego y la preparación, con el que los integrantes de su selección nacional profesional deben afrontar la cita mundialista”, según rezaba el comunicado federativo.

Con un recorrido muy selectivo, el máximo temor de la selección era “una escapada sin control” y, como siempre, el estado tras haber disputado la ronda española. “Hemos terminado bien la Vuelta. Muy bien no, porque el esfuerzo de tres semanas se termina acusando. Pero por forma y motivación no debe haber ningún problema”.

España borraba la mala imagen de Varese, con el bronce de un ‘Purito’ que comenzó en aquel Campeonato a dar el salto de calidad hacia la élite mundial. Cuarto era Samuel Sánchez y noveno un Valverde que no se mostraba decepcionado por el resultado, “ya que lo importante es la medalla para el equipo, y si encima es para un amigo como ‘Purito’, que se lo ha merecido totalmente, mejor. Hemos realizado un buen trabajo de equipo y solamente que ha habido otros corredores que han sido superiores”.

Fue el último Mundial del murciano por algún tiempo, cuya sanción italiana cobraba dimensión internacional al ser refrendada por la UCI. Ni en Geelong 2010, ni en Copenhague 2011, Valverde visitó los colores de la selección –por aquel tiempo esa impresentable combinación rojinegra-, para volver con renovados bríos en Limburgo 2012.

De regreso, en el podio © Román Mendoza, para RFEC
Dos medallas más

Y a tenor de sus manifestaciones, regresaba sin ganas de revancha “Es posible que empezara la temporada con rabia, pero se va pasando. Hay que ser deportivo, tener categoría y clase e ir a por las victorias y no pensar en lo demás. Lo pasado, pasado”, aunque terminaba diciendo que “no estaría mal que McQuaid me entregara el maillot. McQuaid o cualquier otro, claro”. Eso sí, en lo deportivo apuntaba que “otras veces he llegado con más dudas sobre mi estado, ahora sé que llego bien al Mundial”.

El resultado, aún con medalla y entregada por el presidente de la UCI, fue agridulce. “Valverde, no me jodas, pedalea que hay una medalla”, fueron las históricas palabras en la retransmisión en directo de Antonio Alix en Eurosport. Había atacado Philippe Gilbert, a la postre oro, y el murciano se quedaba en un grupo atrás que no pudo seguir al belga, pero dudando si tirar o esperar. “La idea era trabajar para Oscar, por lo que miré para ver si llegaba, pero la distancia era amplia y se estaba yendo gente como Boasson Hagen, Kolobnev, por lo que salí adelante para cazarlos y jugarme la plata”, una vez que el belga con su ataque certificaba el triunfo, aunque al final el murciano regresaba con el bronce. Por cierto, la despedida del ciclismo de Freire eclipsó el protagonismo de ‘Bala’ y su medalla en el hotel de la selección.

La tristeza se mascaba en el podio de Florencia
© Román Mendoza para RFEC
Pero el Mundial más esperado era el de Florencia, por su dureza –aunque el murciano consideraba en los días anteriores que el recorrido de Mendrisio era más selectivo-, que se incrementó por la continua lluvia caída durante toda la prueba. El desenlace seguramente lo recordarán todos: ‘Purito’ y Valverde junto a Vincenzo Nibali y Rui Costa, después de que Rigoberto Urán se descolgase por una caída. Ataque del catalán, reacción de luso que caza, indecisión del murciano que se queda con el siciliano en vez de cerrar el hueco. Conclusión: victoria fácil del portugués sobre ‘Purito’ y una doble presencia española en el podio más amarga que la hiel.  Mínguez, que debutaba como seleccionador, lo resumía perfectamente: “El oro era nuestro y lo hemos perdido. Valverde tenía que haber salido hasta a por el motorista”. Lágrimas de un inconsolable ‘Purito’, mientras que ‘Bala’ se justificaba: “Lo siento. No tenía piernas, te lo juro”, aunque el tuit de felicitación enviado al portugués, en aquel entonces compañero de equipo, tampoco contribuyó a aliviar la tensión. Ni que decir que la cena tuvo un nulo ambiente festivo.

Ponferrada, última presencia
en un podio mundialista © Ponferrada 2014
Sin asomo de mal rollo entre ellos, los dos ciclistas volvían a coincidir un año más tarde en Ponferrada, un Mundial de especial motivación para los españoles, aunque el seleccionador advertía que “al recorrido le falta dureza, por lo que tendremos que buscarla nosotros” y avisaba de lo que terminaría sucediendo: “Si alguien llega con diez segundos a la última subida puede ganar”. Y ese no fue otro que el polaco Michal Kwiatkowski, que se adelantaba al grupo de elegidos en el que Valverde se hacía con el bronce, en su sexta y hasta el momento última presencia en un podio mundialista. “Viendo quién me rodeaba en la última vuelta, todos los rápidos, y todos pendientes de mi rueda, llegué a pensar que ni siquiera conseguiría medalla”, reconocía. Y siguiendo con las anécdotas, en Ponferrada –bueno, en concreto en el hotel de O Barco de Valdeorrás- no hubo siquiera cena tras la carrera, ya que todos los corredores decidieron regresar a sus casas.

Richmond 2015, el último Mundial que ha corrido Valverde hasta la fecha, no le convencía mucho. “No es el recorrido más propicio para mí, aunque tiene su dureza y será complicado”. Y al final, descontando ese valiente ataque de Peter Sagan que le daría su primer ‘arco iris’, las medallas de jugaron en un sprint en el que el murciano era quinto. “Aunque el final era complicado, ha llegado toda la gente rápida, y en estas circunstancias el quinto puesto es para estar contento, porque era más gente rápida que yo, Un año más hemos estado ahí”.

No fue entonces, sino un año antes en tierras bercianas, cuando Eusebio Unzue pronunciaba unas palabras que, ojalá, se olviden este año y que no son sino la mejor despedida a este repaso. “El ciclismo es injusto con Valverde, al que debe un Mundial, por lo menos”.


jueves, 20 de septiembre de 2018

Sólo cuatro pruebas en la Copa de España de ciclocross

Solamente cuatro pruebas –la misma cantidad, sedes y fechas que el año pasado- compondrán la Copa de España de ciclocross, según ha anunciado hoy la RFEC. Un número que se antoja claramente insuficiente, a tenor del crecimiento de esta disciplina, y con una escasa implantación territorial: tres pruebas en Euskadi –y dos de ellas en el mismo fin de semana- y el ya tradicional cierre de Valencia.
  • Sábado 27-10-2018 / XXXI Ziklokrossa Laudia (Llodio, País Vasco)
  • Domingo 28-10-2018 / Elorrioko Basqueland Ziklokrosa (Elorrio, País Vasco)
  • Domingo 11-11-2018 / XXVI Ciclocross Karrantza (Karrantza, País Vasco)
  • Domingo 16-12-2018 / XXIII Ciclocross Internacional Ciudad de Valencia (Valencia)
Felipe Orts, último vencedor. © RFEC
Hay que recordar que en 2016 fueron siete las pruebas puntuables y que en ediciones anteriores el circuito nacional tuvo pruebas en Comunidades como Galicia, Asturias, Cantabria, Madrid o Cataluña, actualmente fuera.
Desde el punto de vista positivo, mencionar que este año ninguna de ellas coincidirá, como en años anteriores, con pruebas de más nivel como Campeonatos de Europa o Copa del Mundo.
Finalmente la información federativa no hace ninguna mención a Loterías del Estado, que ha esponsorizado las dos últimas ediciones, por lo que se presume que, debido al cambio en las altas instancias gubernamentales –que se traduce en el relevo de Inmaculada García por Jesús Huerta-, podría dejar de patrocinar esta competición.

viernes, 30 de marzo de 2018

Absoluta disparidad entre récords de España y plusmarcas nacionales

Uno de los momentos más emocionantes del reciente Campeonato del Mundo de pista Apeldoorn 2018 fue cuando la norteamericana Chloe Dygert batió el récord del mundo de los 3.000 metros, y por partida doble. Primero, por la mañana en la clasificatoria, cuando marcaba 3:20.072 y aventajaba en más de nueve segundos a la siguiente clasificada; posteriormente por la tarde cuando, como era de esperar doblaba a su rival y seguía para el récord, que superaba agónicamente y con bastante incertidumbre por apenas una centésima (3:20.060).
Fue el único récord del mundo que se batió en dicho evento, aunque no es extraño que las mejores marcas universales caigan en las grandes citas mundiales y olímpicas, sobre todo en pruebas de fondo. Distinto es el caso de las ‘cortas’ ya que François Pervis establecía en la altitud de Aguscalientes (México) en diciembre de 2013 dos registros que tardarán tiempo en ser batidas: 9.347 en los 200 metros y 56.303 en el kilómetro.

¿Y récords de España? Hay que remontarse a los Juegos Olímpicos de 2012 para encontrar la última plusmarca batida, concretamente por Sebastián Mora, David Muntaner, Eloy Teruel y Albert Torres en la persecución por equipos (3:59.520), con algunos registros en la tabla que tienen ¡más de veinte años!
Es cierto que hoy en día, visto el nivel de nuestros fondistas, es prácticamente imposible batir los récords tanto de la cuarteta como de Sergi Escobar en los 4.000 metros, una marca que ya tiene catorce años. Lo paradójico es que muchos de los tiempos del cuadro oficial han sido batidos en los últimos años, tanto de fondo como de velocidad, pero no homologados. ¿Por qué?
Para que una marca sea considerada como récord debe tener unos requisitos, como la certificación oficial de los resultados… y la obligatoriedad de haber pasado el control antidopaje. Y claro, cuando se bate un récord del mundo ganando un título, el control ‘corre a cargo’ de la UCI, pero si hablamos de una plusmarca nacional conseguida sin estar en esos puestos de honor… el coste del control corre a cargo del interesado, bien de la Federación bien del propio ciclista. Y estamos hablando de una prueba analítica que, según los países, cuesta entre 300 y 1.000 euros.
“La idea que teníamos era cambiar el reglamento de forma que no fuera obligatorio pasar dicho control en pruebas de Copa del Mundo o Mundiales, donde se supone que ya hay un mecanismo de control a los seleccionados”, nos dice Pablo Santos, responsable de la Comisión Técnica de la RFEC, pero de momento la norma sigue estableciendo esa obligatoriedad del control, que ha echado para atrás numerosas marcas. De hecho, en las tres pruebas ‘cortas’ masculinas y en todas las femeninas, las mejores marcas registradas son muy inferiores a los récords vigentes y en algunos casos, con amplísimas diferencias, como los cinco segundos que tiene Leire Olaberria en los 3.000 metros, el segundo de Tania Calvo en los 500 o el medio en los 200 de la alavesa.
En el caso de los hombres, más curioso es el caso de Juan Peralta, que al marcar un excelente 9.6 en los 200 en Aguscalientes quiso cumplir con el trámite. “Pase control y se envió toda la documentación, pero no sé que pasó”. De esta forma nos encontramos como récord con un tiempo absolutamente anticuado como los 10.008 de Moreno que se ha superado en bastantes ocasiones, lo mismo que el del kilómetro de Escuredo. Por no hablar de los de la velocidad por equipos masculina y femenina que ni siquiera existen oficialmente.
Récords y plusmarcas de la hora
Mención aparte merecen los récords y plusmarcas de la hora. En el caso de los hombres, los 53,040 de Indurain en Burdeos -hace ya casi catorce años- pasaron de ser récord de la hora, a mejor plusmarca, debido al cambio de reglamentos. Y aunque la RFEC no considera en su cuadro la marca de Roberto Palavecino, ¡en 1971, que se dice pronto!, de 43,864, la misma estuvo considerada como plusmarca nacional durante mucho tiempo. Un récord no sólo asequible, sino realmente barato, aunque nadie se plantee por ahora afrontarlo.
En féminas, otro tanto de lo mismo, con el registro de Dori Ruano, en una tabla en la que también se contemplan mejores marcas de la hora tras derny… que dudo sinceramente alguien haya afrontando. Tentativas que, por cierto, deben ser pagadas en su totalidad por el interesado: en este caso no es solo el control, sino también el equipo arbitral y el cronometraje, aparte, suponemos, de los gastos del velódromo, aunque este no sea un tema reglamentario.
Y terminamos este análisis con dos plusmarcas realmente curiosas. Por un lado, los 500 metros salida lanzada, que no tienen ningún sentido, al ser marcas ‘al paso’ y de distancias y pruebas no habituales, a los que ni siquiera hago mención.
Por otro, destacar que en la tabla oficial de récords de la RFEC figura aún el de 3.000 equipos femenino, cuando la persecución por equipos para mujeres se disputaba sobre esta distancia y con solo tres corredoras, algo que se dejó de hacer en 2014, al aumentar a 4.000 metros y con una ciclista más, exactamente igual que los hombres.
Publicado en Ciclo21

miércoles, 7 de marzo de 2018

Apeldoorn 2018 en Eurosport: una experiencia de talla Mundial


Poco antes del Mundial, Iván Vega, alias Joan Seguidor, me pidió que le escribiese mi experiencia como comentarista de Eurosport en el Mundial de pista. Siendo algo tan importante para mí, no pude negarme no pude negarme a su petición, y más cuando le había 'fallado' recientemente al no grabarle un mensaje de Navidad.

Si no pudisteis leerlo en su momento, aquí tenéis el texto:

He tenido la suerte de vivir muchos Mundiales de pista 'in situ', y otros tantos desde mi casa, siguiéndolos gracias a la combinación de imágenes -por el canal YouTube de la UCI o con más o menos ingenio gracias cadenas de televisión a veces remotísimas-, de los resultados 'live' en TissotTiming, de contactos vía teléfono o guasap con los protagonistas y, más recientemente, de Twitter.

Pero me faltaba algo, poder comentarlos en televisión, lo que no parecía tarea al alcance de mi mano. Aunque todo llega, a veces de la forma menos esperada: gracias a Eurosport, que se está volcando con todas las disciplinas ciclistas en un gesto que nunca agradeceremos lo suficiente, he podido vivir esta experiencia que, sinceramente, ha sido una de las más gratas de mi ya larga carrera profesional. Ha sido un Mundial mucho más intenso para mí, he disfrutado con la retransmisión -con una ilusión que me habían quitado en épocas no muy lejanas- y tengo que agradecer tanto el apoyo de Antonio Alix como del resto de personas de Eurosport, así como de aquellos que -vía WhatsApp, Messenger o Twitter-, desde Apeldoorn o desde el otro lado de las pantallas, me facilitaron informaciones interesantes para esta labor, incluyendo los propios corredores y técnicos de la selección española.

Durante los días anteriores estuve preparando el Mundial como si fuera una oposición, no sólo con los datos de los corredores -competiciones pero también su vida personal-, sino viendo todo tipo de fotos de los mismos, vídeos de las últimas competiciones e incluso pidiendo a gran cantidad de amigos que me pronunciaran los apellidos alemanes, neerlandeses, rusos e incluso polacos que podrían chirriarme. Porque ver escritas tantas consonantes seguidas en Pszczolarski es algo que retrae a cualquiera.

Todo ello se tradujo en unos cuadrantes en A3 con los resultados de los últimos veinte Mundiales y en un buen puñado de folios grapados por pruebas... que asustaron a Alix. "No te van a hacer falta", me dijo. Y fue verdad. Entre lo que veías, lo que sabías y lo que podías buscar de forma inmediata en Internet te falta incluso tiempo. De ahí que se me quedaran en el tintero historias como la de Ed Dawkins -un museo del tatuaje en su pecho, brazos y piernas y seguidor hasta la obsesión de la época de los gangsters en los años veinte-, debido a que Nueva Zelanda fue una de las decepciones de este Mundial. Eso sí, pude hablar unos segundos de dos de mis 'pistards' favoritos, como Sean Eadie con su 'barbudo' triunfo en Ballerup y François Pervis, el protagonista de una de las mayores hazañas deportivas del siglo, con sus sensacionales actuaciones en Aguscalientes 2013 y Cali 2014. Y alguna batallita de Abuelo Cebolleta como la suspensión de una prueba de la Copa de pista, en Dos Hermanas, que sorprendió a más de uno que aún tuviera en la memoria, quince años después.

Ya en la cabina decir que su equipamiento no presentaba demasiadas diferencias con respecto al espacio de trabajo que solía tener en casa para seguir otros Mundiales, salvo en esos auriculares con micro -con una voz en off avisándote de los cortes y de la publicidad-, y si bien es cierto que en los primeros minutos estuve nervioso, creo que me centré en seguida: nada que ver con la 'trac' de estar frente a frente del público, del que tienes bastante feedback vía Twitter pero no le ves.

Eso sí, tu respuesta debe ser inmediata, no dejando tiempos muertos -lo que me llevó a cometer un estúpido error de hablar cuando no debía- y de no poderte esperar a decir algo e improvisar cuando tu información era incompleta. Los fallos de TissotTiming fueron más frecuentes de lo habitual, sobre todo en la puntuación del omnium en la que no tuvimos ninguna referencia, teniendo que llevar a mano el cuadrante, y en conocer el tiempo final de Chloe Dygert en la persecución, que podía ser o no -por décimas- record del mundo. En este sentido, la realización también provocó alguna confusión, ya que los planos cerrados son más interesantes para el espectador, pero te impiden tener una perspectiva completa de la pista, algo imprescindibles en las pruebas de fondo, respecto a las escapadas y a sus ventajas, lo que también me llevó a equivocarme en el sprint final de una prueba, al no enfocar a dos ciclistas que rodaban por delante.

Deportivamente, ha sido mi Mundial más internacional. Acostumbrado a dar prioridad a los españoles por razones profesionales, dejaba en un segundo plano a los foráneos, de los que sólo disfrutaba por afición. En Apeldoorn 2018 he podido dar toda la dimensión que se merece a gestas como la de Chloe Dygert, con esos dos récords del mundo de los 4.000 metros a nivel del mar tras su portentosa exhibición en la persecución por equipos, o esa clasificatoria y final del kilómetro, con esos tres hombres por debajo del minuto y con esa arrancada imposible de Hoogland, en una estrategia absolutamente contraria a la habitual en esta disciplina, pero que le valió el oro. El reinado de Vogel un año más, el notable trabajo de Bill Huck con los anfitriones en velocidad, la eclosión de Kirsten Wild, reina de Apeldoorn con sus cuatro medallas, el imparable ascenso de las persecuciones italianas, o la decepción de países como Francia o Nueva Zelanda fueron algunos de los detalles de este Mundial, marcado también por la -para mí- incomprensible ausencia australiana.

¿Y España? Una vez más la indudable clase de Albert Torres -¿cuando se la reconocerá algún equipo de carretera?-, acompañado por Sebastián Mora, endulzó el amargor global del Mundial, con una plata que muestra el buen camino hacia Tokio. Más que decepcionado, me sentí sorprendido del 'fiasco' en la velocidad femenina, aunque como bien reconocía Helena Casas, mejor fallar en Apeldoorn que dentro de unos meses en Glasgow; no así del tiempo y puesto de la cuarteta, del que ya no quiero hablar más. Me gustó, una vez más, el desparpajo de Xavi Cañellas en el scratch, y no me asustó que el omnium se le atravesara a Torres, ya que todo el mundo me hablaba de lo bien que estaba el menorquín. Y como lo demostró con la medalla de plata de la madison.

Por todo lo que os cuento, salí contento y satisfecho de la cabina de Eurosport el domingo por la noche. Además, ese día no tenía que salir a la carrera para escribir la crónica de Ciclo21 -otra experiencia muy satisfactoria, aunque más parecida a lo que he estado haciendo estos años-, puesto que el falso directo me había permitido hacerlo antes de entrar. Espero que los espectadores, tanto los fanáticos de la pista como los menos entendidos, hayan quedado satisfechos con mis aportaciones al trabajo siempre efectivo de Antonio Alix. Y ojala, tenga una nueva oportunidad de vivir la pista en 'la Casa del Ciclismo' con todos vosotros.